Críticas

Etérea y fantasmal

Personal Shopper

Otros títulos: Fantasmas del pasado.

Olivier Assayas. Francia, 2016.

personal-shopper-posterOlivier Assayas vuelve al mundo cinematográfico con su más reciente trabajo, Personal Shopper, cinta que escribe y dirige, y para la que selecciona como protagonista a Kirsten Stewart (Café Society, 2016), con quien ya había trabajado en su anterior filme, Viaje a Sils María (2014), una narración de corte intimista, que maneja una compleja búsqueda de identidad y del sentido de la vida, por parte de María, interpretada por Juliette Binoche, en el papel de una actriz de mediana edad que experimenta una crisis existencial.

En esta ocasión, con Personal Shopper –aunque no con la calidad de la anterior-, nos expone al minucioso retrato de un proceso de duelo, y de la intricada reconstrucción personal ante la pérdida de un ser querido, esculpiendo con sutil precisión los efectos de la alienación y el abatimiento en tiempos en los que las relaciones interpersonales se dan sólo a través de medios digitales, y el contacto y la conexión íntima se obtiene apenas a cuentagotas. Así que mientras éste es el tópico medular en el argumento, Assayas lo enmascara con un aura fantasmagórica, creando un ambiente cargado de suspenso, esbozando el filme dentro de un supuesto ámbito del género de terror, debajo de una atmósfera etérea, llena de luces y sombras, ante la promesa de fantasmas que se asoman detrás de ese verdadero núcleo del relato: uno que profundiza en mayor medida en lo puramente humano, y en menor grado en el mundo de los espíritus.

Imagen de la película Personal Shopper

Kirsten Stewart, en una interpretación que por suerte queda lejos de sus inicios en la saga de Crepúsculo (2008), pero que aún en ciertos momentos es presa de ciertos vicios de los que no se ha podido desprender, es Maureen, una joven estadounidense que se encuentra trabajando en París de personal shopper para cierta celebridad francesa, y aunque no se siente conforme con su empleo, debe quedarse porque se encuentra a la espera del mensaje que su hermano gemelo, quien murió en esa ciudad, prometió enviarle como señal desde el Más Allá.

Assayas se aprecia notoriamente cómodo con su musa, y opina que no había podido lograr una película así con nadie más. Es Kirsten quien llena la pantalla casi el cien por cierto de los minutos del filme -el resto de los personajes flotan en su periferia, con apenas escasas apariciones-, y es esa personalidad abrumada, desganada y desorientada, que tan bien se le da a la actriz, lo que el director necesitaba para el papel de Maureen.

Personal Shopper en su conjunto es una experiencia perturbadora, que filtra al espectador esa sensación de desasosiego a través de los sentidos: de la vista utilizando imágenes de la ciudad barrida y fuera de foco, y las luces de colores fundidas unas con otras cuando Maureen la atraviesa en su motoneta, o con los ríos de gente con la que tropieza en las estaciones de tren, pero sin intentar siquiera hacer contacto visual con nadie, o mediante las típicas pero bien logradas tomas nocturnas, con apenas un hilo de luz de la deshabitada casa de su hermano. Y a través del oído, con los silencios que transmiten no sólo recogimiento sino pesadumbre, y claramente también, mediante la elección de la música que acompaña y complementa el ambiente enigmático de las escenas de la película, volviéndolas en cierta forma intangibles, furtivas, y difíciles de descifrar.

Imagen de la película Personal Shopper

Personal Shopper llevó a Assayas a ganar como mejor director en el Festival de Cannes, a pesar de que en su presentación ante la crítica el filme fue severamente abucheado, sin embargo, eso no impidió que el público en general le diera un buen recibimiento, incluso con una ovación de pie al terminar la premiere durante el mismo festival.

En conclusión, podemos notar que detrás de la atmósfera fantasmal vislumbramos al Olivier Assayas interesado en la temática personal, haciendo un tratamiento tanto de la soledad como de la desolación. Y que la crisis existencial que con absoluto detenimiento trabaja en Las nubes de María, en este filme se vuelve una crisis espiritual, de tal forma que la protagonista debe afrontar con las herramientas que posea, con una fuerza interior que parece faltarle de pronto, a sus propios fantasmas y amenazas internas, para así lograr reconocer su propia identidad, reconstruirse y salir adelante.

El producto resultante por lo tanto, es un filme de una sutil belleza, y con momentos de suspenso que mantienen expectante al público, que no obstante carece de la fuerza de sus anteriores trabajos; en lo que al argumento se refiere, por ejemplo, no se llega a percibir tan redondo ni tan bien trabajado como en su cinta anterior. Aún así, Assayas presenta una propuesta interesante, que llega a dividir la opinión del espectador y sin duda da de qué hablar.

 

 

 

Ficha técnica:

Personal Shopper  / Fantasmas del pasado ,  Francia, 2016.

Dirección: Olivier Assayas
Duración: 110 minutos
Guion: Olivier Assayas
Fotografía: Yorick Le Saux
Reparto: Kristen Stewart, Lars Eidinger, Sigrid Bouaziz, Anders Danielsen, Lie Ty Olwin

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