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La comicidad muda: Max Linder vs Mack Sennet.

Max Linder

 

Antes de 1930, con la llegada del sonido, podría decirse que solo había un género que atraía por igual tanto a masas como a espectadores exigentes: la comedia. Con estilos variables según el país de origen, las troupe de comediantes hacían las delicias de un público que, en número, nunca pudieron igualar a la fantaciencia ni al cine de arte, ni a los famosísimos seriales. El cine cómico fue, desde aquel primer gag de los hermano Lumière, El regador regado, una constante en los planes de las grandes productoras, debido a su rentabilidad, y en su expresión sirvió de eslabón evolutivo al lenguaje cinematográfico, tanto como cualquier otro estilo o género mejor preciado por la intelectualidad.

Nacida en Francia, la comedia tuvo su primer gran personaje en Andre Deed, quien trabajó para Charles Pathé. Acróbata y actor, Deed se hizo famoso en todo el mundo con su Boireau, que tomó nombres diversos en los países a donde llegaba. Hacia 1905 parte para Italia, siendo sustituido por quien sería el comediante más brillante de todo el burlesco antes de la Primera Guerra Mundial. Max Linder había nacido en La Gironda, el 17 de diciembre de 1883, y había desarrollado una incipiente carrera interpretativa en el Conservatorio de Burdeos. A la cabeza de las producciones cómicas de los Estudios Pathé, Linder revolucionó el género llevándolo del gag a la psicología y a lo cómico de situación. “Sin desdeñar los efectos toscos y la gesticulación exagerada, aporta un concepto nuevo de la comicidad, basada en primer lugar en lo extravagante de la situación. Poseía el arte del gesto y tenía una cara admirablemente expresiva. Sus filmes tenían una intriga clara, casi lineal, comprensible en todas partes y resumida por el título. La sencillez del guion, la sobriedad de la actuación, el carácter profundamente nacional del tipo le valieron rápidamente al actor renombre universal” (Sadoul, 2010).

Max Linder

Linder fue contratado por Pathé en 1905 por 20 francos y para 1912, se convertiría en el actor mejor pagado de todo el cine europeo, llegando a facturar un millón de francos, suma descomunal para la época. Su personaje es un señorito elegante y engomado, cuyas maneras lo diferencian de sus precedentes, más tendientes a la bufonada y a la interpretación grotesca y exagerada. Con él, la comedia sale de las barracas de ferias para construir sus equívocos en un personaje de buena familia, tipo elegante, no muy listo pero que no tiene problemas para salir de situaciones comprometidas. “Su comicidad nace de la creación de situaciones complicadas e hilarantes, de las cuales siempre sale airoso. Todos sus líos derivan de haber bebido más de la cuenta o de la superación de pruebas que las damas imponen a sus admiradores, según los usos galantes decimonónicos” (Memba, 2008). Con Max patinador (1905), crea un hito y con Max víctima de la quinina (1911), realizó su obra maestra a decir de muchos historiadores.

Linder alcanza su esplendor hacia 1912, cuando ya existía en París una sala de proyecciones con su nombre. Es movilizado en la guerra y herido levemente. Para 1917, viaja a los Estados Unidos, contratado por la productora Essanay, donde realiza tres filmes –Max en América (1917), Max se divorcia (1917) y Max en Taxi (1917)- que marcan el principio del fin. En 1921, hace su primer largometraje con Siete años de mala suerte, muy bien recibida, pero nunca remontó el éxito que había conocido antes de la guerra. Cuando ya su nombre figuraba entre los clásicos del género, Chaplin le regaló una fotografía suya con esta dedicatoria: “Al único Max, el maestro, de su alumno. Charles Chaplin”. Max Linder comentó el gesto: “Chaplin ha sido muy amable al decir que han sido mis películas las que le introdujeron a hacer cine. Me llama maestro, pero yo estaría contento de tomar lecciones suyas”. (Gubern, 2014).

