Críticas

Sobreviviendo

Alive

Sanda. Park Jungbum. Corea del Sur, 2014.

AlivePark Jungbum presentó su ópera prima Alive en el 29° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y se llevó de allí el Ástor al Mejor Actor. Director, guionista, productor y actor, este hombre orquesta trajo de Corea del Sur una larga historia cargada de sueños y frustraciones.

En las dos horas y media que dura el filme se condensan todos los fantasmas que aterran al ser humano: aquellos que tienen que ver la estabilidad en el trabajo, el amor, la familia, el hogar, el honor…  Jung-chul es un obrero que queda sin trabajo. Su casa ha sido destruida por una catástrofe natural y sus esfuerzos sobrehumanos para sostener en pie su casa lo deja exhausto al final del día.

El joven cuida de su hermana, Soo-yun, una suicida compulsiva que cuando está bien sueña con ser actriz en Filipinas, y a su sobrina Ha-na, una niña que desea ser pianista. En el trabajo protege a su compañero y amigo, un ser pacífico y honrado que parece vivir en otra época, donde esos valores permitían sobrevivir sin contratiempos. Y tiene una novia que lo menosprecia y que trabaja en una empresa de autobuses, entreteniendo a los pasajeros, lo cual pone muy celoso a Jung-chul.

Cuando queda sin trabajo, toda esa maraña de relaciones tan frágil tambalea. Así que se emplea en una fábrica sojera y sobrevive brutalmente defendiendo su trabajo e ideando cómo ganar más dinero para poder hacer felices a sus seres queridos, así sea a costa de la desgracia de los demás.

AliveHay una pulsión de vida por parte del joven, que es como un animal de carga que arremete contra lo que sea porque su responsabilidad es sacar adelante a esa familia disfuncional. Hay una pulsión de muerte por parte de su hermana, que se flagela brutalmente al aire libre en pleno invierno. En medio de todo ese desastre, sobreviven dos seres inocentes, la niña que va descubriendo la dureza de la vida y el joven amigo que se resiste a pasar el límite que le impone Jung-chul.

En la rueda de prensa ofrecida luego de la proyección de Alive, el director sostuvo que él y sus actores prepararon sus cuerpos mediante golpes verdaderos para saber hasta dónde debían pegarse, en función del realismo de las escenas.

AliveLa historia de estos seres desesperados parece no encontrar solución en una sociedad donde la división de clases ataca incluso a los que están más acomodados, como el dueño de la fábrica y su hija, a la que pretende casar con alguien un poco más adinerado para permitirle ascender en la escala social. La impotencia de comprobar que no alcanza con el esfuerzo sobrehumano de su cuerpo, que hay cosas que escapan de su control, que hay otras voluntades con otros sueños, nos sumerge en el desánimo. Las atmósferas oscuras y sucias, los seres tortuosos que habitan esos espacios, la claridad del objetivo y la cantidad de obstáculos que se oponen en el camino son elementos de un drama existencialista, donde la salida apenas puede esbozarse al final (por suerte). Da la sensación que luego de esta película, Jungbum ya no tendrá más que decir, porque aquí parece haber agotado todas las líneas argumentales que lo deben acosar en la vigilia.

Demasiado extensa, demasiado dura, demasiado oscura. Sin embargo, valió la pena verla y acercarnos a los demonios que acechan a Park Jungbum. La mejor metáfora abre y cierra el filme: al comienzo, Jung-chul retira la puerta de la casa de su jefe, que ha huido sin pagarle por el trabajo, dejando a la familia a la intemperie. La reposición de la puerta hacia el final, con la frase dicha por el propio director en la rueda de prensa: “Nadie puede construir su hogar con una puerta ajena”, nos deja con la certeza de que el personaje ha evolucionado desde aquel que vimos por primera vez 157 minutos antes de este desenlace, cuando puede alejarse de las ruinas del hogar de la mano de su sobrina, símbolo de futuro.

Ficha técnica:

Alive (Sanda),  Corea del Sur, 2014.

Dirección: Park Jungbum
Guión: Park Jungbum
Producción: Park Jungbum, Kim Youngjin, Jeong Jay
Fotografía: Jongsun Kim
Reparto: Park Jung-bum, Seung-yeon Lee, Myoung-Hoon Park, Haet-Bit Shin, Hee-von Park, Youngdeok Park

Liliana Sáez

Directora de AULA CRÍTICA, Escuela de Crítica Cinematográfica y de EL ESPECTADOR IMAGINARIO

 

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