Críticas

Zombies de alta sociedad

Orgullo + Prejuicio + Zombis

Pride and Prejudice and Zombies. Burr Steers. Estados Unidos, 2016.

Póster promocional de Orgullo+prejuicio+zombiesHace ya tiempo, los juntaletras del mundo encontraron justificación en ese cajón de sastre que es la posmodernidad para hacer malabares con la historia, la literatura, o las dos cosas a la vez. En los últimos años hemos tenido zombis nazis, presidentes de Estados Unidos cazadores de chupasangres e incluso los hay que se han atrevido con la zombificación de clásicos de la literatura como Don Quijote o El Lazarillo de Tormes. Hay cierta idea de vale todo detrás de todo este juego, a veces simpático, otras veces ridículo, producto de esta época en la que se mezcla la sensación de que ya está todo contado con las obligaciones del mercado y sus modas teledirigidas.

Jane Austin y sus relatos de alta sociedad también han sido víctimas del mordisco de los muertos vivientes. En 2009, Seth Graham Smith publicaba Orgullo, prejuicio y zombies, semilla literaria de la película que hoy comentamos. A lo mejor me gano enemigos con esta declaración, así para empezar, pero nunca he soportado a Jane Austin. Sus divagaciones de alta sociedad no conectan para nada con mis gustos literarios, y cada vez que he tenido que abordar cualquiera de sus libros (siempre por obligación), me ha resultado auténtico esfuerzo leer de seguido más de diez páginas.

Añado otra confesión, abierta le veda. La invasión zombi me tiene aburrido, por exceso. Creo que,a estas alturas, ya se han contado todas las historias posibles de supervivencia tras el Apocalipsis, y el número de metáforas sobra la condición humana que ofrece el tema tiene un límite. Imaginen mi cara cuando me encuentro con esta película, que mete en el mismo saco a la señorita Austin y a los muertos vivientes.

Lo curioso es que, a pesar de los precedentes, Orgullo, prejuicio y zombies no me ha resultado el horror indescriptible que me prometía. A lo mejor es por las expectativas, casi subterráneas, que me acompañaban al cine antes del visionado, pero lo cierto es que el resultado de este desvarío me ha resultado, por lo menos, entretenido. Los responsables de este subproducto han conseguido el afortunado encuentro entre el respeto casi reverencial por la obra de Austin y la conciencia total de la película como divertimento sin demasiadas pretensiones. La ironía con la que afrontan las marcianas situaciones de amoríos y represión social, tan características de la obra de Austin, encuentra en la plaga de comecerebros al uso un extraño acomodo; el contexto resulta tan extravagante como convincente, y el tono burlón hace que no odiemos algo tan, a priori, aberrante y ridículo.

Las hermanas BennetLos añadidos a los amoríos entre la señorita Bennet y el ofuscado Darcy gana enteros en el ambiente marcial impuesto por la amenaza de los zombis. Los refinamientos de la alta sociedad dejan de ser insoportables para los no iniciados en el mundo de Austin, y de repente este universo nos resulta, por lo menos, divertido. Los usos y decoro propios de la época no pierden ni un ápice su importancia, pero que en medio de tanta reverencia se cuelen conversaciones sobre estilos de artes marciales obliga a la sonrisa. Se ofrece con naturalidad y toque gamberro, mientras se mantiene totalmente el sentido de la historia. A base de cierto humor autorreferencial, Burr Sters me ha regalado la única adaptación de Jane Austin con la que no me he dormido. Las conversaciones sobre amoríos se mezclan con las patadas y el uso de armas blancas, y, de repente, las hermanas Bennet ya no me parecen un grupito de niñas bien insoportables. Un triunfo.

Aún así, si uno se toma demasiado en serio Orgullo, prejuicio y zombies, el chiste pierde la gracia, y la verdad visible de la película explota ante las narices del espectador: es una película facilona, rodada sin alma, con el único objetivo de llamar la atención sin ningún objetivo de trascendencia. Producto al estilo Hollywood, que acaba renunciando a sí misma y tira de músculo en la inevitable traca final, demasiado excesiva incluso para una película que se basa, precisamente, en hacer mucho ruido.

Imagen de Orgullo+prejuicio+ZombiesAl final, Orgullo, prejuicio y zombies es una encrucijada que acaba perdida, rumbo a ninguna parte. No funciona del todo como comedia, olvida por completo el tono de terror, a pesar del envoltorio, y el humor no resulta todo lo negro que pide a gritos el tono de la historia. Incluso como espectáculo zombi es un tanto descafeinada, por esa tendencia al gore para todos los públicos, una violencia simpática e inocua.

Orgullo, prejuicio y zombies es curiosa, efectiva y necesaria para dar algo de vida a la agotada fórmula zombi. A pesar de sus muchas imperfecciones, de lo olvidable de la propuesta una vez repetido el chiste. Hay cosas que funcionan de manera casi imposible, y la sorpresa ayuda a la digestión de algunos de los malabares que ofrecen Burr Steers y su equipo. El inesperado encuentro entre lo popular y lo culto nos da una película que conjuga el chiste privado con algo que, sinceramente, me cuesta llamar seriedad, pero no se me ocurre otra palabra más adecuada.

Como consejo, disfruten del espectáculo, diviértanse. Nos merecemos estos placeres culpables de cuando en cuando, y este tiene cierta altura de miras.

Tráiler:

Ficha técnica:

Orgullo + Prejuicio + Zombis (Pride and Prejudice and Zombies),  Estados Unidos, 2016.

Dirección: Burr Steers
Guión: Burr Steers (Novelas: Jane Austen, Seth Grahame-Smith)
Producción: Cross Creek Pictures / Darko Entertainment / Handsomecharlie Films / Lionsgate
Fotografía: Remi Adefarasin
Música: Fernando Velázquez
Reparto: Lily James, Sam Riley, Bella Heathcote, Douglas Booth, Jack Huston, Charles Dance, Lena Headey, Matt Smith, Emma Greenwell, Janet Henfrey, Sally Phillips, Dolly Wells, Hermione Corfield, Raiden Integra, Millie Brady

Santiago Negro

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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