Críticas

Emoción a flor de chapa

Chappie

Neill Blomkamp. EUA, 2015.

Cartel de la película ChappieCuando parecía que J. J. Abrams había venido para tomarle el relevo generacional a la marca Spielberg y a la esencia Lucas con maravillas como Super 8 (2011) y las nuevas versiones de Star Trek y Star Wars, llega desde Sudáfrica Neill Blomkamp, un debutante forjado en el campo de los FX en series como Stargate-SG1, decidido a compartir con Abrams el mérito de renovar los géneros de acción y ciencia ficción, aportando estilo, calidad narrativa, personajes icónicos y un efectismo visual de primer orden.

Después de District 9 (2009) y Elysium (2013), el director de Johannesburgo tenía que “jugar” bien su siguiente movimiento si no quería diluirse entre la neblina que ha atrapado a talentos que empezaron fuerte y se apagaron, como M. Night Syamalan. Es decir, Neill Blomkamp se jugaba con su tercera entrega ser aclamado como nuevo máster de la sci-fi renovada, o por el contrario perderse en el olvido como uno más, absorbido por la tendencia a acomodarse a las limitaciones narrativas y visuales del género.

Pues bien, afortunadamente Blomkamp ha conseguido con Chappie salir reforzado de su anterior experiencia con una historia que desprende genialidad, entretenimiento y espectáculo en un todo muy bien pensado y tratado con mimo y cariño. Manteniéndose fiel a su estilo personal, característico por combinar protagonistas que se debaten en el límite entre lo humano y lo artificial, y con una presentación inicial en estilo de falso documental como en su primer trabajo, el sudafricano ha traído un personaje que viene para quedarse en el imaginario de las nuevas generaciones. Cual cruce imposible entre Cortocircuito (Short Circuit, John Badham, 1986) y Robocop (Paul Verhoeven, 1987), Chappie forma parte de una brigada de policía robotizada en una Johannesburgo ultraviolenta, utilizado por el gobierno como fuerza de choque contra el crimen, hasta que es reprogramado “ilícitamente” para tener sentimientos y pensamientos propios. Pero esto sólo es el principio, porque luego de ser secuestrado por una banda de criminales y separado de su joven creador empieza a debatirse entre ideas contradictorias, a experimentar emociones que hacen difícil diferenciarlo de los humanos y a ser “corrompido” por aquellos que quieren aprovecharse de su fuerza.

Chappie, fotogramaChappie registra todo lo que aprende, lo bueno y lo malo, y más allá de una definición maniquea de su ser, encontramos una criatura con la que empatizar y sentir… y sobre todo reír, porque la espectacular acción y los efectos visuales son una pantalla que esconde una buena base de comedia, una reflexión cuidada y profunda de temas complejos sobre los que dar más de una vuelta a nuestra mente, un toque de distinción que eleva la calidad del filme a la categoría de obra icónica y producto de culto.

Sería un error, por otra parte, pensar a priori en este androide como un robot más, ideado para que los niños pasen una tarde de cumpleaños divertida en el cine. Nos equivocaríamos si lo redujéramos a eso, a un simple intento de hacer taquilla rápida. Chappie es mucho más. Chappie es el más puro reflejo de la inocencia corrompida y del debate existencial que tenemos los humanos sobre la vida y la muerte.

La carga de humanidad que tiene Chappie es tan fuerte que no es posible evitar estremecerse cuando es maltratado, abandonado, golpeado e insultado. Las escenas en las que descubre la maldad que esconde el mundo real golpean fuerte en la sensibilidad del espectador. No resulta fácil ver destruida la inocencia de una criatura, en principio inofensiva, que lo único que quiere es jugar y estar con su “mami”. El armazón de metal no impide que pensemos que lo que estamos viendo realmente es a un niño maltratado, decidido a volver a “casa”, aún sabiendo qué es lo que le espera. Mientras unos intentan que aprenda los valores humanos y desarrolle su potencial creativo, otros le arrancan sus juguetes de las manos para ponerle en su lugar una pistola y enseñarle todo tipo de tacos y expresiones vulgares (hay que reconocer que desternillantes). Así y todo, poco a poco este robot-niño va evolucionando y no tarda en descubrir el odio, el rencor y la decepción, que las promesas muchas veces esconden mentiras deshonestas y que la ambición y la violencia son parte consustancial del mundo en el que vive.

