Críticas

La ceguera del poder

El Vicio del Poder

Otros títulos: El vicepresidente: Más allá del poder.

Vice. Adam McKay. EUA, 2018.

La historia política de los Estados Unidos ha tenido numerosos episodios turbulentos; quizás el más reconocido y que venga a la mente sea el caso Watergate, que le costó la presidencia a Richard Nixon y que tuvo numerosas adaptaciones cinematográficas, siendo la referencia Todos los hombres del presidente (All the President’s Men, Alan J. Pakula, 1976). Centrada en la vida del polémico Dick Cheney, El vicio del poder gira alrededor de los famosos hechos del 11 de septiembre de 2001, que lo vieron como vicepresidente de George W. Bush, y cómo ambos fueron ideólogos de la invasión militar a Irak. Con un tono satírico, este film del que hablaré se convierte en una crítica a los integrantes del partido republicano, quienes son retratados como un grupo de ambiciosos sin ningún tipo de moral ni valores humanos.

Partiendo de un guion propio, encargado por Paramount, Adam McKay se hizo cargo del proyecto de llevar la vida de Dick Cheney a la pantalla grande. McKay venía de ganar el Oscar por la adaptación del guion de La gran apuesta (The Big Short, 2015), premio que no pudo obtener en los rubros dirección y mejor película, pero que había dejado críticas muy positivas respecto a aquella historia que retrataba la crisis financiera de 2008. En El vicio del poder, McKay decide contarnos la vida de Cheney de una manera casi documental, ya que una voz en off nos presenta la historia del Republicano desde la perspectiva de alguien a quien, evidentemente no le agrada mucho este personaje. El desarrollo del guion nos lleva de un momento a otro en la vida del vicepresidente de Bush, desde cómo Donald Rumsfeld se convierte en el promotor de sus inicios, luego de ser un hombre sin un rumbo aparente, hasta cómo el hijo de Bush le pide que sea su candidato a Vice. El título en español literaliza el sentido del nombre del film en inglés «Vice», resaltando que a pesar de las diferentes alertas de salud que Cheney va recibiendo durante su carrera política, el vicio por el poder puede más, siempre queriendo ir más allá.

Así como ocurrió en La gran apuesta, McKay y la Paramount nutrieron al reparto de actores de primera línea, con Christian Bale a la cabeza, en el papel de Dick Cheney. Así como ya lo hemos visto en otras oportunnidades, la transformación física de Bale es una de las características que lo diferencia del resto. Si debiera recordar uno de sus roles más destacables, ese debería ser cuando interpretó a Trevor Reznik en El Maquinista (The Machinist, Brad Anderson, 2004), por el que acusó hacer una dieta extrema para llegar al peso mínimo que requería su personaje. Meses después, se estrenó Batman Inicia (Batman Begins, Christopher Nolan, 2005), donde se lo vio aún más esbelto que en su trabajo en Psicópata Americano (American Psycho, Mary Harron, 2000). Como ya dije, los cambios en su físico son solo una de sus cualidades interpretativas, ya que su versatilidad le permite ir de personajes tan dispares como John Connor y Bruce Wayne a Dick Cheney sin ningún tipo de pérdida de calidad actoral. Quienes lo acompañan no se quedan atrás: empecemos hablando de Steve Carell, quien encarna a Donald Rumsfeld. Por momentos podemos pensar que se trata de Carell haciendo de él mismo, pero si luego hacemos el trabajo de ver a Rumsfeld en alguna entrevista, nos damos cuenta de que su trabajo es impecable, especialmente en los pequeños detalles. En un gran nivel, Amy Adams, quien compone a Lynne (la esposa de Dick), comienza siendo la esposa-ama de casa y se termina convirtiendo en una mujer fuerte del gobierno que integró su marido. El trabajo de Sam Rockwell como George W. Bush es impecable, especialmente porque el tono satírico de su actuación va con el aire de la película, relatada en off por un joven que no sabemos quién es, pero que más avanzada la cinta vamos descubriendo que se trata de Jesse Plemons, otra labor muy destacable de El vicio del poder.

Si vemos alguna similitud en la imagen con La gran apuesta, no solo McKay es artífice de ello, ya  que el director de fotografía Greig Fraiser repite en El vicio del poder. En este caso, su trabajo toma relevancia al remarcar ese aire de crítica hacia el personaje principal de la historia.

Otro acierto de McKay, que logra dramatizar perfectamente los hechos de la historia reciente, así como historiar de una manera muy bien lograda, mediante la utilización de una sátira muy sutil. Despegándose de la comedia pura, que en el pasado lo viera dirigir películas como El reportero: La leyenda de Ron Burgundy (Anchorman: The legend of Ron Burgundy, 2004) o Pasado de vueltas (Talladega Nights: The ballad of Ricky Bobby, 2006), y habiéndose afianzado luego de varias nominaciones y premios de la Academia, el director norteamericano se muestra cada vez más fuerte.

Ficha técnica:

El Vicio del Poder  / El vicepresidente: Más allá del poder (Vice),  EUA, 2018.

Dirección: Adam McKay
Duración: 132 minutos
Guion: Adam McKay
Producción: Annapurna Pictures, Plan B Entertainment, Gary Sanchez Productions
Fotografía: Greig Fraiser
Música: Nicholas Britell
Reparto: Christian Bale, Steve Carell, Amy Adams, Sam Rockwell, Alison Pill

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