Linder es considerado el primer gran cómico del cine. Fue un hombre frágil y de salud quebradiza. Problemas con las drogas y el alcohol marcaron el declive de su estilo hacia 1921, vencido además, por la naciente escuela cómica norteamericana dirigida por un imitador suyo. Consumido por la vida, se suicidó junto a su esposa, cortándose las venas el 31 de octubre de 1925.

La comedia de Max Linder marcó un estilo que en los Estados Unidos habría de tomar forma definitiva. Surgida en Francia, la comedia se hizo famosa y tuvo una enorme troupe de gloriosos representantes del otro lado del Atlántico. Y es uno de los grandes comediantes americanos –de origen canadiense-, Michael Sinnot, quien tomaría la tradición francesa y le daría forma última, concibiendo las famosas pasteladas norteamericanas. Los estilos de Mack Sennet y Max Linder, sin dudas, son dos extremos de una misma cuerda. Linder es un personaje solo, enfrentado a la circunstancia. Su estilo es rítmico, sin sobresaltos ni violencia, su actuación, medida y estudiada, su rostro grandilocuente y su fina observación psicológica construyen una comedia del equívoco, del enredo y de lo extravagante de una situación jocosa. En Max toma un baño, el doctor le receta baños de agua fría y ahí comienza el tormento de este elegante y educado señorito. Llevar la bañera a su casa, llenarla y darse el baño se convierten en una estrambótica odisea que termina con Max llevado en la propia tina frente al jefe de la policía. Es obra de un solo hombre, creativo y genial, que no necesita una ejército para provocar la más hilarante de las situaciones.

Mack SennetPor otro lado, Mack Sennet, profuso imitador y admirador de Linder, fue un comediante de masas. Con un estilo más impulsivo, Sennet fue sistemático en sus producciones y en su manera de arrancar la comicidad de situaciones que son una espiral que arrastra todo a su paso. Su ingenio trasladó la supremacía de la comedia a un recién estrenado Hollywood, específicamente a los estudios de Edendale, donde lo había comisionado la New York Motion Picture. Productor, realizador, operador de cámara y actor –aunque esta última faceta estaba consciente de que no era su fuerte y pronto la dejó- Sennet había nacido en Richmond, Canadá, el 17 de enero de 1880.

En 1908 busca trabajo en la Biograph, donde pasa a ser parte del equipo de David W. Griffith. Con él comenzó a filmar películas de una bobina, pero su maestro, incansable descubridor de talentos, reconoció enseguida su ingenio y lo puso rápidamente al mando. Su capacidad creativa en la dirección lo lleva a fundar en 1912 su propia compañía productora, la Keystone Picture, donde afianzado por el éxito de sus primeros gags comienza a expandirse y a construir platós cerrados para la filmación de sus cintas de dos bobinas. Es en este estudio donde Sennet cuece el slapstick, convirtiéndose en el ideólogo de todo el género cómico estadounidense.

Algunos historiadores, como Javier Memba, consideran que el slapstick es el primer género verdaderamente cinematográfico. Sus precursores más directos se podrían encontrar en Andre Deed y en las comedias de Gaumont de antes de 1910. Este tipo de comedia “no tenía antecedentes literarios, nacía con el cine y contribuía de forma determinante al engrandecimiento de su lenguaje” (Memba, 2008). La constante experimentación expresiva y gestual obligaba a los comediantes silentes a hacer magia con lo poco que tenían y a expresar, mediante la técnica visual y la actuación, lo que con palabras no podían traducir. Al expresarse únicamente mediante el lenguaje visual, el slapstick se vio obligado a ser “visualmente, físicamente –léase cinematográficamente- gracioso” (Memba, 2008). No obstante ser un género nacido con el cine, el slapstick y la escuela de Mack Sennet tuvieron grandes influencias de la comedia de arte italiana, que también ejerció influencia en comediantes europeos. Nacida en la Italia renacentista del siglo XVI, la comedia del arte fue la confluencia del teatro de tradición literaria con expresiones consideradas más prosaicas, como las tradiciones carnavalescas, las habilidades acrobáticas, los recursos mímicos que tan útiles serían al cine mudo. Sus tipos sociales eran fuertemente caricaturizados, convirtiéndola en el medio de expresión idóneo de la sátira social. Este tipo de teatro popular, cuyas claves ya habían sido utilizadas por maestros como Shakespeare o Molière, también aportó sus temáticas ligeras, sus tramas sencillas y el gusto por la aventura.

