Críticas

A por ellos...

El rastro

Otros títulos: Spoor.

Pokot. Agnieszka Holland. Polonia, 2017.

ElrastroCartelLa última obra de la realizadora polaca Agnieszka Holland, El rastro, se ha presentado en los Festivales de Berlín y Valladolid. En el primero obtuvo el Oso de Plata y en el segundo, su actriz protagonista,   Agnieszka Mandat-Grabka, el premio a la Mejor Actriz. Y también está seleccionada para representar a su país en los Oscar que se otorgarán el próximo año. Holland, una directora de dilatada e importante trayectoria, nos sorprende a través de una entretenida historia, con la que hemos empatizado plenamente, a pesar de los límites traspasados. Pero estamos hablando de ficción y a cierta edad y sin tener la obligación de demostrar nuevamente nada, creemos que pueden rebasarse las barreras cinematográficas que a cada una o uno le venga en gana. La misma impresión obtuvimos con la última obra de la realizadora británica Sally Potter (The Party, 2017), también presentada en la Sección Oficial del último Festival de Valladolid. Además, a una mujer como Holland, que colaboró en el guion de la trilogía Tres colores con Krzysztof Kieslowski, se le puede perdonar prácticamente cualquier cosa.

Con El rastro, la directora polaca nos sitúa en la época actual, en un pueblo de montaña polaco, cercano a la frontera con la República Checa. Su protagonista, Janina Duszejko, una ingeniera de caminos jubilada, lleva una existencia plácida, en compañía de sus dos perras. Mientras tanto, cultiva su afición a la astrología y da clases de lengua inglesa en una escuela. Su pasión por los animales, por todos ellos y su postura radical contra cualquier tipo de sufrimiento que se practique sobre los mismos, se hace patente desde las primeras escenas. Estamos en un ambiente rural, con casas aisladas, en plena naturaleza de flora y fauna autóctonas. El paisaje y los animales cobran especial importancia en la película. Nos envolvemos de montañas nevadas, cálidas primaveras o corzos, ciervos, jabalíes y lobos. Y también contamos con fuerzas vivas humanas muy poderosas, algunas de ellas demasiado primitivas. La corrupción, la caza, incluso furtiva, el poder de la Iglesia, la explotación y violencia ejercida frente a las féminas…Todos estos temas están con  mayor o menor peso en la película, además de algunos otros.

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La obra cuenta con una puesta en escena excelente, en donde se hace patente la pericia en utilización de la cámara. Por ejemplo, adopta movimientos que recorren estancias hasta que logran alcanzar el objetivo buscado; o también con planos cenitales espléndidos, aunque no desconocemos que la tecnología actual ha facilitado enormemente su filmación; incluso se añaden cortes bruscos de acción y sensación (coche/arma/frenazo).

Cada persona tiene o debería tener una lucha prioritaria en su vida, algo que encaja mucho peor que otras parcelas o mundos dentro de su lógica o ética. Y parece que lo que más le duele a Janina es el maltrato animal, ese que se practica principalmente de forma ociosa, sin que reporte nada a cambio (no nos estamos refiriendo a la obtención de alimento para la pura subsistencia, por supuesto); nos fijamos en aquellas torturas que se ejecutan sin ser conscientes de que los animales no humanos también son seres vivos, que nacen, disfrutan, sufren y mueren igual que nuestra especie. Quien conozca de cerca el mundo de los cazadores aficionados sabrá de qué estamos hablando, una faceta inimaginable para mentes humanistas. El placer del matar por matar, el regodeo por la presa alcanzada y abatida, la locura que ello produce y el éxtasis etílico en el que va envuelto. Pues de todo ello trata este filme y de mucho más. Demasiadas denuncias sobre atrocidades varias que preocupan, y mucho, pero en nuestra pequeñez no conseguimos con infinitas acusaciones ni que tiemblen los causantes. Y nos movemos en campos tan dispares como la trata de mujeres o la corrupción policial (posiblemente no tan alejados).

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El guion del filme está basado en la novela Sobre los huesos de los muertos, de la escritora Olga Tokarczuk. Y tiene la gracia de entretenerte en todo momento, con golpes certeros y también inesperados. Resulta curioso el realismo mágico que mezcla imágenes que están ocurriendo en pantalla con otras que corresponden a percepciones sensoriales de la protagonista. Si la primera vez que se recurre a ello descoloca, luego se asume con plena lógica. Y por cierto, nos hemos acordado hasta de Emir Kusturica con el cartero, los mosquitos con nombres propios, el catedrático que merodea por los alrededores… Una locura desaforada que no encuentra sus propios límites.

No queremos olvidarnos de destacar especialmente la interpretación de la actriz Agnieszka Mandat-Grabka como Janina Duszejko. Logra conformar de manera impecable el carácter de un personaje muy comprometido, incansable, enérgico y que no desfallece en la persecución de aquello que cree que debe castigarse. Además, a ello le une una personalidad de marcada sensibilidad, que sabe convivir con el sufrimiento y el humor y hasta es capaz de reírse de sí misma. Excesiva pero coherente con el carácter de esa mujer insaciable en su lucha por la justicia. Frente a ella, los demás personajes actúan como meros comparsas a su alrededor.

Sería difícil adscribir el largometraje a un género concreto porque se empapa tanto de características de un filme de suspense como de uno dramático; hasta podría hablarse de comedia o fábula. Pero a ello no le vemos mayor inconveniente. Lo que al final destacamos es que estamos ante una obra que nos ha cautivado por su radicalismo y magia. Sentimientos de tristeza y de alegría, de camaradería o de mezquindad se van sucediendo. Y no nos importan los desvaríos y recovecos que se van transitando en la película. ¿Qué pasa si el cura se pone insoportable? ¿Y si además de cazar por puro vicio a los animales los despellejamos y utilizamos de trofeo? ¿Y si las fuerzas policiales admiten corrupciones diversas hasta ignorar totalmente las leyes? Pues eso, vean la obra y lo averiguarán.

 

Tráiler:

Ficha técnica:

El rastro  / Spoor (Pokot),  Polonia, 2017.

Dirección: Agnieszka Holland
Duración: 128 minutos
Guion: Agnieszka Holland, Olga Tokarczuk
Producción: Ceská Televize / Heimatfilm / Nutprodukce
Fotografía: Jolanta Dylewska, Rafal Paradowski
Música: Antoni Komasa-Łazarkiewicz
Reparto: Agnieszka Mandat-Grabka, Jakub Gierszal, Katarzyna Herman, Andrzej Grabowski, Tomasz Kot, Borys Szyc, Miroslav Krobot, Marcin Bosak, Wiktor Zborowski

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