Críticas

Una divertida transición

Cars 3

Brian Fee. EUA, 2017.

En reiteradas ocasiones nos habremos preguntado cuán necesaria es una tercera entrega de una historia que tuvo tanto éxito como lo fue Cars (John Lasseter, 2006) y que tuvo su secuela unos cinco años después, pasando por la cartelera sin la aceptación que tuviera la primera. Muy bien, hay innumerables ejemplos de terceras partes que han superado incluso a la primera, u otras que están muy cerca de hacerlo, como lo es la más reciente entrega de El Planeta de los Simios, La Guerra del planeta de los simios (War for the Planet of the Apes, Matt Reeves, 2017), que siendo la tercera parte –de mi consideración– supera a la primera. O no nos alejemos de Pixar: ellos tienen un caso propio con Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010), uno de los mejores filmes de la productora a la fecha. No es precisamente el caso de Cars 3 (tiene ciertamente una tarea muy difícil si pretendía superar a la primera) pero tampoco es el caso que ocurriera con Cars 2 (John Lasseter, Brad Lewis, 2011).

Cars 3 es la primera película como director del artista de Pixar Brian Fee, quien se ha desempeñado como productor de storyboards de grandes filmes de la productora de Emeryville, California. En su haber, como integrante del departamento de arte de Pixar, podemos contar a la mismísima Cars, Ratatouille (Brad Bird, Jan Pinkava, 2007) y Wall-E (Andrew Stanton, 2008).

La primera entrega de esta saga se destacaba por sus similitudes con el filme de 1990 de Tony Scott Días de Trueno (Days of Thunder), más que nada en lo que concierne a las analogías que se podrían llegar a trazar entre el personaje de Tom Cruise y Rayo McQueen. En el caso de Cars 3, la semejanza se da con Rocky III (Sylvester Stallone, 1982), si tenemos en cuenta que los días de gloria de McQueen se ven amenazados por la aparición de un nuevo talento, Jackson Storm (con la voz de Armie Hammer). Es allí donde aparece Cruz Ramírez, una entrenadora de pilotos de carreras interpretada por Cristela Alonzo, que toma la posición de… bueno, mejor no digamos para no contar el desenlace, convirtiendo a McQueen en, está bien… imagínense el ocaso de un gran deportista que se ve amenazado por las nuevas tecnologías en conjunto con deportistas jóvenes, y podrán tener una idea hacia dónde apunta la línea argumental. El parecido entre Rocky III es tal que ¡hasta se animaron a recrear (obviamente, adaptándola a lo que requiere el hilo conductor de la película), la escena de la playa, en la que Apollo entrena a Rocky!

En lo que respecta al sonido, nos encontramos ante Randy Newman, un compositor que ha trabajado en varios clásicos de Pixar, como Toy Story (John Lasseter, 1995), Monstruos S.A. (Monsters Inc, Pete Docter, 2001), y la mismísima Cars. Su tarea acompaña de manera excelente los estados de ánimo del filme, que requiere poner en relieve los vaivenes emocionales que sufre el simpático auto de carreras rojo. El trabajo de fotografía también funciona perfecto al procurar realzar la figura de grandeza de McQueen, demostrando una labor por parte del trío conformado por Jeremy Lasky, Michael Sparber y Kim White. Como todas las obras de Pixar, manifiestan el resultado de compartir funciones a lo largo de varias producciones.

Considero a Cars 3 como una transición evolutiva de rayo McQueen, a través de ella Pixar allana el camino para convertir a uno de sus nuevos personajes, en la próxima estrella a conquistar las pistas. Y tal como el personaje de Robert Duvall en Días de Trueno, Apollo Creed en Rocky III o el mismísimo Doc Hudson de esta saga –que fue interpretado por Paul Newman en la primera de la trilogía–, McQueen va perfilándose a convertirse en el próximo mentor esa joven promesa.

Ficha técnica:

Cars 3 ,  EUA, 2017.

Dirección: Brian Fee
Duración: 102 minutos
Guion: Brian Fee, Ben Queen, Eyall Podell, Jonathon E. Stewart
Producción: Pixar/ Walt Disney Pictures
Fotografía: Jeremy Lasky, Michael Sparber, Kim White
Música: Randy Newman
Reparto: Owen Wilson, Cristela Alonzo, Armie Hammer, Larry the Cable Guy, Bonnie Hunt, Cheech Marin

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