Keystone Cops

George Sadoul marca una fecha en la historia del cine, el 23 de septiembre de 1912, cuando Sennet edita su primera Keystone Comedy con Cohen in Coney Island. Con este filme, define en grandes rasgos su estilo “fundado en la acumulación de gags, la multiplicación de las comparsas y su atavío caricaturesco, la locura y la libertad, como marcas de una obra en que los trucos hacían posible las hazañas más inverosímiles” (Sadoul, 2010). Sus métodos –como en la Comedia dell´arte- consistía en la improvisación de una situación o en un simple boceto inspirado en una idea original o en una idea copiada a la competencia, y sobre ello, los actores improvisaban. “Su comedia se arraiga en el absurdo –un absurdo que va desde la desacralización de todo y todos hasta esos movimientos grotescos que serán uno de los principales referentes del género” (Memba, 2008).

Al igual que su maestro, Sennet fue un gran descubridor de talentos –gagsman, directores y actores- de todas las procedencias. En sus estudios de la Keystone Picture reunió a los mejores artistas del circo, del music-hall y el teatro norteamericano, con los que llevaría a cabo su copiosa obra de más de 1500 filmes en 18 años. Bajo su dirección estuvieron actores que luego se convertirían en grandes estrellas como Ford Sterling, Mabel Normand, Charlie Chaplin, Raymond Griffith, Gloria Swanson, Bing Crosby o W. C. Fields. Descubrió la comicidad de los policías y con ello estableció el tipo de los Keystone Cops, un grupo de torpes policías que van imponiendo la ley y haciendo estragos, en una imitación burlesca que provoca la hilaridad del público, debido a la profanación de un tipo social profundamente respetable. Luego de la guerra, hacia 1916 creó sus Bathing Beauties, grupos de jóvenes y hermosas señoritas en traje de baño -para el disfrute y deleite de las tropas desmovilizadas- que aparecen bajo cualquier pretexto, mostrando sus encantos. En su haber están, además, las Kid Comedies y las famosas comedias de tartas de crema.

Bathing Beauties“El estilo de Sennet es fluido, preciso, alegre, sabe dosificar la progresión y utilizar al edición con una precisión aprendida de Griffith”. (Sadoul, 2010). También se caracteriza por un crescendo de acciones y reacciones disparatadas, que en esencia muestran a un creador libre, explosivo e inocente. Para Sennet, el choque que provoca la llegada del sonido en la década del 30 fue mortal. Su inclusión en el sonoro fue pasiva y nunca llegó a tener el éxito logrado durante los años de oro del cine mudo. No obstante, su legado habría de tener eco en todo el cine cómico posterior y su obra sería reconocida con el Oscar honorífico en 1938 por su inmensa contribución a la creación de un lenguaje para la comedia cinematográfica. En palabras de Román Gubern: el mundo dislocado de Sennet es el producto espontáneo de una civilización joven no condicionada por una abigarrada tradición cultural.

Max Linder y Mack Sennet fueron dos figuras capitales de la comedia. Con estilos y procedencias diferentes, ambos fueron auténticos creadores que compartieron género e influencias. Sus aportaciones enriquecerían el lenguaje cinematográfico y su legado sería perpetuado en la obra de numerosos realizadores posteriores.

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Gubern, Roman (2014) Historia del cine. España: Anagrama Compendium

Mema, Javier (2008) Historia del cine universal. España: T&B Editores.

Sadoul, Georges (2010). Historia del cine mundial desde los orígenes. México: Siglo XXI Editores

Gretel Herrera

Graduada del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

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