Críticas

Las variadas realidades que ofrece la vida

La chica danesa

The Danish Girl. Tom Hooper. EUA, 2015.

Cartel de la película La chica danesaDefinitivamente Eddie Redmayne es un actor extraordinario. Consagrado con el Oscar por su actuación personificando al científico Stephen Hawking en La teoría del todo (2015) nos convence todavía más en el papel de Lili Elbe, pintor danés que nació (1882) como un hombre, Einar Wegener, quien fue la primera persona en someterse a una operación de cambio de sexo. Antes de tal cambio, Wegener, estuvo casado con la pintora, Gerta Gottlieb. En una escena destacada, Einar se vistió como mujer para reemplazar una de las modelos de su esposa y desde ese momento siente su interior torturado por la dualidad hombre mujer, y para aliviar esas tensiones, va jugando roles de mujer, estimulados por la bella Gerta, hasta que todo se torna irreversible y se convierte en Lili, la chica danesa.

Quiero destacar en La chica danesa los aspectos que tienen que ver con el arte y la pintura. Nos acercamos a dos extraordinarios pintores, cargados de sensibilidad. Einer, ya famoso, encuentra su arte en los paisajes singulares de las costas danesas, notablemente en los juegos de color y de luces que combina con un grupo de cuatro árboles. La fotografía trabaja en forma exquisita el paisaje real y sus representaciones, los cuales asociamos con la vida del Einer masculino, alguien que ya mostraba una sensibilidad particular, una capacidad para concentrarse y trabajar motivos en forma insistente, pero creativa. Su mujer, Gerta, inicialmente es una artista de excelente factura y fáciles trazos, pero que no logra encontrar su motivo, su esencia artística. Entonces descubre a Lili, la mujer que va brotando lentamente de las costillas de Einer y se dedica con pasión a pintarla y a registrar (y se diría que a diseñar) esos cambios que experimenta Lili, encontrando en ello su mejor arte. Mientras esto sucede, Einer-Lili va perdiendo su musa de pintor, encontrando placer en verse representado y en jugar con sus apariencias de mujer, haciendo de sí misma una obra de arte. Acá la magia interpretativa de Redmayne es impresionante, siendo evidente la total identificación con esas circunstancias de transexualidad que vive su personaje, todavía extrañas y sorprendentes para la mayor parte de los espectadores.

Fotograma de La chica danesaPor improbable que parezca, esta es una historia de amor conyugal, que lleva a sus extremos el apasionamiento de la relación. Gerta, que es reportada como lesbiana en su vida real, aunque no en la película, asume con total entrega, con un cierto espíritu romántico, con una fidelidad no usual, la situación que se presenta con su esposo, la cual irremediablemente lleva a que se afecten su persona y la relación. La película es muy bella y delicada en todos estos aspectos amorosos, lo cual contribuye a que la historia de transexualidad sea, a su vez, tierna y delicada.

En medio de las historias de pareja, ocurre una inevitable transformación, a medida que Lili va tomando fuerza en la doble personalidad Einar-Lili; aparece una sensación de incomodidad, de sentimientos encontrados, que se traduce en crecientes estados depresivos. Estimulado por Gerta, que se preocupa seriamente, la pareja visita a una serie de médicos y autoridades, que ofrecen todo tipo de diagnósticos para Einar, desde la locura y el homosexualismo. En realidad, se trataba de algo completamente nuevo en la medicina, que hoy se entiende mejor, algo que en la época cruzaba la frontera de la sexualidad humana. En ese sentido, Einar se convierte en un explorador pionero de su propio cuerpo, de las operaciones de cambio de sexo, con ayuda de un médico investigador que le dio confianza y calor humano. Estos aspectos de la película constituyen una trama aparte, y a pesar de tratarse de asuntos más bien técnicos y asépticos, no desentonan con el resto; más bien, se constituyen en simetrías que equilibran y dan sentido a la historia.

The Danish GirlPor otra parte, es La chica danesa un homenaje a la belleza de Dinamarca. Aprovechan el director y los fotógrafos cualquier detalle del guion y de las escenas, para mostrar las costas con sus playas extensas, de colores pastel y aspecto frío y melancólico; los agrestes acantilados en la zona de los fiordos, que se prestan para la contemplación de los sueños y de la vida; los mercados de los muelles de la ciudad, abundantes en vendedores de pescado, los barrios de colores variados, entre ellos uno que se distingue por dos largas filas de casas amarillas, de esas en las que vivía la clase obrera. Se pinta un ambiente que estimula el pensamiento libre y la creatividad, como marco adecuado para mostrarnos la vida de una pareja de artistas distintos, entusiastas creadores de diferencias.

LA chica danesa, críticaY de Dinamarca los artistas viajan a París y la película se distingue ahora por acercarnos al especial ambiente que se respira en esta increíble ciudad, que nunca cansará a los espectadores, dejando ver su encanto y su capacidad para estimular el arte, la creatividad y las conversaciones inteligentes. Acá el guion se recrea con la entrada de un nuevo personaje, un comerciante de arte, amigo de la infancia de Einer, quien aporta medidas de buen juicio a las exploraciones que hacen Lili y Gerta, entrando a formar parte de un trío-cuarteto de relaciones coloridas.

De alguna manera, nosotros también entramos en la trama y salimos de ella más abiertos a las variadas realidades que la vida ofrece, inagotable y sorprendente, tan atractiva, que da lugar a historias como la de La chica danesa, altamente recomendable para degustar y sentir.

Tráiler:

Ficha técnica:

La chica danesa (The Danish Girl),  EUA, 2015.

Dirección: Tom Hooper
Guión: Lucinda Coxon, basada en “The Danish Girl” de David Ebershoff
Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Anne Harrison, Tom Hooper,Gail Mutrux, Linda Reisman
Fotografía: Danny Cohen
Música: Alexandre Desplat
Reparto: Eddie Redmayne, Alicia Vikander, Matthias Schoenae, Ben Whishaw, Amber Heard

Enrique Posada

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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