Críticas

Ritual de contención

La última tierra

Pablo Lamar. Paraguay, 2016.

La_última_tierra-CartelHasta la fecha, la obra de Pablo Lamar es una mirada a la muerte y los misterios o interrogantes que la envuelven. La última tierra, su ópera prima, fue estrenada en la última edición de Rotterdam, al que Pablo Lamar llegó con dos cortometrajes en su haber. El primero, Ahendu nde sapukai (2008), rodado en 16 mm y, el segundo, Noche adentro (2009), rodado en 35 mm. Como denominador común, ambos cortometrajes suponían una mirada a la muerte, aunque lo hiciesen de un modo diametralmente opuesto. El fascinante Ahendu nde sapukai está construido a partir de un plano secuencia fijo de cerca de once minutos en el que vemos una casa sobre un cerro, mientras cae la noche y un hombre ronda la parte frontal de la misma, hasta que del interior de la vivienda salga, manteniéndose un ritual, una persona fallecida que había en su interior. Mientras tanto, en Noche adentro, mirada mucho más descarnada que la anterior, Lamar mostró una cercanía mucho mayor entre su cámara, los personajes y los límites capaces de traspasar en situaciones extremas.

Si la gran distancia presidía Ahendu nde sapukai, en La última tierra, el giro es radical y el posicionamiento adoptado por la cámara de Lamar es tan cercano que consigue que el espectador se introduzca en la historia, la viva, la sienta y la padezca como suya, como algo propio. Así, el hilo conductor de cortometraje y largometraje, mantienen una gran similitud y, tanto es así, que La última tierra se antoja un desarrollo de Ahendu nde sapukai, continuadora de la línea temática iniciada en aquel entonces, aunque ahora los interrogantes son más complejos.                                                                                  Pablo Lamar

Una pareja de ancianos vive aislada en medio de la selva. Lamar muestra con detalle una vela, una mujer que agoniza, los pies de un hombre que entran en el agua, el mismo que camina por el bosque y que después cava en la tierra. Es el hombre que observa cómo arde una fogata en mitad de la noche y que limpia a su mujer con un trapo húmedo. Primeros planos de la manos, de los pies, de su pecho. De todo esto se desprende una gran fisicidad, determinante para experimentar como propia la agonía física y espiritual que padecen ambos. Formalmente, Lamar plantea el inicio y el final de su película como dos polos opuestos, aunque complementarios entre sí, ya que la cercanía mostrada desde el inicio del filme, rompe con ese plano general en el que vemos, por ejemplo, al protagonista sentado en la puerta de su casa comiendo, signo de la liberación del personaje y de la pérdida.

Como algo que se mueve entre lo terrenal y lo espiritual, en realidad, el filme de Lamar no deja de ser también una descripción del ritual que mantiene el protagonista con su mujer, un ritual de acompañamiento, de ayuda, pero también de despedida, algo similar a que aquel que cerraba su primer corto, Ahendu nde sapukai. Así, en la experiencia que supone el visionado de este filme, es crucial el diseño de sonido, puente entre lo espiritual y lo carnal, tal y como Pablo Lamar nos cuenta en la entrevista que le hemos realizado.

La_última_tierra_Pablo_Lamar_still_jpgAsí, Pablo Lamar filma el aislamiento de la pareja de ancianos, en medio de la selva, y con ellos capta la intimidad de la dolorosa experiencia de la espera, a través de un ritmo pausado, de una cercanía de la cámara a los personajes a veces extrema, y prescindiendo de diálogos, es capaz de convertir su película en una experiencia desasosegante y, a veces, claustrofóbica. El tono que preside la cinta, el cuidado en la composición de los planos y el ejercicio de contención del personaje protagonista, hacen de La última tierra una de las mejores vistas en la última edición de Rotterdam.

Ficha técnica:

La última tierra ,  Paraguay, 2016.

Dirección: Pablo Lamar
Guión: Pablo Lamar
Producción: Coproducción Paraguay-Holanda-Chile-Qatar; Sapukai Cine / Fortuna Films / Cinestación
Reparto: Ramón del Río, Vera Valdez

Raúl Liébana

 

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