Críticas

La hermandad creativa

El día de la cabra

Otros títulos: Bad Lucky Goat.

Samir Oliveros Zayed . Colombia, 2017.

Cartel de la película El día de la cabraEsta es una preciosas película colombiana, hecha con mucho cariño, con buena calidad y con medios modestos. Fue rodada en la isla colombiana de Providencia, situada en el Mar Caribe, en el Archipiélago de San Andrés y Providencia. Es Providencia una isla montañosa, relativamente pequeña y aislada, un lugar muy hermoso, donde las personas hablan inglés, resultado de sus antecedentes históricos. Tiene una tradición musical propia, como sucede con otras islas del Caribe, que es parte esencial de la película y que le confiere un sabor exótico, casi místico. La película nos cuenta una muy bien narrada historia de un día en la vida de dos hermanos adolescentes, en el cual se ven sujetos a todas las aventuras posibles en un pequeño y aislado lugar del mundo. Ella es una joven no exenta de encantos y de gracia, que está descubriendo sus energías femeninas en un ambiente en el cual sus padres la protegen, aunque permitiendo cierto grado de libertad. Su hermano, muy cercano en edad, tiene gran gusto musical y mucha admiración por los personajes mayores en su círculo de amistades. Estos dos hermanos, como es normal en muchos hogares, se mantienen en continuos enfrentamientos, en dificultades de comunicación, aunque en el fondo se quieren de verdad. Pertenecen a una familia muy bien pintada en el filme, aunque apenas se la describe, de paso, en un par de escenas. Hay que decir que el guion está muy bien hecho.

La historia que se nos cuenta, literalmente, tiene que ver con una cabra, extraordinario personaje que calladamente ejerce su protagonismo, en esta vida y en los otras, en tierra o en el mar, en movimiento y en quietud. Los dos hermanos quedan atrapados por este personaje que los acompaña en un día de aventuras. Y nosotros presenciamos una especie de película de carretera en moto por los pintorescos lugares de la isla, junto con los dos hermanos y la cabra, en la cual nos acercamos a la música, al mar, a las montañas, a las costumbres, a la vida familiar, a la forma en que funciona la autoridad, a los negocios, a las distracciones, a las tradiciones populares ancestrales, que incluyen alguna pequeña dosis de brujería africana. Ese inglés que se habla, que tiene entonaciones musicales y desviaciones criollas, le da un sentido único al filme, lo mismo que el dinero que se usa en los muchos negocios que ocurren, con cuya unidad de medida se van los espectadores acostumbrando, ya que todos los movimientos pecuniarios del filme están tasados a base de pequeñas transacciones en “gordions”, incluso cuando se trata de operaciones de trueque.

Bad Lucky Goat

El director, que se inspiró en una historia personal sucedida en la isla de Jamaica, vio la oportunidad de trabajar en la isla de Providencia, que, aunque es pequeña, cuenta con muchas semejanzas. Tuvo el acierto de trabajar también con actores nativos naturales. Con estas dos escogencias, en verdad está resaltando las grandes capacidades que existen de contar historias de cine en un país como Colombia. Según cuenta Oliveros, fue capaz de conseguir fondos para realizar su producción acudiendo a mecanismos como el “crowfunding”, lo cual indica que existen posibilidades de hacer trabajo fílmico de calidad en un país como Colombia con bajos presupuestos, sin que haya que depender siempre de las ayudas oficiales. También se nos cuenta que hubo un gran interés de la comunidad y de las personas de la isla por apoyar el trabajo y por hacer parte del mismo. Esta es otra faceta del cine, que vale la pena apreciar: su aspecto de realización y financiación comunitaria.

Volviendo al filme, quisiera destacar tres asuntos. El principal tiene que ver con la forma en que se describen las relaciones entre estos dos hermanos, de manera tan realista y la vez tan creativa. Estos dos, alternadamente, se van repartiendo el protagonismo en todo lo que sucede en sus aventuras: recriminaciones y ternura; sabiduría y tontería, egoísmo y generosidad; habilidad y torpeza; creatividad y frustración; imaginación y miedos. La historia permite darse cuenta de las posibilidades que encierra la realidad para que se logre el buen contacto humano, cuando hay un propósito, una intencionalidad y una base de sentido común, de sabiduría y de responsabilidad. No es frecuente en el cine (y menos en el colombiano) explorar las relaciones entre hermanos comunes y corrientes, que normalmente se dejarían llevar por la extraña rutina de la indiferencia y que, acá, se ven enfrentados a relacionarse y a darse cuenta de que el otro hermano es un ser profundo y valioso. Con ello se ofrece una clave de contacto y de experiencia, para vencer la torpe indiferencia humana: tener experiencias alternadas entre dos.

Fotograma de El día de la cabra

El segundo tiene que ver con el poder que se esconde en las jornadas de carretera, en el camino, tanto para narrar historias humanas, como para encontrar, en estos senderos, significados ocultos y poderosos del devenir personal, individual y colectivo. Todos estos recorridos son pretextos efectivos para el logro de dosis de autoconocimiento, incluso para los espectadores. Y por ello creo que son tan atractivas las películas de carretera, aunque solamente se trate de un día de recorridos.

Finalmente quisiera resaltar lo importante que es el cine para recorrer el sentido musical de las regiones y de las personas. En este sentido, el cine colombiano ha hecho un buen trabajo (El viaje del acordeón, Reinaldo Sagbini, Andrew Tucker, 2013; Los viajes del viento, Ciro Guerra, 2009; El vuelco del cangrejo, Oscar Ruiz Navia, 2009; Porro hecho en Colombia, Adriana Lucía, 2014), pero son impresionantes las fuentes de folclor y de historias basadas en la música que quedan por explorar y narrar. El día de la cabra presenta una muy interesante aproximación a la música de Providencia, tanto por la forma en que, a modo documental presenta algunas canciones, como por el modo en que narra, a través del protagonista, cómo esta música está muy enraizada en las personas, sin que siempre se estimulen estos desarrollos que son tan benéficos.

En resumen, esta historia de una hermandad creativa es entretenida, llena de variaciones y de suspenso. Ello no quiere decir, necesariamente, que se convierta en un éxito de cartelera. A la fecha, ya no se exhibe en los cines locales, cuando hace poco tuvo su lanzamiento. Es una lástima. Pero probablemente irá desarrollando su prestigio poco a poco.

Tráiler:

Ficha técnica:

El día de la cabra  / Bad Lucky Goat ,  Colombia, 2017.

Dirección: Samir Oliveros Zayed
Duración: 76 minutos
Guion: Samir Oliveros Zayed
Producción: Andrés Gómez D
Fotografía: David Curto
Música: Elkin Robinson
Reparto: Honlenny Huffington Robinson, Kiara Mishell, Ramon Howard, Elkin Robinson, Jean Bush, Michel Robinson, Shala Robinson, Felipe Cabezas

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