Reseñas de festivales 

Refugiado

RefugiadoUna huida por el Buenos Aires más gris que se pueda imaginar. La de una madre (Julieta Díaz) y su hijo (Sebastián Molinaro) que quieren dejar atrás tantos momentos de humillaciones y violencia física. Un viaje en busca de ayuda que pasará por un lugar de acogida, un motel y el reencuentro con la madre y abuela, a la que las circunstancias habían distanciado. Siempre detrás, una sombra omnipresente, que les sigue por los pasillos de un portal, en las calles más recónditas de la ciudad o a través de una conversación telefónica, pero nunca llegamos a verlo. Esta presencia, la del hostigador y maltratador, se deja sentir como una amenaza constante a lo largo del film, y la decisión de Lerman de dejarlo fuera de campo es un acierto que promueve una tensión constante, como si de un thriller se tratara.

Refugiado aborda la violencia de género sin recurrir a lo explícito. Se centra en sus consecuencias, con equilibrio entre el reflejo realista de una madre que busca proteger su vida y la de sus hijos (el de nueve años y el que crece en su vientre), pero a la vez sin descuidar la mirada atenta sobre el mundo de fantasía e ilusión que amortigua, como un caparazón, la visión que el niño tiene sobre un tema tan terrorífico.

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