Críticas

Porque es justo

La Dama de Oro

Woman in gold. Simon Curtis. Reino Unido, 2015.

Cartel de La Dama de OroHe aquí la historia de uno de los casos más polémicos de restitución de arte: la devolución por parte del gobierno austriaco de La Dama de Oro de Gustav Klimt, alojada desde que la robaron los nazis en el Museo del Belvedere de Viena, a su legítima dueña, Maria Altmann, sobrina de la retratada. El caso tuvo lugar a finales de los 90: Altmann, descendiente de una acomodada familia judía vienesa que tuvo que huir durante la ocupación nazi, busca honrar el recuerdo de su familia recuperando el retrato de su tía robado de su propia casa, para ello cuenta con la ayuda del abogado Randy Schoenberg, también descendiente de exiliados vieneses. En Austria, por entonces, se estaba llevando a cabo una revisión de las obras expoliadas por los nazis con el fin de restituirlas, entregándolas a sus dueños. La negociación por La Dama de Oro, uno de los cuadros más importantes del museo de Viena, resultó ser extraordinariamente difícil para Altmann y Schoenberg, pero gracias a la pericia del abogado y a la ayuda del periodista Hubertus Czernin consiguen invalidar las pruebas que presenta el gobierno vienés y recuperar La Dama de Oro, no sin estar varios meses entre litigios y negociaciones.

Fotograma de La Dama de OroLo más destacable del film de Curtis es esa sugerencia del valor del arte que, como bien se plantea, es algo más que un mueble, mucho más que mera materialidad. Cualquier obra de arte, plástica o inmaterial, entraña muchos más significados de los que se aprecian a simple vista, es algo que todos sabemos pero que a veces merece la pena recordar. La Dama de Oro de Gustav Klimt, o el Retrato de Adele Bloch-Bauer es un legado inmenso: una obra capital de uno de los artistas más apreciados del siglo veinte, un pedazo importante de aquella alta sociedad vienesa que se perdió tras la ocupación nazi; pero antes que todo eso, fue el retrato de una persona que vivió, amó, enseñó y murió, un familiar querido de la señora Maria Altmann, su tía Adele. Lo que transciende del arte, lo que convierte a esas obras en algo sagrado e inconmensurable es que son “verdades”, es lo único que nos conecta con tiempos, ideas y personas que se fueron hace tiempo y cuyo legado permanece vivo en nosotros, gracias a que conservamos y valoramos ese patrimonio que es el arte.

Klimt en La Dama de OroCreo que la película de Curtis pone muy bien el dedo en ese tema, el mensaje que pretende transmitir llega claro al espectador, a través de la historia de Maria Altmann y su litigio por recuperar la memoria de su familia. La película es correcta, aunque no hay una dirección o una fotografía extraordinaria; es destacable la labor de la siempre sobresaliente Mirren y la bien seleccionada banda sonora que ensalza el recurso del flashback, para mi gusto tratado de una forma sobresaliente. En cuanto a guion, creo que el resultado es fructífero, precisamente porque consigue incitar a la reflexión sobre un tema candente como es la restitución de obras de arte: ¿Hasta qué punto, por muy justo que sea, es mejor que una obra de arte de primer nivel esté en manos de su legítimo dueño en lugar de en el museo donde ha estado desde “siempre”? Diría que Curtis no ha sido tremendamente maniqueo al plantear este debate, a pesar de que los burócratas y políticos vieneses en la película no sean para nada empatizables.

Woman in GoldLa primera parte del film, con la estancia en Viena y los primeros enfrentamientos con las autoridades de la ciudad, resulta la más grata, sobre todo por ese mayor protagonismo de la espléndida Mirren y las grandes escenas de flashbacks que se suceden mientras ella trata de poner en orden sus apabullantes recuerdos, este recurso está muy bien aprovechado, ya que tanto los decorados del interior de la casa de los Bolch-Bauer como los familiares de María están exquisitamente representados. A partir de la mitad, cuando el protagonismo vuelve a Reynolds y se empieza a diluir ese “ambiente” de reflexión y recuerdo para centrarse en la trama judicial del caso, es cierto que (si bien está completamente justificado y es interesante la inclusión de las visicitudes jurídicas a las que tuvieron que enfrentarse los protagonistas), la cinta se ralentiza y pierde fuerza, pues ya se han visto otras veces todas esas escenas de discursos, jueces y papeleos y no es que en esta ocasión se traten con una originalidad inusitada.

En fin, ya hacia la conclusión, vuelve a ganar protagonismo Mirren y la película acaba en alto, sacando a la luz la triste verdad: a pesar de que se haya hecho justicia, nunca nada ni nadie podrá aliviar el recuerdo de todo lo que se perdió durante el Holocausto. Me parece que esa tesis en la película está tratada con mucha sensibilidad, pues es un tema difícil el de la memoria, especialmente cuando se refiere a hechos tan traumáticos como este, que no es solo un drama personal, sino global.

Trailer:

 

Ficha técnica:

La Dama de Oro (Woman in gold),  Reino Unido, 2015.

Dirección: Simon Curtis
Guión: Alexi Kaye Campbell
Producción: David M. Thompson, Kris Thykier
Fotografía: Ross Emery
Música: Martin Phipps, Hans Zimmer
Reparto: Helen Mirren, Ryan Reynolds, Daniel Brühl, Tatiana Maslany, Charles Dance, Katie Holmes, Antje Traue, Max Irons

Eduardo de Andrés Aguilar

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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