Críticas

La vida en 90 minutos

El hombre más enfadado de Brooklyn

The Angriest Man in Brooklyn. Phil Alden Robinson. EUA, 2014.

Cartel de El hombre más enfadado de Brooklyn¿Podrás lograr ser lo feliz que no has sido durante toda tu vida, en sólo noventa minutos? ¿Es uno mismo el único que condensa todos los problemas de la sociedad? La intrincada psiquis de un hombre que odia casi todo lo de la sociedad en la que vive, es lo que nos trae esta comedia.

La segunda secuencia de la película peca de ser un claro homenaje a Michael Douglas en Un día de furia (Falling Down, Joel Schumacher, 1993): Henry Altmann (Robin Williams) se encuentra en un embotellamiento, aturdido por la situación. De repente, todo funciona como un catalizador para sacarlo de quicio al final de la escena, cuando se ve involucrado en un accidente en el que demuestra que esa ira social también es xenofóbica, al descargar su enojo contra un taxista uzbeko, culpándolo del accidente por su condición de inmigrante. Si prestamos atención, luego de que Michael Douglas deje su vehículo en el medio del embotellamiento en Un día de furia, entra en un almacén atendido por un chino, al que discrimina por no hablar su idioma. Aunque la escena con Robin Williams está muy bien lograda, con algunos planos detalle que aumentan la sensación de cólera del personaje, cae en el cliché de una secuencia que ha sido recreada en numerosas oportunidades, en diversas películas.

Obviamente que no estamos hablando de cualquier persona. Altmann es un hombre altamente irritable, de aquellos sujetos a los que la ansiedad los hace cometer acciones de las que después se arrepentirán. Cuando la Dra. Gill le informa muy livianamente que tiene un aneurisma de grandes dimensiones, Altmann le exige de mala manera que le indique cuánto le queda de vida. Ante la falta de respeto de Henry, la Dra. Gill le indica que solo le quedan noventa minutos de vida, convirtiéndose esto en el motor argumental de la película. De allí que Altmann procure de sus hermanos la ayuda pertinente, preguntándoles que harían si sólo les quedara ese tiempo de vida. Uno de ellos, Aaron (Peter Dinklage), le advierte que haría todo lo posible por hacer las cosas que no hizo hasta ese momento, que en el caso de Henry, son recuperar la vida sexual con su esposa Bette (Melissa Leo) y la relación con sus hijos.

The angriest man in BrooklynLa situación que viven Henry y Gill no se ciñe exclusivamente sobre la mirada superficial que muestra a grandes rasgos The Angriest Man in Brooklyn. También podríamos agregar el sentido metafórico del médico siempre abocado a la tarea de servir a su paciente, aún hasta las últimas consecuencias. Y la demanda neurótica de un paciente que se convierte en cliente, para efectuar reclamos sobre algo que no es una mercancía, como lo es la salud.

Debo afirmar que a pesar de contar con la actuación de dos actores de la envergadura de Williams y Kunis, los personajes parecen muy sobreactuados. Robin Williams suena muy artificial cuando le grita a Kunis en la escena donde es diagnosticado, al punto que parece no haber congeniado con su interpretación, mientras que Kunis tiene una participación discreta, acorde al papel que se le ha asignado, pero nada deslumbrante.

La voz en off de los dos personajes principales nos sitúa en el espacio y facilita su autodefinición en numerosos pasajes de la película utilizando este recurso. Recurriendo a los separadores (muy característicos de las sitcoms americanas), nos hallamos en un Brooklyn agobiante, atestado de gente y de tráfico, características de la gran ciudad que es.

Ya en la primera secuencia acudimos a un flashback. Allí, vemos a una joven familia feliz, jugando en el parque mientras se filman. Eso es contrapuesto a la segunda secuencia: saltamos a una imagen de un Robin Williams mucho más desmejorado, mientras un sobreimpreso nos indica que han transcurrido veinticinco años entre esta imagen, actual, y lo que acabamos de ver. Hay que decir que la película juega mucho con esos dos polos opuestos: la cordura de la familia y los valores impuestos por la sociedad (la familia, el respeto al trabajo y a las reglas, etc.), contra la irracionalidad contenida que por algún lado brotará, en este caso, manifestándose como una enfermedad terminal. Gran reflexión sobre el sistema en el que vivimos, que exprime nuestra salud hasta sacarnos los últimos esfuerzos, para luego desecharnos como una mercancía que perdió todo valor. Pero de la actitud de la Dra. Gill destaca que no todos somos iguales. Haberse involucrado y sentirse culpable por su accionar, demuestra una acción humana, lejos de alguien que da un diagnóstico del mismo modo en que lee una revista.

Escena de el hombre más enfadado de BrooklynLa escena en que Altmann cruza el puente de Brooklyn es otro de los puntos donde esta película parece jugar muy de cerca con los recursos utilizados en las sitcoms: la iluminación no ha sido debidamente trabajada en esta secuencia, lo que la convierte en algo demasiado artificial. Otro medio que, en una sitcom pasa inadvertido por su carácter de comedia de fácil interpretación y “consumo rápido”, pero que es demostrativo de que no se ha tenido rigurosidad al momento de trabajar en ciertos aspectos técnicos.

La rapidez con la que vivimos nuestras vidas, sin disfrutar las cosas que realmente nos hacen bien; el valor de la familia y los amigos, pisoteado por una ideología capitalista capaz de reducir todo al consumo y a la inmediatez son los puntos altos de The Angriest Man in Brooklyn.

Sobre el final, la película nos otorga una reflexión sobre todo lo que no hacemos y lo que haríamos si tuviéramos marcado el final de nuestras vidas para un momento determinado. Y también se vuelve a recurrir a las voces en off de Kunis y Williams para contar qué sucedió con las vidas de los personajes luego de los acontecimientos narrados. Otro punto en contra para esta película, que termina siendo una comedia más del mediocre cine comercial estadounidense.

Tráiler:

Ficha técnica:

El hombre más enfadado de Brooklyn (The Angriest Man in Brooklyn),  EUA, 2014.

Dirección: Phil Alden Robinson
Guión: Daniel Taplitz (Remake: Assi Dayan)
Producción: Productora: AMIB Productions / Cargo Entertainment / Films de Force Majeure
Fotografía: John Bailey
Música: Mateo Messina
Reparto: Robin Williams, Mila Kunis, Peter Dinklage, Melissa Leo, James Earl Jones, Sutton Foster, Richard Kind, Daniel Raymont, Sunah Bilsted, Jerry Adler

Sebastián Sáez Burgos

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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