Críticas

La Casa Woodcock

El hilo invisible

Phantom Thread. Paul Thomas Anderson. Reino Unido / EUA, 2017.

Inspirado en el modisto español Cristóbal Balenciaga y en los diseñadores británicos Hardy Amies, Charles James y Norman Hartnell, Paul Thomas Anderson ha escrito y dirigido un drama británico de época que analiza la relación de dependencia que establece un diseñador, Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis), con su hermana, Cyril (Lesley Manville), y con una de sus musas modelos, Alma (Vicky Krieps). La recreación histórica (el Londres de mitad del siglo XX) resulta exquisita, lo que la convierte en una de las producciones más caras de su director, responsable de títulos como Boogie Nights (1997), Magnolia (1999), Embriagado de amor (Punch-Drunk Love, 2002), The Master (2012) o Puro vicio (Inherent Vice, 2014).

Además, el hecho de que Daniel Day Lewis protagonice una película ya es, en sí mismo, todo un acontecimiento cinematográfico, y más si lo hace bajo las órdenes de Anderson, con quien ya trabajó en Pozos de ambición (There Will Be Blood, 2007), título por el que obtuvo el segundo de sus tres Oscar. De hecho, Day-Lewis no había vuelto a rodar ninguna película desde su tercer Oscar, el que obtuvo por Lincoln (Steven Spielberg, 2012). Y es que, aunque casi pueda parecer una broma por su profesión en El hilo invisible, lo cierto es que el actor londinense no da puntada sin hilo en lo que respecta a la elección de papeles, ya que apenas ha intervenido en una veintena de películas en los últimos treinta y cinco años, pero prácticamente todas ellas resultan imprescindibles: La insoportable levedad del ser (The Unbearable Lightness of Being, Philip Kaufman, 1988), Mi pie izquierdo (My Left Foot: The Story of Christy Brown, Jim Sheridan, 1989), La edad de la inocencia (The Age of Innocence, Martin Scorsese, 1993), En el nombre del padre (In the Name of the Father, Jim Sheridan, 1993), Gangs of New York (Martin Scorsese, 2002) o Nine (Rob Marshall, 2009), entre otras.

Day-Lewis ha dicho que se va a retirar con este papel, y lo cierto es que sería una excelente despedida, pero las retiradas de Day-Lewis, como las de Steven Soderbergh, las de los escritores y las de los toreros, hemos de considerarlas siempre provisionales. Day-Lewis, que ha trabajado minuciosamente el guion junto a Anderson, compone su personaje hasta el último detalle, hasta la extenuación e incluso hasta la exasperación, lo que le viene bien a una cinta que gira en torno a la obsesión, la idea de perfección y un complejo sistema de manías y fijaciones por el orden, la rutina y todo aquello que precede a la creación.

Paul Thomas Anderson ha confesado que, para este film, se ha inspirado en clásicos como Rebeca (Rebecca, Alfred Hitchcock, 1940), Luz que agoniza (Gaslight, George Cukor, 1944) y Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958), y eso nos conduce directamente hacia una interesante mutación, ya que El hilo invisible comienza siendo un drama sobre la soledad y la exigencia de la creación pero acaba siendo otra cosa. Y es que, no en vano, el director californiano sitúa al espectador ante el abismo y la soledad de la creación, representada en el personaje de Woodcock, que se obsesiona con su trabajo hasta unos niveles de paroxismo, pero no se queda ahí, sino que da un paso más allá y nos muestra una dimensión mucho más insondable, totalmente abisal, la de las relaciones personales, especialmente las que establece Woodcock con las dos mujeres de su vida, su hermana, Cyril, y su amante, Alma, con el fantasma de la madre ausente sobrevolando en todo momento esa casa de moda a la que acuden las señoras de la más alta sociedad, incluida la familia real belga.

Es posible que esa mezcla de género afecte al tono del conjunto, pues la película, según avanza el metraje, resulta cada vez más perturbadora, y Woodcock, que parecía el personaje más fuerte, se va convirtiendo en un muñeco de trapo del que tiran, por un extremo, Cyril, y, por el otro, Alma, el personaje más inquietante, siniestro y ambiguo de El hilo invisible, si bien Anderson le presta mucha más atención a las extravagancias, sofisticaciones y exquisiteces del personaje interpretado por Daniel Day-Lewis.

Premios: Nominada a seis Oscar: Mejor Película, Mejor Director (Paul Thomas Anderson), Mejor Actor (Daniel Day Lewis), Mejor Actriz Secundaria (Lesley Manville), Mejor Música (Jonny Greenwood) y Mejor Diseño de Vestuario; nominada a dos Globos de Oro: Mejor Actor-Drama (Daniel Day Lewis) y Mejor Música (Jonny Greenwood).

Tráiler:

Ficha técnica:

El hilo invisible (Phantom Thread),  Reino Unido / EUA, 2017.

Dirección: Paul Thomas Anderson
Duración: 130 minutos
Guion: Paul Thomas Anderson
Producción: Paul Thomas Anderson, Megan Ellison, Daniel Lupi y JoAnne Sellar
Fotografía: Paul Thomas Anderson
Música: Jonny Greenwood
Reparto: Daniel Day-Lewis, Vicky Krieps, Lesley Manville, Sue Clark, Harriet Leitch, Dinah Nicholson, Julie Duck, Maryanne Frost

Una respuesta a “El hilo invisible”

  1. Una vez màs en la interpretaciòn de este personaje solo Daniel Day Lewis podìa ser mas convincente. Algo me pasò: no podìa sacar mi vista de sus cambios de expresiones principalmente al mirarla a Alma ya sea, como con deleite o con cierto fastidio ante sus costumbres para el, inapropiadas, como los ruidos al masticar, de los cubiertos etc. En fin, un film si bien exquisito, sino fuera por las interpretaciones, la temàtica me aburriò un poco.

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