No obstante ser pisoteado, mutilado, e incluso incendiado, Chappie demuestra estar muy por encima de nosotros al poner la vida de los demás por delante de la suya y no darse por vencido en su lucha por intentar evitar la muerte. Lucha que queda escenificada y resuelta en un final por lo demás muy ingenioso y que oscila en magnífico equilibrio entre la lágrima y la sonrisa, de esos que quedan grabados y dan que pensar.

Chappie, crítica de la películaEn cuanto a interpretación, el filme funciona bien. Por una parte tenemos a un siempre encantador Dev Patel que cumple sobradamente como genio creador y fiel amigo, al que acompañan Yo-Landi Visser y Ninja, componentes del dúo Die Antwoord, en una más que generosa concesión protagónica como los “papis malos” de Chappie que les ha otorgado la productora y que hace plantearse su prescindibilidad en algunas escenas. A destacar, por otra parte, un más que correcto Hugh Jackman como villano con estética boy-scout dispuesto a todo por meter en el mercado un nuevo modelo de robot destructor, al tiempo que demuestra ser capaz de mantenerse a la altura de su papel de “niño”enrabietado durante toda la película. No hay duda de que el que luciera las garras de adamantium en X-Men (Bryan Singer, 2000) sigue muy capacitado para vestir de “malo” tal y como vimos en Scoop (Woody Allen, 2006) y La Lista (Deception, Marcel Langenegger, 2008). Finalmente, una fugaz Sigourney Weaver y el incondicional compatriota de Blomkamp, Sharlto Copley, dando vida animada a Chappie completan el elenco de esta ambiciosa historia que busca colarse en el grupo de los filmes que formarán el imaginario de las nuevas generaciones.

Posiblemente, el único aspecto que tengamos que reprocharle a esta ingeniosa obra es el hecho de que pueda ser confundida en un intento de complacer a toda clase de públicos, al mezclar temas profundos con altas dosis de acción. Un “pastiche” futurista del que no obstante Blomkamp sale muy bien parado al utilizar su material con inteligencia y convicción. Si a esto se le añade una factura técnica impecable, un ritmo de la acción bien calculado y una puesta en escena admirable, lo que resulta es el trabajo de un joven director que parece ha sabido imprimirle fuerza a su sello, marcando un prometedor camino para el género, y al mismo tiempo logrando consolidar su estilo en un campo tan complejo y necesitado de técnica e inteligencia como la ciencia-ficción.

Neill Blomkamp puede que para algunos no haya hecho más que una película sobre un robot a ratos gracioso y con una trama (mal)interpretada como infantil, aunque en Chappie se trate el tema de la infancia como inocencia interrumpida. Pero no hay duda de que para aquellos que apreciamos el toque delicado y el afecto que ha puesto en construir este pequeño gran cuento, el sudafricano ha dado un gran paso en su carrera y ha conseguido una creación, podría decirse, incluso “spielbergiana”, una obra maestra. Un ensamble bien encajado de piezas de acción y espectacularidad, risa, comedia, emoción y ternura, del mismo modo que Chappie es montado con partes de otros robots, todo acompañado de una muy buena edición de sonido en la que destaca la banda sonora del siempre excelente Hans Zimmer.

El trabajo de Hans Zimmer para Chappie es posiblemente uno de los mayores aciertos del filme, aportando un tono fuerte y marcado para resaltar el ambiente cuasi apocalíptico de Johannesburgo y las escenas de acción, al mismo tiempo que incluye piezas que envuelven de una atmósfera épica a la historia de lucha y supervivencia que libra el hilarante y simpático robot protagonista. Sin duda, el compositor alemán demuestra nuevamente su capacidad para aportar una dimensión transcendental a cada película en la que participa, en este caso, apostando por una melodía con sintetizadores que recuerda en progresión de ritmo a las mejores composiciones de Vangelis.

A Nueva York, Las Vegas y Los Ángeles, París, Roma o Tokio, Blomkamp ha conseguido que el mapa de escenarios apocalípticos para blockbusters made in Hollywood tenga puesta una nueva chincheta en Sudáfrica, gracias a su talento y convicción en su trabajo, por otra parte, creemos que muy bueno.

Tráiler:

Ficha técnica:

Chappie ,  EUA, 2015.

Dirección: Neill Blomkamp
Guión: Neill Blomkamp, Terry Tatchell
Producción: Alpha Core/Columbia Pictures/LStar Capital
Fotografía: Trent Opaloch
Música: Hans Zimmer
Reparto: Sharlto Copley, Dev Patel, Hugh Jackman, Sigourney Weaver, Yo-Landi Visser, Ninja, José Pablo Cantillo

Álvaro Esteve Ferrer

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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