Críticas

La (melancólica) vuelta al ruedo de Arnie

El último desafío

The Last Stand. Kim Ji-woon. EUA, 2013.

Imagen de El ultimo desafíoComo retrataba, de forma jocosa y caricaturesca, la película Barton Fink de los hermanos Coen, cuando un director talentoso es «fichado» por la capital industrial de Hollywood pueden pasar varias cosas. Una de ellas es que el nuevo autor se sienta cómo John Turturro, totalmente desbordado, tanto por el feroz sistema de hacer películas que allí rige, como por las demandas de la productora que lo fichó, que mete mano y cizaña en aras de obtener sus beneficios. En estos casos el combo da como resultado una cinta fallida y muy por debajo de los anteriores trabajos del director. Incluso los hay quienes, como Jean-Pierre Jeunet, hacen una película y, desencantados, no vuelven. Por otro lado, también puede pasar todo lo contrario. Hay autores a los que el traje de la superproducción norteamericana les va como un guante y se mueven como pez en el agua en el nuevo ambiente, dando en esta primera colaboración buenos resultados. Es el caso de Alfred Hitchcock y Rebbeca (1940) o, citando un ejemplo más cercano, de Alejandro Amenábar y Los Otros (2001). Pero también se distingue un tercer grupo, una especie de limbo entre los dos anteriores donde el fruto de la combinación no es ni un gran éxito ni un rotundo fracaso. Aquí se sitúa, precisamente, Kim Ji-woon y El último desafío, ya que el aclamado director surcoreano ha sabido hacer lo que ha podido con el disparatado y desconcertante guion que le han impuesto.

Imagen El último desafío

Tal vez los creadores del insensato guion, Jeffrey Nachmanoff y Andrew Knauer, pensaron que si Clint Eastwood tenía Gran Torino, Arnold Schwarzenegger debería tener algo parecido. No seré yo quien intente comparar al laureado Eastwood con el recio actor austriaco. Ni por asomo. Tampoco hace falta decir que las carreras de Clint y Arnie han sido muy diferentes, pero sí que se aprecia, tanto en Gran Torino como en El último desafío, un claro ejercicio de retrospectiva sobre sus figuras. Ambos intérpretes han transcendido, a su manera, en el mundo del cine y por eso son igualmente dignos de tener un papel protagónico en un film de este tipo. Eso sí, hay que ser coherentes con la imagen que el personaje en cuestión ha proyectado a lo largo de su trayectoria. Y siendo esto así, es normal que el papel de Arnold en El último desafío retoce con la desvergonzada autoparodia. En él interpreta al sheriff Ray Owens que, después de dejar su puesto en el departamento de policía de Los Ángeles, se ha mudado a un pequeño pueblo cerca de la frontera con México. Su paz se verá alterada cuando Gabriel Cortez, un peligrosísimo narcotraficante recién escapado de la cárcel, decide atravesar el pueblo para llegar a la frontera. Ray «Arnie» Owens tendrá que confrontar al criminal en un último desafío, clara alegoría de la carrera del actor; que lo obliga, una vez más y al límite de la tercera edad, a disparar la escopeta para atrapar al malo.

Imagen El último deafíoKim Ji-woon, consciente de la historia que tenía entre manos, ha sabido hacer una película sin pretenciones, que tiene como punto fuerte no tomarse en serio a sí misma. Nada más empezar la función, este planteamiento obligará al espectador a que se decida. Simplemente se trata de elegir si entramos en el juego de disparos, explosiones y chistes tópicos, o no. Así de fácil. Con esta máxima bien clara, y una vez inmersos en el film, la papeleta queda resuelta en una sorprendente cinta de acción, que, sin ofrecer nada nuevo, funciona como un divertimento muy disfrutable. Ayuda a ello la clara afición del director por combinar diferentes géneros, algo que ya demostró en la genial El bueno, el malo y el raro (2008). Debido al buen aprovechamiento de los planos panorámicos, a la iconografía (recordemos la forma de pasillo que tiene el pueblo fronterizo) y a las reminiscencias argumentales a Río Bravo (Howard Hawks, 1959), El último desafío desprende un entrañable tufillo a western. A ello hay que sumarle una contundente dosis de cine de acción hollywoodiense con un poco de thriller y comedia, logrando una pulida fusión de tonos y estilos que no es ningún pastiche.

Imagen El último desafío

Acompañan a Arnold en esta disparatada aventura un renombrado grupo de secundarios. Entre ellos están Eduardo Noriega, encarnando al temido fugitivo; Johnny Knoxville, haciendo por supuesto del colgado de turno; Luis Guzman; Harry Dean Stanton y Forest Whitaker, cuya subtrama cojea y le resta enteros a la principal línea argumental. Los papeles femeninos quedan, como suele ser en ese tipo de cintas, rezagados a un tercer o cuarto plano. Ninguno se antepone, ya que, exceptuando a una ancianita de muy mal genio, su función no va más allá de lucir palmito como guapas agentes de la ley. Aún así, todos solventes, poco pueden hacer para destacar en una propuesta que solo quiere entretener. Absténganse por ello los espectadores que busquen una mayor carga dramática o personajes con matices profundos y realistas. Este manual del cine de acción destacará, especialmente, en su desparpajo visual; logrando detalladísimos efectos en las secuencias de acción, las sangrientas heridas de bala que rozan lo gore o el buen hacer a la hora de plasmar la sensación de velocidad cada vez que Noriega conduce. Puede que el argumento de El último desafío no logre siquiera arañar alguna de las fibras emocionales del espectador, pero hay algo que sí lo hará. Ese algo se llama Terminator, Conan, Danko, Depredador y Comando. Ese algo es Arnold Schwarzenegger, a los 65 tacos, «actuando» y leyendo con dificultad sus líneas de diálogo. Todo un espectáculo en sí mismo.

Tráiler:

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Ficha técnica:

El último desafío (The Last Stand),  EUA, 2013.

Dirección: Kim Ji-woon
Guion: Jeffrey Nachmanoff, Andrew Knauer
Producción: Lionsgate Films, Di Bonaventura Pictures
Fotografía: Ji-yong Kim
Música: Mowg
Reparto: Arnold Schwarzenegger, Eduardo Noriega, Forest Whitaker, Johnny Knoxville, Luis Guzman, Harry Dean Stanton, Peter Stormare, Zach Gilford, Jaimie Alexander, Rodrigo Santoro, Génesis Rodriguez

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