Críticas

Un chico rubio para el barrio

Azotes de barrio

Jackson Gutiérrez y Carlos Daniel Malavé. Venezuela, 2012.

Cartel de la película Azotes de barrioAzotes de barrio es el remake hecho para exhibición en cines de Azotes de barrio en Petare (2006), la película que dio relevancia pública en Venezuela al cine amateur realizado en los barrios populares de Caracas para su distribución en DVD a través del comercio informal. El director, guionista y actor principal del filme original de 2006 fue un barbero de La Veguita, Petare, Jackson Gutiérrez, cuyo talento para representar la manera de ser y actuar de los delincuentes de la zona donde vive y la forma como filmó les dieron a sus 120 minutos de ficción la apariencia de ser reales, a pesar del evidente uso del ketchup para simular la sangre.

Azotes de barrio en Petare llamó primero la atención de la Fiscalía General de la República de Venezuela. Fue motivo de una investigación por sospecha de que en su realización se violó la Ley de Protección del Niño, Niña y Adolescente. No entendieron los fiscales la moraleja: el que a hierro mata, a hierro muere. Más lúcida fue la juez de paz Cheila Zoto (sic en los créditos), quien da su visto bueno a la película en la introducción. Parece haber sido, además, una de las confundidas por el realismo de Gutiérrez, puesto que llama al filme “documental”.

Azotes de barrio, fotogramaOtro mecanismo de la sociedad para lidiar con el talento surgido de entre los marginados se puso en marcha después: su asimilación a las instituciones de la cultura. El punto culminante hasta ahora había sido la selección de Matrícula, o Azotes de barrio III (2009), para el salón de jóvenes de la Feria Iberoamericana de Arte de Caracas. Gutiérrez pasó además a trabajar para el canal del Estado Ávila TV y sus filmes, junto con los de otros realizadores, rebautizados como “comunitarios”, han sido incluidos en las competencias del Festival del Cine Venezolano de Mérida, donde los han premiado. El cineasta amateur se convirtió asimismo en actor de cine. Trabajó en Hermano de Marcel Rasquin (2010), galardonada en el Festival de Moscú, y en Las caras del Diablo de Carlos Daniel Malavé (2010).

Imagen de la película Azotes de barrioLa versión para cine de Azotes de barrio, codirigida y producida por Malavé, tiene como virtud haber preservado, con una trama distinta, un aspecto clave de la historia original: la representación del hampa como una red en la que los jóvenes quedan atrapados y que los sentencia a morir a balazos en las rencillas entre bandas. Añadió escenas de desnudos y en la cárcel, y dos elementos a la representación del barrio. El primero es un mensaje sobre la destrucción moral que puede causar la droga. Pero el segundo es menos trivial: la moneda en la que se hacen los negocios no es el bolívar sino el dólar, divisa que sólo puede vender el Estado en Venezuela pero cuyo mercado clandestino continúa fijando los precios.

Sin embargo, el protagonista es un joven blanco y rubio, lo cual no puede ser considerado un cambio insignificante ni inocente con respecto al elenco del filme original, que tenía otras características. La historia, además, fue reformulada como una trama de amor, traición y venganza. Está bien construida, pero por eso mismo seguirla se convierte en el principal atractivo, más que ver y escuchar la manera de desenvolverse de delincuentes que dan la impresión de ser como los de la vida real, como ocurría en la película de 2006. Los del filme de 2013 son actores conocidos, entre los que se destacan los integrantes del grupo de hip hop 3 Dueños, que se convirtieron en ícono del “malandro” cinematográfico venezolano por su participación en Secuestro Express de Jonathan Jakubowicz (2005). Lo mismo ocurre con el propio Jackson Gutiérrez, quien se ha pulido como intérprete de villanos. Eso desvirtúa el realismo que hizo que tomaran por documental la primera Azotes de barrio.

Azotes de barrio, película venezolanaTambién se quedó atrás el remake en la manera de filmar el barrio, una locación habitual en el cine venezolano sobre el hampa, que ha producido éxitos de taquilla en el país desde Soy un delincuente de Clemente de la Cerda (1975). En Azotes de barrio en Petare abundaban las secuencias nocturnas de delincuentes corriendo y disparando por los intrincados callejones y escaleras del cerro, o rodando en moto bajo la tenue luz del alumbrado público, mientras que la película para el cine fue rodada principalmente de día, sin ese otro atractivo visual. Quedó descartado, asimismo, el talento del realizador amateur para captar otros ambientes, como el matiné, baile vespertino con DJ, y el Club Ciudad Picapiedras, inspirado en la serie de animación. Eso conjugaba el realismo con la afición al cómic de Gutiérrez, que se hace manifiesta en el nombre de su barbería, Tazmania, un homenaje a los Looney Tunes.

La falta de ambición artística es una característica de los filmes que ha dirigido Malavé, el correalizador de Azotes de barrio, quien se defiende con el argumento de que lo que hace es “cine guerrilla”. No supo ver, sin embargo, que este remake se prestaba justamente para convertir lo guerrillero en estética, profundizando en la cruda espontaneidad del filme original de Gutiérrez. La asimilación al cine comercial del realizador del barrio de Petare se consumó así al precio de sacrificar lo más auténtico, original y valioso de su arte.

Tráiler:

Ficha técnica:

Azotes de barrio ,  Venezuela, 2012.

Dirección: Jackson Gutiérrez y Carlos Daniel Malavé
Guión: Jackson Gutiérrez, Carlos Daniel Malavé, Alejandro Hidalgo
Producción: Carlos Daniel Malavé
Fotografía: Manuel Vera, Rodolfo Beer, Carlos Daniel Malavé
Música: 3 Dueños, Rekesón, Trece
Reparto: Alexander da Silva, Mariana Francisco, Carlos Madera, Jackson Gutiérrez, Ernesto Ceballos, Pedro Pérez, Carlos Molina, Suki Landaeta, Vicente Peña

Pablo Gamba

 

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