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Un escultor que no quería pintar

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Entre la extensa filmografía del director británico Carol Reed, que incluye títulos tan importantes para la historia del séptimo arte como El ídolo caído (The Fallen Idol, 1948), El tercer hombre (The Third Man, 1949) y Oliver (1968), hoy nos ocuparemos de una de sus últimas películas, El tormento y el éxtasis (The Agony and the Ecstasy, 1965), en la que aborda la vida de Miguel Ángel Buonarroti (Caprese, 1475-Roma, 1564) en la época en la que se encontraba pintando la Capilla Sixtina. El tormento y el éxtasis no es solo un extraordinario documento sobre la creación de una de las grandes obras artísticas de la Humanidad, los frescos de la Capilla Sixtina, sino también una interesante e imprescindible aproximación a lo que supone el acto creativo en sí mismo.

El tormento y el extasisLa película, que obtuvo cinco nominaciones a los Oscar (fotografía en color, dirección artística, diseño de vestuario, sonido y la inolvidable partitura de Alex North), se basa, en realidad, en un auténtico bestseller de Irving Stone (autor, también, de El loco del pelo rojo, una novela sobre Van Gogh) y recrea en la pantalla uno de los momentos más brillantes de la Historia del Arte, cuando el Papa Julio II (1443-1513), conocido como el “Papa guerrero”, que también fue un importante mecenas de las artes, le encarga a Miguel Ángel que pinte el techo de la Capilla Sixtina. En los últimos tiempos hemos podido ver otras películas que tratan de recrear el momento en que un pintor elabora una de sus obras,y podemos citar títulos recientes tan relevantes como La joven de la perla (Girl with a Pearl Earring, Peter Webber, 2003), La ronda de noche (Nightwatching, Peter Greenaway, 2007) o El molino y la cruz  (Mlyn i krzyz, Lech Majewski, 2011).

tormento-extasis-4Toda la película de Reed está planteada como un choque frontal entre dos grandes individualidades, dos grandes egos que se necesitan, se odian y se aman a un mismo tiempo. En buena medida, El tormento y el éxtasis supone una auténtico duelo interpretativo entre las dos estrellas protagonistas, Charlton Heston (Miguel Ángel) y Rex Harrison (Julio II). En realidad, la película comienza con un formato documental, en concreto, con una toma aérea de Roma, de San Pedro del Vaticano; a continuación, una voz en off relata la vida y enumera las obras más importantes de Miguel Ángel, especialmente de escultura. Y es que, no en vano, la película plantea cómo un escultor fue capaz de realizar una de las creaciones pictóricas más importantes de la Humanidad a pesar de sus reticencias iniciales y de los enfrentamientos que tuvo con Julio II. Otros personajes históricos que encontramos en la película son el arquitecto Bramante (Harry Andrews), el pintor Rafael de Sanzio (Tomás Milián) y Giovanni de Médici (Adolfo Celi).

9C.%20Charlton%20Heston%20Miguel%20ÁngelMiguel Ángel se encontraba trabajando en el proyecto de la tumba de Julio II cuando recibió el encargo de pintar la bóveda de la Capilla Sixtina. Eso ocurrió entre abril y marzo de 1508. Al principio, se negó, pero luego asumió el proyecto como una cuestión de vida o muerte, de estricta necesidad y supervivencia artística. En cuanto a la tumba del Papa Julio II, solo pudo completar una de las cuarenta esculturas programadas, la de Moisés, de manera que el proyecto inicial quedó truncado. Ahora bien, en lo que respecta a la Capilla Sixtina, fue un trabajo duro y solitario al que el florentino dedicó cuatro años de su vida. Tal como aparece en El tormento y el éxtasis, Miguel Ángel transformó por completo el proyecto inicial del Papa (una representación de los Doce Apóstoles) en una obra mucho más rica y compleja, que representaba nueve escenas del Génesis. El Juicio Final lo pintó en un segundo momento, cuando Julio II ya había fallecido.

el-tormento-y-el-extasis-fEn la película aparece una representación muy fidedigna de la técnica del fresco, que requiere algunos conocimientos que Miguel Ángel tuvo adquirir sobre la marcha, ya que es necesario realizar toda la escena en una misma jornada, cuando la cal aún está fresca, lo que provoca una alteración de los colores cuando se seca la pintura. Aunque no funcionó demasiado bien en taquilla, El tormento y el éxtasis es una película muy interesante, y acaso no haya recibido toda la atención que merece. En mi caso, se trata de una película muy querida por cuestiones estrictamente personales, pero, vista de nuevo al cabo de los años, creo que plantea de una forma muy brillante el problema de la creación, de la necesidad artística, además de suponer una de las mejores aproximaciones al concepto de genio que se haya visto nunca en el cine.

fotograma-el-tormento-y-el-extasisEs, en realidad, una gran superproducción, ya que la Capilla Sixtina fue recreada en los estudios de Dino de Laurentiis en Roma, pero Carol Reed no renuncia en ningún momento a plantear los demonios personales de la creación artística, ya que, a la hora de pintar la Capilla Sixtina, Miguel Ángel ha de enfrentarse a todos, pero, sobre todo, a sí mismo, ya que debe buscar una idea, una inspiración, una chispa que encienda el proceso creativo, algo que no consigue en Roma, sino en Carrara, cuando ha estado extrayendo ese mármol al que se llamaba “piedra de luz” y se refugia en las montañas, donde tiene una epifanía o revelación que marca un punto de inflexión en la película.

tormento-extasis-2Al cabo, todo aquel que se dedica a la creación artística, se llame Miguel Ángel o Ed Wood, lo hace por una cuestión de necesidad, ya que la actividad creadora es una lucha constante, un proceso inevitable que condiciona totalmente la vida del artista, que, en el proceso, va asumiendo una serie de renuncias personales, profesionales e incluso vitales; se deja la piel en su obra, en definitiva. Aunque El tormento y el éxtasis es una película bastante clásica, refleja perfectamente lo que supone el proceso creativo, resumido en la agonía y el éxtasis del título original.

Joaquín Juan Penalva

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

Un comentario para “Un escultor que no quería pintar”

  1. Enrique Posada

    El arte es un excelente motivo para el cine. Y si hablamos de un gran artista y una gran obra, vale la pena. Gracias por llamar la atención sobre un gran tema

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