Críticas

Del debate sobre una realidad, a lo existencial

A fábrica de nada

Pedro Pinho. Portugal, 2017.

Cartel de la película A fabrica de nadaPedro Pinho procede del documental, aunque ha realizado algún mediometraje en el terreno de la ficción. Este dato, que pudiera parecer una simple ubicación del cineasta y del origen de su carrera, es más relevante que eso. Tal y como cuenta en la entrevista que le hemos realizado, Pedro Pinho comenzó en el documental por la estricta necesidad de filmar, ya que su formación está basada en el campo de la ficción. Sin embargo, esta circunstancia parece haberle aportado algo diferente a su trabajo. La importancia de esta idea guarda una estrecha relación con el trabajo que se llevó a cabo de forma previa en A fábrica de nada, el cual muestra una gran habilidad para extraer lo más importante de una realidad, la portuguesa, fuertemente golpeada por la crisis. A fábrica de nada fue premiada en la Quincena de Realizadores de Cannes (premio FIPRESCI) y ha sido galardonada con el Giraldillo de Oro del Festival de Cine de Sevilla.

El terreno del documental parece haber sido un gran caldo de cultivo para Pedro Pinho como entrada en la ficción, como si eso le hubiese permitido depurar su relación con la realidad, alcanzar cierta pureza para diferenciar lo superficial de lo verdaderamente importante. En este sentido, A fábrica de nada, se desvela como un largo proceso de depuración, el mismo que sufrió en la sala de montaje hasta alcanzar la versión final. El filme logra mostrar, a través de una arrebatadora mirada, tan inteligente como coherente, íntegra y lúcida, uno de los pasajes más tristes de la reciente historia de Europa, para no quedarse en esa superficie, que es una simple excusa para hablar de otros muchos temas como son el capitalismo, qué supone el autoempleo o autogestión de una empresa, el rol que juega el trabajo en nuestras vidas o el consumo al que estamos abocados.

Fotograma de A fábrica de nada

A fábrica de nada se expande de una forma orgánica e inicia un rico e intenso debate que está exento de pretensiones. No hay ninguna intención de proponer soluciones, ni siquiera parece que la preocupación, de una forma general, sea buscar responsables. Es como si Pedro Pinho quisiera decirnos que todos somos víctimas del mismo sistema instaurado, aunque en realidad sea consciente de que unos se benefician mucho más que otros y esto, por evidente, tampoco es necesario subrayarlo en exceso. Por eso Pedro Pinho prefiere ver todo de un modo global, no iniciar una línea discursiva y sí, por el contrario, un debate. El filme muestra un conflicto, el de unos trabajadores que, de la noche a la mañana, pierden su empleo, debido a que la fábrica en la que trabajan no recibe pedidos suficientes para mantenerse viable y debe cerrar. A partir de aquí, se revelará una larga línea de diálogo-debate, que mostrará las dos caras de la situación, como una película multiforme, que funciona a la perfección, a través de la permanente contraposición de ideas, huyendo de verdades absolutas, consciente de que no las hay.

Para desplegar este debate, hay un elemento que cumple una función de bisagra, permitiendo su fluidez: el rol de Danièle Incalcaterra. Su personaje llega a la fábrica como alguien que quiere indagar en los efectos de la crisis. A través de él, Pedro Pinho abre la puerta de los principales temas que pesan en el filme. Esto es así, porque es un personaje que se presenta como alguien ajeno a esa realidad, que entra con una mirada limpia y no está contaminado por lo que supone atravesar una situación personal trágica, por la pérdida del empleo. De este modo, Pedro Pinho encuentra el equilibrio, el mismo que deja ver el ingenio y la audacia que hay en cada línea de diálogo y en la estructura que plantea el filme.

Hay un momento que se viene a decir que vendemos una parte de nuestra libertad a cambio de un salario al final de mes. Parece que nos han enseñado que la felicidad reside en acumular grandes e importantes posesiones. Este sería el modo en que el consumo hace fuerte al capitalismo. Sin embargo, en este punto cabe preguntarse también, ¿qué rol ocupa el trabajo en nuestras vidas? El trabajo satisface la necesidad de consumir, de acumular, que teóricamente nos conduce hacia la felicidad deseada, pero sobre este aspecto tan central, vital, de nuestras vidas, como es la figura del trabajo, cabe preguntarse también, ¿qué sucede ante la embestida de una fuerte crisis que deja sin empleo a numerosos trabajadores, complicando su acceso al mismo? Pedro Pinho muestra, de este modo, la crudeza del problema, el círculo vicioso que se ha terminado creando, y cómo unas líneas dependen de las otras, de tal manera que si alguna no funciona, la otra tampoco lo hará.

A fábrica de nada, imagen

A fábrica de nada esconde una metáfora que haría pensar en la intención de Pedro Pinho de llevar el discurso de lo general, es decir, de la actuación de las instituciones que nos gobiernan y de la situación de los empleados, a lo personal, al terreno de lo íntimo. Esta será la primera insinuación sobre la intención del cineasta por trascender su propio debate, su propio planteamiento. El personaje llega una mañana, se mete en la cama con su mujer, mientras ella duerme, entonces la despierta, la desnuda y hacen el amor. El modo en que está filmada esta secuencia, con primerísimos planos, y el modo en que se sucede todo, es muy cruda y hace pensar, como el propio Pinho nos indica en la entrevista que le hemos realizado, en una sutil violación. La misma violación a la que se ven sometidos los trabajadores de la fábrica que, en este caso, lo único que quieren es mantener su puesto de trabajo. Esta idea, al final, lleva a aquella que hace pensar que el mismo mecanismo por el que se rige lo que sucede a los empleados, también podría estar instaurado en el terreno de la intimidad, de las relaciones personales, en este caso, de pareja.

Así, el debate bascula entre la fábrica y la intimidad, lo personal, lo concreto. El filme termina con una larga conversación. En el desarrollo de la misma todos los aspectos tratados hasta el momento trascienden más allá del punto hasta el que hayan sido tratados. Se atribuye así a la película una nueva extensión, se lleva a un terreno más humanista, al plantear una nueva cuestión adicional después de haber acumulado muchas ideas en diferentes estratos. Se trata de una cuestión más básica, ¿para qué todo esto? ¿a dónde nos lleva? Nos encontramos ante un personaje ya inmerso en una esfera existencial y menos material, alguien que se cuestiona hasta qué punto merece la pena todo, para terminar enumerando cosas que de verdad tienen sentido, que ama y por las que merece la pena seguir viviendo.

Tráiler:

Ficha técnica:

A fábrica de nada ,  Portugal, 2017.

Dirección: Pedro Pinho
Duración: 177 minutos
Guion: Tiago Hespanha, Luisa Homem, Leonor Noivo, Pedro Pinho (Idea: Jorge Silva Melo)
Producción: Terratreme Filmes
Fotografía: Vasco Viana
Reparto: Carla Galvão, Dinis Gomes, Américo Silva, José Smith Vargas

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