Críticas

Eisenstein y Greenaway: la conjura de los genios.

Eisenstein en Guanajuato

Eisenstein in Guanajuato. Peter Greenaway. Países Bajos (Holanda), 2015.

Cartel de Eisenstein in GuanajuatoPoca presentación requiere la intensa carrera que precede al director de cine Peter Greenaway. En más de medio siglo dirigiendo, este pintor devenido en director de cine nos ha llevado en una montaña rusa de imaginería y surrealismo, perfilados por una luz y un preciosismo fotográfico de marcado estilo pictórico. Director de culto, su rúbrica se ha estampado en algunos de los mejores filmes sobre el arte y los artistas de los últimos tiempos. Con su última producción, Eisenstein in Guanajuato (2015), construye un retrato –en parte biográfico- de una de las figuras más relevantes de la historia del cine. El resultado es un filme kafkiano y transgresor, donde expone su personal visión sobre Serguei Eisenstein, personaje encarnado por el actor finlandés Elmer Back, alla maniera de un Quijote cinematográfico derrochador e idealista.

Los teóricos-cineastas rusos de inicios del siglo veinte fueron grandes estudiosos de las posibilidades del cinematógrafo como medio narrativo. Sus trabajos se inscriben en una etapa de florecimiento del arte teatral, literario, pictórico y cinematográfico en la antigua Unión Soviética. Adscritos a la Escuela Estatal de Cine, Pudovkin, Eisenstein, Kulechov o Vertov se interesaron por la práctica industrial, la técnica fílmica y la evolución intelectual de este nuevo medio. Serguei Eisenstein fue el más influyente e internacional de estos jóvenes teóricos. Sus ideas sobre el montaje de atracciones, su estructura ideográfica con el uso de material extradiegético para lograr el shock emotivo y construir el mensaje, que derivó en su gusto por la trama trunca, disyuntiva, siempre en movimiento -físico o visual- y su multiculturalismo, lo convirtieron en una figura pública requerida, incluso, por productoras internacionales.

Serguei EisensteinEn 1930, Jesse L. Lasky, director de la Paramount, le ofrece un contrato para filmar en Estados Unidos, sin embargo, la meca del cine, no estaba preparada para la dimensión de su voluntad creativa y su erudita libertad de pensamiento. Estados Unidos y la antigua Unión Soviética eran, por entonces, enemigos acérrimos, y de esta forma fue tratado en la “tierra de las oportunidades” el joven genio. No sirvieron de nada los ingentes esfuerzos de la productora por vincular a Eisenstein con figuras de renombre en América como Walter Disney, Charles Chaplin o David W. Griffith; dándole el tiro de gracia la proyección de La línea general en el Cameo de Nueva York. Nunca abandonaron a Eisenstein las moscas. Esas moscas espías que lo persiguen al inicio de este filme y que no lo dejan tranquilo. Así como nunca fue capaz de cerrar una puerta, que a donde se moviera se abría para él. Blanco de acusaciones cruzadas y de su propia personalidad extravagante, el proyecto americano de Eisenstein fue un fracaso.

El último esfuerzo del director por filmar algo en América surge gracias al apoyo del escritor Upton Sinclair, quien pasea su esnobismo, patrocinándolo junto a sus dos ayudantes, Edward Tisse y Grigori Aleksándrov. ¡Que viva México! iba a ser un filme sobre el pueblo mexicano, realizado con vigor y grandilocuencia expresiva, pero los kilómetros de película y los gastos extraordinarios de los maestros rusos terminaron por acabar con el espíritu filantrópico de Sinclair.

eisenstein-in-guanajuato-3Un capítulo poco conocido de ese periplo mexicano, su estancia en Guanajuato, es el hilo conductor de este filme. Mezclando realidad y ficción en una narración donde la linealidad se quiebra constantemente a favor de escenas que funcionan a nivel de símbolo, el filme relata los diez días de estancia en Guanajuato, donde conoce al genealogista y antropólogo Palomino Cañedo y descubre de la mano de este amante pasajero otra dimensión de la muerte y el sexo. En una entrevista para la televisión mexicana, Greenaway destacaba que los primeros filmes de Eisenstein fueron sobre las ideologías de las grandes masas (Potemkin, Octubre y La línea general), y los últimos, sobre personajes (Alexander Nevsky, 1938; Iván el Terrible I, 1945 e Iván el Terrible II la conjura de los boyardos, 1958). Esta especie de transfiguración espiritual, este encuentro con el individuo y este acercamiento a los conflictos humanos particulares son la base de la teoría que sostiene esta nueva película-manifiesto del director inglés, que mantiene que ese profundo cambio espiritual tuvo su raíz en la visita a México.

Eisenstein in Guanajuato es un homenaje transgresor, filme de arte o videoarte, que utiliza las mismas armas que Eisenstein usó para realizar sus filmes y parte de un lenguaje propiciado por las nuevas tecnologías. Un lenguaje fílmico fragmentario, lleno de recursos como las vistas en 360 sobre chroma key, el uso de una iluminación pictórica, el monocromatismo alternado con el color, la narrativa simbólica, el montaje quebrado y rupturista, lleno de atracciones disgresoras, la división de la pantalla, los objetivos deformantes, toda la imaginería que le brindaron la colorida y pintoresca cultura mexicana con sus momias de Guanajuato y las fiestas dedicadas a la muerte, y la construcción de espacios siempre abiertos, desdibujados, que ubican y desubican a un personaje que habla constantemente consigo mismo y con los otros, reconstruyendo su propia historia. Su lucha interna contra su evidente homosexualidad, el vuelo poético de su visión de la vida y la compleja relación con su tierra natal van dando forma un personaje cuya condición le impedía dar cuenta de poco más que su propia obra.

Imagen de Eisenstein in GuanajuatoEsta última producción de Greenaway, en términos generales, como en la mayoría de sus obras, alcanza cotas de perfección. La selección de actores con Elmer Bäck como Eisenstein y Luis Alberti como el amante y guía mexicano Palomino Cañedo son los ejes de un excelente elenco multicultural que asume potentes riesgos, revelando la naturaleza libérrima y sutil de un director único. “Los días 10 que conmocionaron a Eisensten”, título alternativo de este filme, en un paralelismo con Octubre o Los 10 días que conmocionaron al mundo, es un filme sin intenciones totalitarias, que va dejando un mundo abierto a las posibilidades interpretativas del espectador con escenas profundamente desafiantes. Solo un director con la autenticidad implacable de Greenaway podría ser capaz de construir escenas tan transgresoras y poéticas como la de la primera relación sexual del director letón, donde pierde la virginidad, a la vez que se reconstruye la identidad de un pueblo.

Eisenstein en Guanajuato es un filme de gran lucidez y originalidad que no pretende ser historia verídica. En su calidad de maestro, el cine para Greenaway es juego provocativo. En este caso, un juego actoral, creativo, visual e histórico, que utiliza toda la mitología asociada para construir un Eisenstein en una faceta humana que poco o nada traduce su conocidísima obra cinematográfica.

Trailer:

Ficha técnica:

Eisenstein en Guanajuato (Eisenstein in Guanajuato),  Países Bajos (Holanda), 2015.

Dirección: Peter Greenaway
Guión: Peter Greenaway
Producción: Coproducción Holanda-México-Finlandia-Bélgica-Francia; Submarine / Fu Works / Climax Films
Fotografía: Reinier van Brummelen
Reparto: Elmer Bäck, Luis Alberti, Stelio Savante, Maya Zapata, Lisa Owen, Rasmus Slätis, Raino Ranta, Alan Del Castillo, Jakob Öhrman

Gretel Herrera

Graduada del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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