Críticas

Mucha lluvia y pocas lágrimas

Blade Runner 2049

Denis Villeneuve. EUA, 2017.

portada blade runner cartelPodría analizar la película de Denis Villeneuve como una película independiente de la obra de culto estrenada en 1982, en cuyo caso no habría que leer más: Blade Runner 2049 es una grandiosa cinta de ciencia ficción, en ocasiones brillante. Diría especial, desde luego muy por encima de la media. O bien, situarla en conjunto con su predecesora a pesar de los 35 años que las separan, con lo que seremos más injustos, pero más agudos. Una mirada molar es la que parece más obvia. Y en este caso, empezaremos diciendo que la secuela que nos ocupa parte de una gran desventaja: si el original tardó en ser reconocido sin nada a lo que compararse (denominador común a toda genialidad), la nueva entrega parte con el enemigo de la expectativa imposible. Empecemos a desarrollar…

Sobre el papel, Denis Villeneuve es el director ideal. No creo errar al determinar que es un pensamiento unánime. Es uno de esos directores que dejan su marca. Posee todos los ingredientes que necesita el exigente proyecto de continuar la distopía de Ridley Scott. Su impronta aglutina altas dosis de poesía visual, llenas de imágenes conceptuales con detalles implícitos que consiguen trascender lo aparentemente no trascendente; controla el tempo de forma magistral, todo un oasis en el desierto del ritmo desenfrenado y multitarea tan propio de la actualidad; no cae en aspavientos ni adornos superficiales; y cuenta además con ese toque fan reverencial de la película de Scott que él mismo reconoce. Comenzaremos con el plano general.

blade runner 2049 noche

El director canadiense logra escenificar una humanidad embrutecida y desalmada, que parece ilustrar la tinta del filósofo Peter Sloterdikj, pues dibuja una sociedad anestesiada, en perpetuo estado complaciente, que no complacida. Es una historia que reflexiona sobre la identidad, la trascendencia de los recuerdos y, en definitiva, del ocaso de la raza humana. Pero también de cierta esperanza, que se esconde en el fondo de una caja de Pandora agotada de sí misma, envuelta en grises fantasmales o en partículas de ocre ígneo. Es una invitación a un futuro que ha seguido sus propias reglas, que desde ahora (no quedaba otra) viaja en paralelo a las de nuestro contexto cronológico, pero unido por el cordón umbilical de la creciente desafección que supura el universo Blade Runner y que ya se intuye aquí, en el nuestro.

Hasta aquí todo bien. Las piezas correctas están encima de la mesa. Ahora se trata de entrar en “plano detalle” para exponer en qué aspectos se tambalea una película a la que (y eso va en su favor) no le ha dado pavor mirarse en el espejo de la visionaria cinta con la que ahora forma un díptico.

blade runner 2049 wallas jared leto

El sable del samurái

El iaidō es el arte de contención y selección del momento adecuado que los samuráis usaban para desenvainar la katana. La contención en su posición inicial es clave para mantener el equilibrio entre defensa, ataque y, sobre todo, el factor sorpresa. Si precipitas la intención y te expones más de lo debido se dice que el sable está muerto. La película original es una obra maestra en la contención (evidentemente hablo del director’s cut). No sobreexpone el mensaje al espectador y acaba guardando el mejor estoque para el final. Lo que convierte el cénit del relato en un final mítico. No es el caso de la versión de Villeneuve. Los diálogos son elaborados e inteligentes, pero se explica excesivamente todo (esos flashbacks tan prescindibles). Es un poco como recordarnos a los espectadores que no hemos prestado la suficiente atención aquí o allí.

blade runner 2049 sombra gosling

Metafísica

Capítulo aparte merece la influencia de Giorgio de Chirico, el envolvente y genial artista, que sin llegar a verlo (fallecería cuatro años antes del estreno), impregnó la estética casi onírica del Blade Runner ochentero. Junto a la referencia visual de Moebius sembraría las semillas de la estética ciberpunk. Esto consiguió dotar el apartado visual de una belleza perenne.

