Críticas

La animación como arte

El libro de la selva

The Jungle Book. Jon Favreau. EUA, 2016.

Cartel de la película El libro de la selvaDisney acaba de llevar a las pantallas su nueva versión de El libro de la selva, basado en su filme de dibujos animados de 1967 y en el libro del mismo nombre, publicado en 1894, por el escritor inglés nacido en India, Rudyard Kipling, Premio Nobel de Literatura en 1907. La historia, publicada en revistas y animada con algunas ilustraciones de su padre, John Lockwood Kipling, es una colección de cuentos de animales de la selva de la India, que hablan enseñando. Los primeros ocho cuentos hacen parte de una misma trama, basada en la historia de un niño-bebé que un joven matrimonio pierde en las selvas, cuando huía de las garras de un gigantesco tigre de Bengala, Shere Khan. Una manada de lobos lo salva y lo adopta, dándole el nombre de Mowgli y educándolo como uno de los suyos, con el soporte del enorme y bonachón oso, Baloo, maestro de la ley de la selva, y de la negra pantera Bagheera, quien lo cuida y lo aconseja a medida que va creciendo hasta convertirse en un niño hábil y consciente.

El libro de la selva, imagenEn la película nos lo encontramos en plena transición desde su época de niño inocente adaptado a su rol de lobo, hasta convertirse en niño humano hábil, capaz de trabajar con herramientas y no meramente criatura obediente de las leyes de la manada, ese conjunto de principios realmente antropológicos de carácter cultural y moral que los lobos repiten solemnemente. En esas aparece en su vida Shere Khan, dispuesto a matarlo en venganza por las cicatrices que resultaron de su antiguo encuentro con los padres de Mowgli. Entonces comienza su gran aventura y con ella el contundente éxito comercial de Disney, que ha recibido también elogios de la crítica.

The Jungle BookHay que resaltar el excepcional trabajo de animación digital que se ha hecho, que nos presenta a los muchos animales que intervienen en la historia como seres cuyas caras y gestos revelan sentimientos claramente humanos, pero sin perder su esencia particular como animales diversos y su atractivo como seres naturales, hermosos miembros de un gran ecosistema. Para ello, según narra el director, fue necesario hacer un intenso trabajo fotográfico y de estudio. Hay que anotar que estamos viviendo una época singular, en la cual los animales están entrando en la vida de las personas con características cada vez más humanas, convirtiéndose en muchos casos en centro de los hogares, ocupando lugares que antes se reservaban para los hijos. En algo así como una historia inversa a la de El libro de la selva, los animales son adoptados por la manada humana, que los educa en las leyes de las ciudades. Adicionalmente, las sensibilidades ecológicas de las poblaciones de las ciudades, cada vez más, se manifiestan como una admiración por el comportamiento animal, como ejemplo de lo que debiera ser el comportamiento humano mismo. En este ambiente, El libro de la selva, con su gran calidad, ha logrado un éxito completo.

The Jungle Book, FotogramaParte de ello tiene que ver también con el protagonismo del único actor humano, el niño Mowgli (Neel Sethi), quien parece disfrutar a tope cada instante de su actuación, plena de movimientos y de incidentes. En ella corre incesantemente por bosques y llanuras, se desplaza por los árboles; visita hermosos parajes selváticos y montañosos, a la vez que navega ríos y viaja alocadamente a lomo de búfalos impetuosos. Entre movimiento y movimiento, podemos apreciar no solamente la cara y los gestos de niño inocente y travieso, sino también la figura de un gran actor disciplinado y comprometido con su exigente labor protagónica.

Mowgly, de El libro de la selvaEn este tipo de películas animadas, es bien importante el papel de las voces, que confieren un brillo especial a los personajes animales, contribuyendo a generar este carácter tan singular que hemos señalado. En la versión original en inglés se tiene un elenco notable de destacados actores, que se entregan al papel con total identificación con la naturaleza de sus personajes, dando lugar a un placer añadido para el espectador, el de la escucha de lo que dicen los personajes con sus voces refinadas y teatrales. Para el doblaje en español, igualmente se ha hecho un muy buen trabajo, pero pienso que es difícil lograr el mismo nivel de maestría de las voces originales, dado el ambiente mismo en que se hizo la versión en inglés, estrechamente asociado con la dirección y la filmación.

El cine de animación digital es cada vez más un nuevo arte, con características propias y El libro de la selva se constituye en un clásico que explora las potencialidades del mensaje, del ambiente natural y de la actuación humana, como marco para que se luzcan el diseño y las potencialidades de los efectos especiales digitales. Vale la pena apreciarlo.

Tráiler:

Ficha técnica:

El libro de la selva (The Jungle Book),  EUA, 2016.

Dirección: Jon Favreau
Guión: Justin Marks, basada en el libro de Rudyard Kipling
Producción: Jon Favreau, Brigham Taylor
Fotografía: Bill Pope
Música: John Debney
Reparto: Neel Sethi (niño), Bill Murray, Ben Kingsley, Idris Elba, Scarlett Johansson, Lupita Nyong'o, Christopher Walken, Giancarlo Espositoddie, Russell Peters, Jon Favreau, Sam Raimi (voces en inglés); Matías Quintana Ortíz, Héctor Bonilla, Enrique Rocha, Víctor Trujillo, Regina Orozco, Susana Zabaleta, Gerardo Reyero, Francisco Céspedes, Blas García, Luis Fernando Orozco, José Antonio Macías (voces en español)

Enrique Posada

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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