Críticas

Vengadores Disney

Big Hero 6

Chris Williams, Don Hall. EUA, 2014.

Cartel de la película Big Hero 6En los últimos años hemos ido asistiendo boquiabiertos al ascenso empresarial de la ya prácticamente omnipotente Disney. Más o menos desde 2006, Pixar, Lucasfilm, Marvel y otras tantas empresas de menor calibre han ido siendo absorbidas por el gigante, que cada vez parece identificarse más con el acaudalado Tio Gilito que con el risueño Mickey Mouse.

En lo que se refiere a Marvel, la compra de “La casa de las ideas” en 2009 provocó una gran ola de pánico entre los acérrimos seguidores de los superhéroes marvelitas, que quedó finalmente injustificada, pues el “efecto Disney” no se dejó sentir a nivel creativo en la producción fílmica o escrita de Marvel. Big Hero 6, sin embargo, es la prueba fehaciente del fenómeno inverso, la llegada del “efecto Marvel” a la producción animada Disney.

La película está basada en un cómic segundón muy poco conocido de Marvel. Big Hero 6 se desarrolla en la gran ciudad de San Fransokyo (un cruce entre San Francisco y Tokyo), donde Hiro, un brillante adolescente, desperdicia su gran capacidad para la robótica en locales de apuestas. Orientado por su querido hermano mayor Tadashi, Hiro acaba formando parte del grupo de científicos en el que trabaja su hermano junto con cuatro de sus amigos, pero un fatídico giro de los acontecimientos, la muerte de su hermano en una sospechosa convención científica y la aparición de un misterioso villano, empuja al grupo a tomar el papel de superhéroes junto a Baymax, un simpático robot médico proyectado por Tadashi.

Big Hero 6, fotogramaEl “efecto Marvel” se percibe claramente en Big Hero 6, no sólo en el concepto de grupo de superhéroes, sino también en la banda sonora, dirección artística y el diseño de producción, más parecido a las actuales películas del estudio Marvel que al diseño original del cómic (muy cercano a la estética “manga”, por cierto). Pero bueno, más allá de las obvias referencias a Marvel, plasmadas incluso en homenajes directos al mundo del cómic y contando con el clásico cameo del señor Stan Lee en la película (en una escena postcréditos demasiado estirada), la película demuestra su propia personalidad, sobre todo gracias a la original San Fransokyo y al brillante diseño de personajes, fruto de una muy inteligente mezcla de estilos y culturas. La animación digital vuelve a hacer las delicias del público con una amplia gama de coloridos personajes, bellos escenarios y trabajadas escenas de acción que nos hacen dejar de añorar por el momento los clásicos de animación tradicional en 2D con los que Disney sorprendió al mundo.

En el aspecto argumental, aunque la película orbita en torno a los típicos clichés de los films para todos los públicos, consigue sobrellevarlos de forma satisfactoria, haciéndose entretenida e interesante para niños y adultos; no es la primera vez que el Estudio Disney trata el difícil conflicto de la muerte de un ser querido y protector: precisamente en Bambi (1942) o El Rey León (1994)¸ sin ir más lejos, también se desarrollan argumentos parecidos, así como la búsqueda de la identidad propia y la madurez. Sin embargo, el fresco humor, la trepidante acción y los atrayentes personajes otorgan una dimensión extra a la trama, alejándose un poco del apartado dramático que sí está algo más presente en los otros clásicos Disney.

Escena de Big Hero 6La mayor parte de las virtudes del film recaen en el diseño de personajes. Tanto los componentes del “supergrupo” como el resto de secundarios presentan un trasfondo y personalidad propia como para ser interesantes y divertidos por sí mismos. Es en este apartado donde encontramos esa seña de identidad que siempre ha caracterizado a Disney: el cuidado por sus personajes, el amor que destilan en la pantalla, cada uno de ellos está tratado de forma individual y se desmarca del resto tanto en lo visual como en lo argumental. Pese a ser una película para toda la familia, en la que los personajes tienden hacia el sacrifico del héroe, el egoísmo del villano y la comicidad del secundario, se aprecia en cada uno de los personajes un carácter y una evolución distinta, que los desmarca de ese maniqueísmo que reblandece los guiones de las películas superheróicas. Los trajes y la acción serán de Marvel, pero los personajes son claramente Disney, y precisamente donde mejor se aprecia esa candidez es en Baymax, el increíblemente empatizable robot cuyo registro de expresiones faciales puede reducirse prácticamente a cero. Este simpatiquísimo robot de vinilo es capaz de arrancar carcajadas y tiernas sonrisas en cada una de sus intervenciones, y su relación con el joven Hiro es francamente conmovedora. Sin duda, es el mayor logro del equipo de animadores y dobladores, a la altura del último robot que me robó el corazón, Wall-E.

Big Hero 6 es un nuevo éxito en el avance de la animación digital donde se demuestran una vez más las posibilidades de esta técnica. Creada, por lo que parece, como la primera de una posible saga en torno a este grupo, Big Hero vuelve a ser un rotundo éxito para Walt Disney Animation Studios, después de la taquillera Frozen (2013) y de las divertidas ¡Rompe Ralph! (2012) y Enredados (2010). El estudio viene apostando por este tipo de animación digital desde 2008 con Bolt, mostrando desde entonces un diseño de personajes que los unifica entre sí y los diferencia (no mucho) de sus principales competidores: Dreamworks y Pixar que, aunque perteneciente al conglomerado Disney, sigue manteniendo sus señas de identidad y su papel como principal representante de la animación digital.

Trailer

Ficha técnica:

Big Hero 6 ,  EUA, 2014.

Dirección: Chris Williams, Don Hall
Guión: Don Hall, Jordan Roberts, Robert L. Baird (Cómic: Duncan Rouleau, Steven T. Seagle)
Producción: Roy Conli, John Lasseter
Música: Henry Jackman
Reparto: Ryan Potter, Scott Adsit, Daniel Henney, T.J. Miller, Jamie Chung, Damon Wayans, Jr., Génesis Rodríguez

Eduardo de Andrés Aguilar

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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