Críticas

Intentos de una fuga incierta

El Pampero

Matías Lucchesi. Argentina, 2017.

BAFICI 2017

Cartel de la película El PamperoEl cuerpo enfermo es una prisión, un acercamiento al fin que no deja escapatoria, ¿o sí? La búsqueda de respuestas motivó el viaje repentino de Fernando (un inmejorable Julio Chávez), quien padece una enfermedad terminal. Una mañana, sin contarle al hijo, decide subirse a su velero y navegar por las aguas del Río de la Plata. En medio de la travesía descubre que no está solo como pretendía, hay una joven escondida, llamada Clara (Pilar Gamboa). Tiene la camisa manchada de sangre y también huye. El rumbo de Fernando se verá alterado e intimidado a cambiarlo.

La cámara se mueve en un espacio reducido, la mayoría de las escenas transcurren dentro del barco. El clima se torna incómodo, la incertidumbre rodea a dos seres que no se conocen ni están atravesando su mejor momento. Fernando es un hombre hosco, solitario, de pocas palabras, de un rostro casi inexpresivo, como caracteriza y maneja Chávez a la perfección. Recordemos sus papeles en El custodio, Un oso rojo y El visitante, entre otras. Ese es uno de los aciertos de Matías Lucchesi, elegir a un actor adecuado para potenciar una historia dramática, donde el conflicto pasa interiormente.

No sabemos qué enfermedad padece ni cuánto tiempo de vida le queda, pero no importa. De su cuerpo enfermo no puede escapar, aunque lo intente. Ese adentro lucha contra el afuera, donde no logra alcanzar la paz. Clara es parte de ese afuera que viene a perturbar el equilibrio que busca. Ella también desea huir, librarse de la escena de un crimen que dice no haber cometido: el asesinato de un hombre al que Fernando conoce. A ellos se sumará un tercer personaje, Mario (César Troncoso), un agente de la Prefectura Nacional con un comportamiento misterioso, oscuro e invasivo que desviará la trama principal, generando un suspenso del que, hasta el momento, la película carecía. Su llegada coincide con el paso del Pampero, una tormenta que intenta arrasarlo todo y llevar al límite a Fernando e intimidar a Clara.

Imagen de El Pampero

El viaje con destino incierto se transformará en el escenario elegido para huir y reencontrase, a partir de distintas situaciones límites; un desafío que enfrentarán personajes violentados por tensiones, de las que sólo habrá pequeños indicios y algunas sugerencias que vuelven más interesante al relato. En El Pampero los silencios y el peso de lo no dicho se mezclan con la soledad del entorno y el sonido del agua, en medio de un paisaje armonioso y distendido. Las imágenes, a través de distintos planos, contraponen la constante rivalidad entre el exterior y el interior, entre la vida y la muerte, como si la tormenta que atraviesan fuese la misma que siente Fernando dentro de sí, devastándolo.

A medida que transcurre la travesía, las acciones mínimas de la historia funcionarán no tanto acumulando hechos tangibles, sino en los cambios paulatinos que atravesarán los protagonistas. Ese devenir de las horas compartidas permitirá revelarnos la vulnerabilidad que los define, las necesidades que comparten, las instancias que los limitan.

El Pampero, crítica

El director cordobés, quien se destacó con su anterior película, la multipremiada Ciencias Naturales (2015), demuestra, nuevamente, sensibilidad y estilo al narrar con pocos elementos, y muy buenas interpretaciones, una pequeña historia donde el conflicto existencial y el miedo a no ser fluyen como las aguas del río que los mecen.

Tráiler:

Ficha técnica:

El Pampero ,  Argentina, 2017.

Dirección: Matías Lucchesi
Duración: 77 minutos
Guion: Matías Lucchesi, Gonzalo Salaya
Producción: Juan Pablo Miller
Fotografía: Guillermo Nieto
Reparto: Julio Chávez, Pilar Gamboa, César Troncoso

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