Críticas

Ida y vuelta al infierno

Horns

Otros títulos: Cuernos.

Alexandre Aja. Estados Unidos, 2013.

Poster de HornsPor fin se estrena en las pantallas españolas Horns, una película que, a estas alturas, ya había dado por perdida. Desde su estreno en 2013 había quedado perdida en el limbo, en otro ejemplo del estado de la distribución de películas en España, que da para un estudio. Ni siquiera la presencia en los créditos del archiconocido Daniel Radcliffe sirve ya como reclamo. También es cierto que las críticas no han sido especialmente amables con Horns, así que, entre unas cosas y otras, la tibieza de su estreno la ha relegado a un discreto paso por las salas.

Horns es el extraño brevaje perpetrado por Alexandre Aja, otrora niño mimado del cine de horror europeo, hoy en día tan perdido en las garras de Hollywood como su propia obra. Se hizo un nombre como pionero de lo que luego los críticos bautizaron como nuevo cine de la crueldad francés, una atípica vuelta de tuerca al género. De esa escuela surgieron auténticos clásicos instantáneos como la magnífica A L’Interieur (Alexandre Bustillo, JulienMaury, 2007) o la polémica por su extremismo visual Martyrs (Pascal Laugier,2008). Alta Tensión fue el gran precedente de todo este movimiento y supuso el aplauso generalizado para su director, el joven Alexandre Aja, que pasearía triunfante por festivales tan sonados como Sitges. Lo cierto es que la revisión del manido concepto del asesino en serie era todo un espectáculo de género, que roza la perfección si no fuese por el irritante final.

Aja puso rumbo a pastos más verdes, seducido por los cantos de sirena del cine estadounidense, y desde entonces su cine se ha convertido en un tambaleante ejemplo de quiero y no puedo, con algún que otro acierto de categoría. Su estreno en Hollywood no pudo ser más impactante, gracias al remake del clásico de West Craven Las colinas tienen ojos. El envejecido material original era elevado a la máxima potencia por un director que sabía explotar la sordidez malsana del opresivo contexto de la película. Después, fiascos como Mirrors, gamberradas que no pasan de chiste privado entre amigos como Piranha y, por fin, Horns, la película que hoy nos ocupa.

Horns cuenta el descenso a los infiernos, literal, de Ig, un joven acusado de matar a su novia. El juicio popular al que se ve sometido ha declarado sentencia, y nadie, ni siquiera los más íntimos, piensan que es inocente. La historia da un extravagante giro en el momento que Ig descubre que nota en su cabeza el nacimiento de unos incipientes cuernos. Además, enseguida comprende que el extraño cambio físico viene acompañado por un perturbador poder: el joven consigue con su presencia que el común de los mortales confiese hasta el más sórdido de sus secretos y se deje llevar por sus más bajos instintos. Convencido de encontrar al auténtico asesino del amor de su vida, Ig usará su nueva habilidad sin compasión, mientras su propio aspecto se acerca cada vez más a la representación del mal absoluto.

Los protagonistas de HornsHorns es muchas cosas. Quizá demasiadas. Es una comedia negra, que deriva en un thriller paranormal, con el broche final puesto en una historia de redención personal. Entre medias del desvarío, Aja construye una historia de amor, empalagosa de más, que acaba por hacer malabares con el tono de la película. El resultado es una extraña mezcla que a veces funciona, y otra, no tanto.

Aja muestra interés en humanizar a sus personajes y da empaque a sus emociones con una primera parte interesante y sólida. Construye el drama humano creíble, lo desarrolla con intensidad en el momento en el que Ig empieza a entender la verdad detrás de su pérdida, y el grado de mentiras y prodedumbre de su entorno más cercano. Ahí se marca el punto de inflexión que Aja establece como diferenciador entre el tenso espectáculo de serie negra con elementos sobrenaturales y el cine de terror puro y duro en el pulso de los compases finales de la película. Entre medias, el director no duda en dibujar una sonrisa incómoda en el espectador con los actos de perversa venganza de un Ig desesperado, pero muy feliz con sus nuevas habilidades.

Es una película con momentos inteligentes, apoyados en una excelente labor de Aja tras la cámara. En eso, el director francés no ha perdido el tino, y todavía tiene mundo personal propio, aunque ha renunciado al impacto del sadismo gore de sus comienzos por algo más sobrio (y, en ocasiones, igual de perturbador). El problema de Horns es que propone un juego demasiado anárquico, que no respeta ni sus propias reglas. No sabe muy bien qué clase de película quiere ser y se queda a medias en todas sus expectativas. Al final, ni funciona como thriller, y como película de terror queda escasa y edulcorada de más. El resultado final es inconexo y confuso, y resulta en un elegante tiro al poste. No deja de ser un divertido cuento de hadas siniestro que proporciona algunos buenos momentos y, en el fondo, trata mucho mejor al espectador que la mayoría de subproductos del género que invaden sin concesiones nuestros cines. Con el cine de terror en el estado en el que está, Horns es una buena tabla de salvación. Escasa, mejorable, pero con la ventaja de ser mejor que la mayoría de sus competidores.

Daniel RadcliffeAdemás, cuenta con un elenco actoral que se cree la historia, en especial Daniel Radcliffe en el mejor papel de su carrera. Muchos daban por finiquitada la evolución de este joven actor tras morir de éxito con la saga Harry Potter. Lo cierto es que en Horns vemos a un actor mucho más suelto y relajado, cómodo en un papel que le viene al pelo. Ig es el clásico buen tipo, el vecino sonriente del que no esperas grandes sorpresas en su vida, lanzado a un profundo pozo del que es imposible salir indemne. Radcliffe defiende con algo más que oficio su papel, y acaba por ser de las cosas destacables del filme. Mención especial para Juno Temple en el papel de la novia de Ig. A pesar de que el romance de los protagonistas es un exceso de azúcar, la presencia dulce de esta actriz hace que comprendamos la pérdida del personaje interpretado por Radcliffe. Un auténtico ángel, la excusa perfecta para transformarse en un demonio.

Aja se recrea en la simbología cristiana para construir una fábula moral sobre la eterna dicotomía entre el bien y el mal, con demasiados vaivenes en su propuesta. Aún así, Horns no aburre, e incluso puede llegar a sorprender, dependiendo de las expectativas. En su defensa, diré que no es tan horrible como decían. Y han dicho mucho.

Tráiler:

Ficha técnica:

Horns  / Cuernos ,  Estados Unidos, 2013.

Dirección: Alexandre Aja
Guión: Keith Bunin
Producción: Lionsgate / Mandalay Pictures / Red Granite Pictures
Fotografía: Frederick Elmes
Música: Robin Coudert
Reparto: Daniel Radcliffe, Juno Temple, Max Minghella, Kelli Garner, Joe Anderson, James Remar

Santiago Negro

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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