Críticas

La India con sangre entra

Gangs of Wasseypur (I & II)

Anurag Kashyap. India, 2012.

Gangs of WasseypurEl cine de mafias conforma un género tan prolífico como heterogéneo, que históricamente ha venido rigiéndose por una estricta codificación de indudable distintivo occidental. En cuanto a sagas, El Padrino (The Godfather, Francis Ford Coppola, 1972, 1974, 1990), con la autoridad que le otorga una merecida consideración canónica, siempre marcó una pauta que las cinematografías asiáticas comenzaron a transgredir en los últimos suspiros del siglo veinte, siguiendo la avanzadilla de pioneros como Akira Kurosawa o Kinji Fukasaku. Así, hitos posmodernos como Johnny To o Takeshi Kitano sentaron las cláusulas estilísticas, al tiempo que rompieron la sistematización original del género, importando el crédito hacia el gansterismo oriental de las tríadas y los yakuzas.

Pero, como es lógico, un proceso de mestizaje debería permanecer en constante experimentación, nutriéndose de otros hallazgos culturales: el hiperbólico díptico de Gangs of Wasseypur alterna los axiomas de la tradición noir, a través del poderoso catalizador de Bollywood. De hecho, la tradición supone, en este caso y por proximidad a las cinematografías orientales, una notoria confianza en la venganza como motor supremo e incondicional de la trama, la motivación consustancial a cada movimiento de ficha en una cruenta partida de cincuenta años, intermitente por los falsarios consensos de guerras frías y treguas entre bandas.

Fotograma de Gangs of WasseypurEl abuso de tonadillas ajetreadas y chascarrillos picantes propio del cine indio contribuye a la articulación de un montaje atípico y asimétrico (obviamente, según la costumbre del espectador occidental) que, en cierto modo es la característica que más podría emparentar las cintas de Anurag Kashyap con la aclamada trilogía de Coppola –junto a cierta e imprescindible configuración folletinesca a través de varias generaciones–: el sosiego narrativo normalizado, enconado por dispositivos reanimadores en forma de arrebatos de violencia, un estatismo dominante repentinamente flasheado por calculadas coreografías filmadas en planos secuencia, con ejemplos apabullantes como el de la huida de Faizal Khan en el asalto a su domicilio (pese a estar falseado por varios oportunos fundidos a negro). Sin embargo, el subrayado de escenas de contenido intrascendente (en apariencia) y las reiteradas y bruscas elipsis en puntos pre-climáticos preconizan la inmediatez de acciones fundamentales, dando cuenta de una cotidianidad omisible, pero relevante de cara a ubicar los rasgos idiosincráticos de la región.

Imagen de Gangs of WasseypurNo nos engañemos, la postal turística no es la intención primaria de un cineasta que, por contra, consigue demostrar la plácida digestión de un género casi forastero en tierras indias (salvo por el también reciente díptico de Ram Gopal Varma). Y para ello, se sirve de toda una lista de ítems ajenos al cine negro clásico que hacen de Gangs of Wasseypur una saga única, por hipnótica y, por qué no decirlo, excéntrica. La dicotomía caligráfica que Kashyap establece entre hiperrealidad y costumbrismo esboza un perfil del gánster que fideliza la imagen del asesino seguro, frío, calculador y despiadado con el pobre diablo desvalido y solitario en un entorno hostil que saca a la luz todas su carencias sociales. Ray-bans y pistolas semiautomáticas contra embarazos no deseados.

Escena de WasseypurY es que la gracia se encuentra en una provocación instalada en el ámbito más íntimo, el doméstico: si el mafioso occidental sometía a las mujeres que le rodeaban a la condición de ser abnegadas figuras procreadoras sin voz ni voto, el machismo que se le suponía a una sociedad tan endogámica y decorosa como la india queda atenuado por el enérgico carácter de los personajes femeninos que desfilan por Gangs of Wasseypur (de esposas abnegadas a renegadas). Incluso, son estas mujeres de armas tomar las que activan la mayor parte de los mecanismos de relajación de una trama que nunca se percibe tan cruenta como realmente es. Si bien la sublimación plástica con la que se trata la sangre (la masacre final como ejemplo más representativo) ya es un recurso trillado y acaparado por Tarantino, las relaciones entre hombres y mujeres filtran un humor imprescindible en tan largos metrajes. Los cortejos amorosos de los Khan y el savoir faire de sus perpetradores conforman algunas de las secuencias más hipnóticas de una saga que ostenta una colección de gags (no solo físicos, también verbales, como la descacharrante conversación gastronómica a cuatro bandas previa al asesinato del carnicero Sultán) tan vasta como la dureza de sus circunstancias. La sangre con risas siempre sabe mejor.

Trailer:

Ficha técnica:

Gangs of Wasseypur (I & II) ,  India, 2012.

Dirección: Anurag Kashyap
Guion: Akhilesh Jaiswal, Anurag Kashyap, Sachin K. Ladia, Syed Zeeshan Qadri
Producción: Studio 18
Fotografía: Rajeev Ravi
Música: Sneha Khanwalkar
Reparto: Manoj Bajpai, Richa Chadda, Nawazuddin Siddiqui, Tigmanshu Dhulia, Jameel Khan, Piyush Mishra, Jaideep Ahlawat, Huma Qureshi, Vipin Sharma, Mukesh Chhabra, Reema Sen, Satyakam Anand

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