Lo que sí han conseguido Villeneuve y Roger Deakins es heredar aquello y multiplicarlo de puro arte conceptual. Es el apartado en el que se alcanza la excelencia. Es, de largo, lo mejor del filme. Lo que me temo es que de puro onanismo visual, se recrea en sí misma. La película de Villeneuve parece no querer cortar ni un solo fotograma, lo que se traduce en un exceso de metraje que penaliza claramente el visionado.

blade runner 2049 ana de armas

La música de Zimmer potencia la imagen, a la par que expande la metafísica estética del artista italiano de principios del siglo XX. Por el contrario, se ceba pantagruélicamente de reminiscencias a Vangelis, recursivamente y en modo “coitus interruptus”. Además, no termina de imbricarse con las transiciones, ¿Dónde está aquella sublime coreografía de música, imagen y encadenado escénico de la primera entrega? (Recordar el momento en el que Deckard se asoma al balcón de su apartamento, lo siguiente es la primera aparición de Pris (Daryl Hannah). Como decimos, el director canadiense apuesta todo a la imagen. Es sublime, pero inarmónico con el resto de aspectos del conjunto.

¿Nexus 6, 8 o T-1000?

Ryan Gosling, la estrella del momento, parece forzado a ir con el freno de mano puesto todo el tiempo, y cuando no es así, chirría. Vuelve el gran Harrison Ford, pero me cuesta ver a Deckard. La secuaz de Wallace (Sylvia Hoeks) es muy prototípica. Aquí me paro, para volver a la comparación. Si recordamos la forma en la que Roy Batty (Ruter Hauer) manejaba el pathos de sus algoritmos sentimentales, veremos que no hay parangón. Se ha pasado de su hipergestualidad, paradójica e inquietante, al más absoluto hieratismo. No es lógico, ya que ambos némesis son replicantes, pero Hauer transparentaba su conflicto interno, mientras que la villana se parece más a un Terminator. Ni que decir de la química tensa de Deckard y Rachel comparada con la gélida relación entre K (Gosling) y Joi (Ana de Armas). No se trata del mismo planteamiento, lo sé. Pero en mi opinión es justo el enfoque de los nuevos pellejudos lo que cojea.

El milagro

La historia del cine está llena de obras maestras forjadas en el más absoluto caos de producción, problemas con el cast y motines varios del propio equipo que debe llevar adelante el proyecto. Bien, pues así se gestó Blade Runner. A veces, todas las piezas de un puzle encajan, pero la imagen es una más. La mayoría de las veces ocurre. Otras, las menos, ocurre algo inesperado: el milagro.

blade runner 2049 lagrimas en la lluvia

Porque Blade Runner fue muchas cosas, pero sobre todo fue un milagro. Se estrenó con el montaje más flojo y fracasó en taquilla, y lo que es más sorprendente, en la crítica. El paso de los años hizo que cada revisión mejorara la anterior en el paladar cinéfilo, mientras, su director reordenaba las piezas en la “director’s cut” (1992) y el montaje definitivo (2007). La diferencia entre la versión que se lanzó en el cine en el 82, con esa voz en off, el polémico happy ending y demás, comparado con el montaje definitivo de Ridley Scott de 2007 es demasiado apabullante a favor de la última. Y no son tantos cambios. La razón principal de aquel trago tan amargo es que fue una película adelantada a su tiempo. Es como ese sabor que la primera vez no se digiere bien, es raro y con el tiempo aprendes a apreciar, para hacerse definitivamente imprescindible. Blade Runner 2049 tiene las mismas piezas, todas muy buenas a priori, pero el puzle no encaja igual. Y me temo que esta vez los cambios en el montaje no serán la solución. Porque va más allá de incluir o cortar un par de planos.

El déficit de carisma de los personajes unido a la falta de síntesis del metraje castiga demasiado a la película. Acaba un tanto acomplejada, en parte por la reverencia excesiva al original, y por ese camino se hace prescindible. Es como si la cinta “antes de saber exactamente qué es, tuviese miedo de no serlo”, como dice Wallas, el nuevo Tyrell (Jared Leto). A todo esto, es una buena película, no cabe duda. Así de esquizofrénica puede ser una opinión. Pero a los que creen que Blade Runner 2049 está cerca del original “es porque no han visto un verdadero milagro”.

Trailer:

Ficha técnica:

Blade Runner 2049 ,  EUA, 2017.

Dirección: Denis Villeneuve
Duración: 163 minutos
Guion: Hampton Fancher, Michael Green
Producción: Warner Bros. Pictures / Scott Free Productions / Thunderbird Films / Alcon Entertainment
Fotografía: Roger Deakins
Música: Hans Zimmer, Benjamin Wallfisch
Reparto: Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas, Jared Leto, Sylvia Hoeks,Robin Wright, Mackenzie Davis, Carla Juri, Lennie James, Dave Bautista,Barkhad Abdi, David Dastmalchian, Hiam Abbass, Edward James Olmos

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