Críticas

Madrid, 1975

El crack cero

José Luis Garci. España, 2019.

El crack ceroEl regreso de Germán Areta fue la mejor noticia que podía recibir un aficionado al cine negro español. En el momento de su estreno, en 1981, El crack supuso una auténtica rareza dentro del panorama cinematográfico español, pero ahora, por fortuna, el género en cuestión se ha normalizado en la cartelera e incluso ha obtenido algunos éxitos muy sonados gracias a directores como Daniel Monzón, Enrique Urbizu o Alberto Rodríguez. Además, El crack cero no supone solo el regreso del personaje de Areta, sino el regreso de José Luis Garci tras haber anunciado su retirada después del estreno de Holmes & Watson: Madrid Days (2012). Por fortuna, las retiradas de los cineastas, como la de los toreros, los escritores e incluso la de los cantantes, no siempre son definitivas. Como señala Garci que decía James Bond, “never say never again” (“nunca digas nunca jamás”).

En cierto modo, El crack cero supone, por un lado, una antología de lo mejor de las dos entregas anteriores de El crack (de las que esta, paradójicamente, es precuela), pero, por otro, un homenaje tanto explícito como implícito a muchos títulos del cine negro. De hecho, el propio Garci ha rodado la película para cumplir una promesa que le hizo a Mayte Ímaz, la viuda de Alfredo Landa. Alfredo falleció en 2013 y Mayte en 2016, pero El crack cero nunca se habría llevado a cabo de no ser por ellos.

El crack cero es, fundamentalmente, una película de interiores, pero, para las tomas de Madrid, fundamentalmente de la Gran Vía, Garci no ha recurrido a imágenes de archivo, sino a planos rodados para otras películas, adaptándolos al formato, ese blanco y negro que le permite filmar como nadie el permanente humo de los cigarrillos y las luces y sombras que producen las lámparas en los espacios cerrados en los que se desarrolla la acción: bares, despachos, cafeterías, billares, gimnasios de boxeo…

Esta precuela, que cierra la trilogía de El crack por delante, repite el mismo esquema narrativo de las anteriores: en el prólogo se presenta al detective Areta en una situación comprometida, para dar tono al conjunto, y luego ya aparece la femme fatale que le encarga investigar un caso que acaba convirtiéndose en un asunto personal. Hay muchos clásicos del cine negro que tienen la misma estructura, pero dos de los primeros que nos pueden acudir a la mente son El halcón maltés (The Maltese Falcon, John Huston, 1941) y Perdición (Double Indemnity, Billy Wilder, 1944).

Aunque son varios los personajes que esta entrega comparte con las anteriores, Garci ha tenido que recurrir a otros actores para encarnar a los mismos personajes: Carlos Santos toma el relevo de Alfredo Landa para interpretar a Germán Areta; Miguel Ángel Muñoz sustituye a Miguel Rellán en el papel de Cárdenas, El Moro; a Rocky, el barbero, lo interpreta ahora Luis Varela en lugar de Manuel Lorenzo; y, por último, el papel del comisario, don Ricardo, también llamado El Abuelo, que había interpretado José Bódalo, ahora corre a cargo de Pedro Casablanc. Completan el reparto María Cantuel (Adela), Patricia Vico (Remedios), Luisa Gavasa (Moli), Raúl Mérida (Johny Olas), Macarena Gómez (Luisa), Ramón Langa (Vergara), Cayetana Guillén Cuervo (Conchita) y Andoni Ferreño (Luengo), entre otros.

La verdad es que tanto Carlos Santos como Miguel Ángel Muñoz componen una pareja protagonista sorprendente, sobre todo por el hieratismo que logra mantener Santos y los matices que Muñoz sabe darle al personaje. Sin duda, la interpretación de Miguel Ángel Muñoz ha sido un verdadero descubrimiento en una película con grandes interpretaciones, basadas en el diálogo y en los planos medios y cortos mantenidos durante largo tiempo. En esta ocasión, Garci nos permite saber un poco más acerca del pasado policial de Areta antes de abandonar la Brigada Criminal y dedicarse a la investigación privada.

Si El crack estaba dedicada a Dashiell Hammett y El crack dos, a Raymond Chandler, quien aparece en la dedicatoria de El crack cero es James M. Cain, autor de El cartero siempre llama dos veces. No faltan en la película partidas de mus y alusiones al fútbol, a los perfumes, al mundo del boxeo y a diversos combinados, especialmente al dry martini, y todo ello con la agonía de Franco como telón de fondo.

Lo mejor de El crack cero es que Garci ha sido fiel a su estilo y no ha hecho ni una sola concesión a la galería. Esta entrega es mucho más clásica que sus antecesoras, que estaban ambientadas después. Areta ya se había dado cuenta de que aquel mundo, tras cuarenta años de franquismo, se encontraba moribundo. Quizás lo que haga falta ahora, después de cuarenta años de democracia, sea un nuevo Areta que denuncie los abusos de poder, persiga a los corruptos y nos enseñe a ser íntegros de nuevo.

Tráiler:

Ficha técnica:

El crack cero ,  España, 2019.

Dirección: José Luis Garci
Duración: 120 minutos
Guion: José Luis Garci y Javier Muñoz
Producción: José Luis Garci y José Alberto Sánchez
Fotografía: Luis Ángel Pérez
Música: Jesús Gluck
Reparto: Carlos Santos, Miguel Ángel Muñoz, Luisa Gavasa, Patricia Vico, Pedro Casablanc, María Cantuel, Macarena Gómez, Belén López, Raúl Mérida, Cayetana Guillén Cuervo, Luis Varela, Ramón Langa, Andoni Ferreño

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