Críticas

Un detective llamado Areta

El crack

José Luis Garci. España, 1981.

El crackAun hoy, cuando han pasado más de treinta años desde su estreno, El crack se percibe como una auténtica rareza dentro de la cinematografía española. Y, sin embargo, cuando la dirigió, Garci se sentía inmerso dentro de una tradición de cine negro hispánico, con títulos tan memorables como Los ojos dejan huellas (José Luis Sáenz de Heredia, 1952) o Apartado de correos 1001 (Julio salvador, 1950). Además, no sería posible entender los personajes de Enrique Urbizu sin tener en cuenta la gran creación del detective Germán Areta, a quien Alfredo Landa encarnó de una forma atípica pero muy convincente. Areta es un ex policía, apodado “el piojo”, que trata de ganarse la vida como investigador privado. Como él mismo dice, se trata de “un tipo duro y solitario que trata de sobrevivir en una sociedad podrida gracias a un trabajo sucio”. No en vano, la película está dedicada a Dashiell Hammett, creador de Sam Spade, protagonista de El halcón maltés.

Alfredo Landa y José Bódalo en El crackLa propia presentación del personaje, cuando evita un robo en un bar de carretera, no puede ser más contundente y desmitificadora. Como tantos otros detectives, Areta habla poco pero actúa rápido. El crack es el cuarto largometraje de Garci, que ya había estrenado Asignatura pendiente (1977), Solos en la madrugada (1978) y Las verdes praderas (1979), si bien tenía ya sobre sus espaldas una larga trayectoria como guionista de cine y televisión. El crack suponía, sin duda, un giro inesperado en la filmografía de un director que se iba a mover como nadie en el melodrama. De hecho, un año después estrenó Volver a empezar (1982), la primera película española que consiguió el Oscar de Hollywood.

Areta InvestigaciónMuchas veces se ha afirmado que Garci es un director que se caracteriza por el aire nostálgico de sus producciones, y, aunque en el momento de su estreno esto no resultara evidente con El crack, ahora no hay ninguna duda al respecto. Garci estaba cantando a un Madrid que iba desapareciendo poco a poco, el Madrid de la Transición, y también a una raza de hombres que, como Germán Areta, ya no tenían lugar en un mundo gobernado por la avaricia, los intereses económicos y el poder. Rocky, el barbero del Frontón Madrid, evoca con nostalgia los años en que vivía en Nueva York y asistía con frecuencia a los combates de boxeo en el Madison Square Garden –nunca sabremos si esos recuerdos eran reales o los tomaba prestados de periódicos y clientes–.

Maite (Mónica Emilió)A lo largo de todo el metraje, asistimos a la vida de Areta entre dos mundos: el profesional, en el que demuestra que es un sabueso implacable a la hora de buscar a una joven desaparecida a petición de su padre –cherchez la femme–; y el personal, pues ha logrado recuperar su vida tras salir de la policía y emprender una relación con Carmen (María Casanova), la enfermera que lo cuidó cuando estaba convaleciente (¿quizás de un atentado?) y que tiene una hija, Maite (Mónica Emilió), a la que Germán trata como si fuera suya. El conflicto estalla cuando esos dos mundos se cruzan y la investigación inicial se convierte en un asunto personal.

La Gran Vía madrileña en El crackGarci no solo ha logrado crear un personaje memorable, sino que lo ha rodeado de una galería de secundarios de lujo (Manuel Tejada, José Bódalo, Miguel Rellán…) y ha configurado una atmósfera propia del cine negro clásico, si bien ha sustituido la ciudad de Los Ángeles de los años cuarenta por el Madrid de 1980, con especial atención a la Gran Vía, escenario privilegiado de toda la película. La música de Gluck y la fotografía de Manuel Rojas subrayan esa atmósfera policiaca, que encuentra su punto culminante en la ciudad de Nueva York, lugar al que se desplaza Areta para resolver el conflicto que se le ha planteado. Areta no va en busca de redención, sino de venganza.

María Casanova es Carmen en El crackA pesar de que se trata de un film noir casi prototípico, no faltan en El crack alusiones típicamente castizas, desde los cines de Callao hasta los bocatas de calamares, pasando por las copas de coñac, las partidas de mus y los bares repletos de servilletas arrugadas y huesos de aceituna. En 1983 se estrenó la segunda parte, El crack dos, una película que no solo estaba a la altura de la original, sino que, en algunos aspectos, incluso la superaba. Lo más triste, sin embargo, es que apenas queda nada de aquel Madrid por el que circulaba Germán Areta en su Simca 1000 Barreiros. Pero el cine también es eso, un canto a lo que se ha perdido.

Trailer:

Ficha técnica:

El crack ,  España, 1981.

Dirección: José Luis Garci
Guion: José Luis Garci y Horacio Valcárcel
Producción: José Luis Garci
Fotografía: Manuel Rojas
Música: Jesús Gluck
Reparto: Alfredo Landa, María Casanova, Manuel Tejada, Miguel Rellán, Manuel Lorenzo, Raúl Fraire, José Bódalo, Francisco Vidal, Maite Blasco, José Manuel Cervino, Emilio Fornet, Mayrata O’Wisiedo.

Una respuesta a “El crack”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *