Críticas

Un juicio a la verdad

Negación

Denial. Mick Jackson. Reino Unido, 2016.

Cartel de la película NegaciónNegación (Denial), la reciente cinta dirigida por Mick Jackson (El guardaespaldas, 1992), con un guion de David Hare (The Reader, 2008) está basada en un caso real que recrea el juicio que enfrentó en el año 2000 la escritora, conferencista y académica norteamericana Deborah E. Lipstadt, ante la demanda por difamación que presentó contra ella el historiador británico David Irving (Timothy Spall), un conocido revisionista y negador del Holocausto, además de arduo defensor y admirador de Adolf Hitler.

El conflicto se desencadena en 1994, cuando Deborah publica el libro Denial: Holocaust History on Trial, en el que señala a David Irving como tergiversador de una verdad histórica, por lo que éste a su vez acusa a la escritora y a Penguin Books, su editorial, por mancillar su nombre, y decide por lo tanto, llevar el caso a los tribunales de su país, un sistema legal con el que la protagonista, interpretada con verdadera convicción y coraje por Rachel Weisz, no se siente en absoluto familiarizada.

Deborah se asesora y consigue un eficiente equipo de abogados ingleses que la representan y defienden, aunque en principio ella no parece comprender del todo su estrategia, en la cual no se le permite participar, ni llamar al estrado a ningún sobreviviente. Así es que en el arranque del juicio se encuentra sumamente incómoda, ya que es una mujer resuelta, acostumbrada a opinar por ella misma, a expresar sus ideas y pensamientos, a defender sus puntos de vista, pero se ve obligada a acatar las instrucciones de sus abogados, Anthony Julius (Andrew Scott) y Richard Rampton (Tom Wilkinson), quienes se acercan al caso con mayor frialdad y profesionalismo y saben lo que es conveniente para el debido proceso.

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Tanto para Deborah como para el espectador, ambos experimentando un alto grado de enojo y frustración, resulta realmente inconcebible que haya necesidad de ir a un juicio en el que una verdad irrefutable se ponga en duda, tan ridículo como sería el cuestionar que “la tierra es redonda o que Elvis está muerto”, como lo afirma la protagonista. Sin embargo, a pesar de que ella siempre había declarado que jamás debatiría con gente que negara que la Shoa existió, de pronto se ve acorralada por la demanda y tiene que enfrentarse precisamente con Irving, quien sin fundamentos partía de la falsa premisa de que Hitler nunca tuvo la intención de matar a los judíos, que no hubo cámaras de gas y que el Holocausto fue un mito inventado por los mismos judíos; y encima es ella la que debe defenderse por haber difamado al negador, quien reclama su derecho a la libertad de expresión. Pero ¿hasta qué punto es válido ese derecho si lo que se expresa es una cruel mentira que causa un daño profundo a tanta gente?

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Sin embargo, aunque parezca injusto, para su defensa es necesario probar que en realidad el genocidio sucedió; que efectivamente existían los campos de exterminio en los que se asesinaba sistemáticamente a judíos en cámaras de gas y que Hitler, en definitiva, fue el orquestador de tal masacre. Razón por la cual, junto con sus abogados hace una visita a Auschwitz para lograr armar el caso. En ese momento, Jackson decide, mediante un sensible acercamiento al lugar, cambiar la paleta de color, así los tonos se tornan deslavados y tristes; por otro lado, los momentos en silencio se hacen más largos, las tomas cenitales de lo que fueron las cámaras de gas son realmente estremecedoras y los planos se vuelven más abiertos para medir así la enormidad del campo.

En cierta forma, Deborah vive el juicio como una vía para honrar a las víctimas del Holocausto, porque, estrictamente, la justicia no existe para los que perecieron, y lo que queda es tan sólo recordar y respetar su memoria, ya que el mundo les falló en su momento.

Definitivamente, negar lo que aconteció es un acto despiadado; dudar de las atrocidades que otros seres humanos viven es como volverlas a cometer. Es por ello que el mensaje de este filme es tan relevante y significativo, porque a veces el cine, desde su trinchera, debe tomar posturas y denunciar, debe también intentar frenar los mensajes de odio. Debe sacar a la luz procesos como el que se aborda en Negación, para así generar conciencia en el público, para mantener estos temas en la superficie y, de cierta forma, hacerlos parte de la memoria colectiva para quizá ayudar a evitar que sucedan nuevamente.

Tristemente parece ser que el mundo ha olvidado, todo indica que las lecciones de la historia no han sido aún aprendidas, y el planeta se conduele hoy, de nuevo, de un sinnúmero de tragedias terribles, sin embargo, son casos, como el de este juicio, los que nos hacen reflexionar sobre el enorme peso de la inacción y la indiferencia del resto de la humanidad ante tales tragedias.

 

Ficha técnica:

Negación (Denial),  Reino Unido, 2016.

Dirección: Mick Jackson
Duración: 110 minutos
Guion: David Hare
Producción: Gary Foster, Russ Krasnoff
Fotografía: Haris Zambarloukos
Música: Howard Shore
Reparto: Rachel Weisz, Tom Wilkinson, Timothy Spall, Andrew Scott

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