Críticas

La escuela de la vida

Detachment

Otros títulos: Indiferencia.

Tony Kayes. EUA, 2011.

Fotograma de DetachmentEl sistema educativo y sus agentes es tema frecuente en el cine; desde casi siempre la figura del docente y su influencia han sido objeto de atención y de  múltiples tratamientos que van desde versiones clásicas como Al maestro con cariño (To Sir, with Love, James Clavell, 1967), hasta las versiones más chabacanas y previsibles sobre el tema como Mentes Peligrosas (Dangerous Minds, John Smith,1995), pasando por honrosas excepciones como La Clase (Entre les murs, Laurent Cantet, 2008), Palma de Oro  a la mejor película en Cannes ese mismo año.

Metáfora de encuentros raciales, ideológicos y generacionales, el cine de salones de clase tiende, por lo general, a dar lugar a la consabida fábula de superación escolar en donde el clisése repite: los alumnos-vándalos se confabulan en contra del maestro, quien resuelve todo con un discurso idealista, y al final, los educandos aprenden la lección, sin importar la asignatura de que se trate, aparece la solución mágica: lo único que hace falta en los salones de clase es escuchar y dar enormes dosis de amor.

Henry Barthes Reconocido como una controvertida figura -genial y excéntrica- de la publicidad, Tony Kaye trae a la pantalla, después de más de diez años de su polémica American History X (1998), una historia inmersa en el mundo de las aulas. Relato alejado del  tradicional tipo de drama, Indiferencia retrata los retos que la decadencia de los métodos educativos enfrenta con las nuevas generaciones que, a falta de líderes y modelos, parece ir a la deriva dentro de un sistema que no encuentra la salida.

Henry Barthes (Adrien Brody en uno de los mejores papeles de su carrera) es un maestro sustituto que comienza a trabajar en una escuela, donde los profesores viven vejaciones e insultos de manera rutinaria; en este caso, no necesariamente resultado de la intempestiva juventud con la que trabajan, sino también de la crisis que atraviesan las instituciones, especialmente la escuela y la familia, que han dado lugar a condiciones de desapego e indiferencia hacia la parte humana del individuo.

El profesor sustituto difiere en mucho de los maestros tradicionales que el cine acostumbra a retratar, tiene sólo una regla: “que se quede el que quiera estar” y una filosofía: “sólo un individuo despierto puede enseñar a otro”; se trata de un tipo de conciencia social minimalista como forma de mantener la individualidad y el alma. La vida para Barthes no es  simple, lleva consigo una enorme carga emotiva proveniente de una atormentada infancia, en medio de una extraña relación entre su madre y su abuelo que no se revela en su totalidad; a lo largo del film se devela el hecho de que la madre murió por una sobredosis y el abuelo espera su fin en una casa de asistencia.

La razón de ser un maestro sustituto es el mecanismo ideal para no comprometerse y mantenerse al margen de lo que le rodea; siempre limpio y bien vestido, en enorme contraste con el contexto que lo circunda; siempre de negro, acorde a las pocas esperanzas de cambio que inspira el personaje, que deambula sobreviviendo. Las circunstancias lo empujan a involucrarse con tres mujeres: Erica, una joven prostituta, que remite a la Iris de Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976), con quien mantiene una relación en un plano no sexual y a quien busca ayudar para alejarla de las drogas y la prostitución; Meredith, una estudiante obesa, a quien no puede ayudar a salir de su profunda depresión; y  un intento fallido por entablar una relación sentimental con Miss Madison, una colega incapaz de pensar por  sí misma.

Fotograma de indiferenciaEl diálogo y la acción de la cinta están fundados en un guion que es crudo y poético al mismo tiempo, el existencialismo permea los diálogos del profesor, enfrentado al coloquialismo de los adolescentes, que representa la problemática social que aqueja a la educación y la convierte en un tema universal. Honesta y sin ataduras, Indiferencia emplea una narrativa que va in crescendo hasta que, inevitablemente, desemboca en una trágica conclusión que demanda del espectador que no se limite solo a conmoverse, sino que también reflexione, cuestione y se pregunte, entre otras cosas, ¿es la escuela unilateral, represiva y coercitiva el lugar ideal para formarse?, ¿son los contenidos que se enseñan adecuados a la realidad del momento que se vive?, ¿por qué la escuela como institución no se ha actualizado y permanece como sistema anquilosado en un universo que ya no existe?, ¿por qué es el último lugar en donde los alumnos desearían estar?, ¿cuál es el verdadero papel del docente? Kaye toca puntos álgidos sobre el sistema educativo americano con una visión universal, pero no da respuestas, es el espectador quien debe buscarlas por sí mismo, y eso es lo que hace valiosa la propuesta, porque en el fondo, todos somos producto de un determinado sistema educativo.

En un estilo que por momentos resulta hiperrealista y en un continuo tono en el que la ironía se deja sentir, la contenida interpretación de Brody contrasta profundamente, distanciándose, con  el desempeño actoral del resto de los personajes, particularmente con los de Marcia Gay Harden y James Caan, cuyos tonos evitan las convencionalismos propios del este tipo de drama, proveyéndolo con elevadas dosis de realismo y verosimilitud.

Estructurada a base de continuos flashback de la niñez del protagonista, combinados con fragmentos  de animación, testimonios frente a la cámara que añaden un carácter documental y citas de Edgar Allan Poe, estos elementos que muestran sólo la punta del iceberg dan a la cinta un carácter totalmente independiente. Atmósferas oscuras, logradas a través de una fotografía, también debida a la mano de Kaye, cuyas tonalidades no se distancian mucho de la atmósfera pesimista de la historia y que complementan perfectamente  el alma atormentada de los personajes.

La secuencia final de Indiferencia ilustra con realidad y onirismo las alusiones, a lo largo del film, las metáforas planteadas por La caída de la casa Usher, de Edgar Allan Poe. Un increíble viaje visual y una experiencia emocional y desgarradora. Considerado como uno de los mejores ejemplos de cine independiente, la película  mereció el premio Revelation Cartier del Festival de Deauville.

Trailer:

Ficha técnica:

Detachment  / Indiferencia ,  EUA, 2011.

Dirección: Tony Kayes
Guión: Carl Lund
Fotografía: Tony Kayes
Reparto: AdrienBrody, Marcia Gay Harden, James Caan

Jesús Domínguez López

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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