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2014: cine, televisión e internet

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2014 ha dejado tras de sí un buen número de estrenos interesantes en las salas de cine, algunos de ellos, por cierto, concentrados en esta recta final del año. De todas maneras, si he de ser sincero, creo que este ha sido uno de los años que menos veces he acudido a las salas comerciales a ver estrenos, lo que me ha obligado, en las pocas ocasiones en que he podido acudir, a elegir muy bien las películas.
A pesar de eso, 2014 me ha servido para revisitar algunos clásicos imprescindibles y para ver otros que, aunque también eran imprescindibles, todavía no había tenido ocasión de ver nunca: entre los primeros, títulos como El maquinista de la General, El gran dictador, El día más largo, Chinatown, Sangre fácil o Pulp Fiction; entre los segundos, películas como Los olvidados, Nazarín, El ángel exterminador y Sed de mal, entre muchas otras.

Ahora bien, si como espectador me ha ocurrido algo relevante a lo largo de 2014 es el descubrimiento del universo televisivo, esto es, de las series de televisión. Además, he tenido ocasión de ver algunos estrenos, no directamente en salas, a donde no siempre llegan, sino en plataformas de pago online. Contaré un poco todo eso. Empezaré, si les parece bien, por las series. Casi se ha convertido en un tópico de nuestro tiempo decir que el mejor cine actual se hace en televisión. Hay algo de verdad en esa afirmación, que, en principio, parece un poco exagerada.

Lo cierto es que, ya desde los tiempos de series como Los Soprano o The Wire, la televisión ha apostado por un relato audiovisual extenso y de calidad, que cada vez atrae más a la gente a la que le gusta el cine. Aunque uno no puede ignorar las salas de estreno, lo cierto es que también en las pantallas televisivas hay grandes estrenos audiovisuales, de ahí que todo buen aficionado al cine deba poner, al menos, uno de sus dos ojos en la televisión, donde están ocurriendo cosas muy interesantes.

En mi caso, además, esa atención por las series de televisión se puede comprobar si se sigue mi rastro de colaboraciones a lo largo de los diferentes números de El espectador imaginario. Me deslumbró el comienzo de The Blacklist, con uno de los inicios de temporada más brillantes de los últimos años, y me entristeció descubrir que se había cancelado Mob City, una impecable serie de Frank Darabont, el creador de The Walking Dead. Con todo, si tuviera que elegir una serie para 2014, esa sería, sin duda, True Detective, sobre la que Pablo Castriota escribió en su momento en estas páginas virtuales, y eso que me han encantado propuestas más recientes como Gotham o The Knick.

En cuanto a los estrenos de cine en plataformas digitales, tuve la oportunidad de ver dos de las mejores películas del año de esta manera, el documental El último de los injustos y la gran triunfadora de la pasada edición de las premios Goya, Vivir es fácil con los ojos cerrados, una película pequeña de David Trueba que ha acabado convirtiéndose grande. No mucho más cine español he visto, pero debo reconocer que me sorprendió La isla mínima, de Alberto Rodríguez, porque tenía muchas similitudes con True Detective, si bien en la película protagonizada por Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez los pantanos de Louisiana habían sido sustituidos por las marismas de Doñana. Y, por no dejar fuera el cine de animación destinado al público infantil, mencionaré aquí esa pequeña genialidad que es La Lego Película.

Reservo para el final mi película del año, la que sé que me acompañará a lo largo de toda la vida. Se trata de La gran belleza, una magnífica metáfora de la inspiración creada por el joven Paolo Sorrentino, ya un clásico que ha dejado para la posteridad un personaje inolvidable, el magnífico Jep Gambardella que interpreta Toni Servillo. Les dejo con él una vez más:

Joaquín Juan Penalva

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

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