Críticas

Instintos nihilistas

À ma soeur!

Otros títulos: Fat Girl.

Catherine Breillat. Francia, 2001.

Cartel de la película Á ma soeurEn la página web de la colección Criterion, una respetada selección de títulos cinematográficos de factura internacional, hay una pestaña que permite explorar el catálogo a través de temáticas. Una de ellas lleva por nombre Growing Pains, que se puede traducir más o menos como Dolores que crecen, refiriéndose alegóricamente al fin de la infancia, a la pérdida de inocencia y al enfrentamiento con la adultez; transiciones que deben vivir los protagonistas de estas historias. Y es acá, junto a Louis Malle, Andrea Arnold y Lynne Ramsay, donde se puede encontrar a Catherine Breillat y su À Ma Soeur! (Fat Girl, 2001), concebida a través de un realismo atípico, con un imaginario basado en la soledad, la búsqueda de identidad y el apego a los deseos más básicos; un retrato honesto acerca de la sexualidad, los celos y la bruma grisácea en la cual puede convertirse la adolescencia. Sería cínico describir con estas pocas palabras y etiquetas un trabajo como el de Breillat, pero también sería pretencioso verlo de otra forma.

Elena (Roxane Mesquida) tiene quince años: es delgada y confiada. Su antítesis, Anais (Anaïs Reboux), tiene doce: pasada de peso y desaliñada; solitaria, insegura. Son hermanas sumidas en una constante rivalidad, cuya brecha se vuelve más pronunciada cuando Elena conoce a un apuesto estudiante italiano, decidido a seducirla. Anais no tiene otra opción que convertirse en testigo de la aventura entre los dos amantes, mientras se consume lentamente en sus propios pensamientos. ¿Sufre debido al rechazo de los otros? ¿Está arropada por los celos y el resentimiento? ¿Es acaso la imposibilidad de sentirse amada sexualmente por alguien? Sí, y no.

Fotograma de la película Fat GirlEsta no es la típica niña que desea atención por parte de los mayores o que sufre por ser gorda. No. Ni en lo más mínimo. Por supuesto, algunas de sus acciones y matices de personalidad están condicionados por estos aspectos, pero no delimitan el abanico de sentimientos y contradicciones que fluyen de su persona. Entre mucho, hablamos de pérdidas momentáneas de esencia. Odia a su hermana, pero quiere ser como ella, o por lo menos tener las mismas oportunidades. Hay pocos vuelcos decisivos en la obra de Breillat, que se toma el tiempo necesario para ahondar en la psicología de sus personajes. La estructura del guion, a pesar de mantener su linealidad, no es convencional por completo, pues no sigue los cánones establecidos de la ficción en lo que respecta a los famosos plotpoints o puntos de giro. Más bien hay algo del género documental, acompañado de una frialdad existencialista muy al estilo de Michael Haneke.

Fat Girl, imagenTodo este mundo interno se nutre gracias a encuadres favorecidos por su gran carga metafórica, como por ejemplo, una visita de Anais a la playa, en la que se sienta en la arena con las piernas abiertas y la espalda curva, dejando que el mar arrastre lo poco que queda de su pureza, sin hacer nada. El ritmo de la trama avanza en prosa y las imágenes recuerdan pinturas, pero quizás el vínculo más importante del conjunto se encuentre en Le Viol (La violación), de Rene Magritte, pintura surreal al óleo de 1935, que muestra el rostro redondo de una mujer, cuyas facciones son reemplazadas por un femenino cuerpo desnudo.

Anais solo desea corromper su integridad para formar parte del mundo que la rodea. Usualmente, el descubrimiento sexual en las películas de Breillat está sumido en una maldad intrínseca, como una metáfora que recuerda al mito de la caja de Pandora. À ma Soeur! no es la excepción, desligada de falsos moralismos que ayudan a crear un conjunto integral, una película que parece desarrollarse con parsimonia al inicio y que va descendiendo a una oscuridad inquietante. El manejo del tema sexual recuerda un poco al cine de Larry Clark, en especial a Ken Park (2002). No obstante, es menos explícito, más estilizado y más memorable. Quizás Breillat confía en el impacto de sus escenas para crear una conexión emocional con el espectador, o tal vez su honestidad está condicionada para mostrar ese instinto nihilista reprimido por la sociedad. Cabe destacar el polémico final: inesperado, sí, pero el único posible para crear la sutura.

A ma soeur - Fat GirlBreillat ha mencionado anteriormente que Saló, o los 120 días de Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma, 1975) es una de sus películas favoritas, y aunque Pasolini es hablar de excesos, sin duda alguna es una influencia importante en el lenguaje cinematográfico de Breillat. Sencilla en su realización y fuerte en su planteamiento, es una obra que pone a prueba constantemente al espectador, pero que asegura fructíferas recompensas. Es una historia que se construye correctamente tanto fuera como dentro de la pantalla, y que funciona de manera anecdótica: hay un inicio claro con suficientes brechas y pistas para discernir el pasado; hay un final abierto con suficiente intensidad para quedar satisfecho y dar un vistazo hacia el futuro. Es cine fuera del cine.

Trailer:

Ficha técnica:

À ma soeur!  / Fat Girl ,  Francia, 2001.

Dirección: Catherine Breillat
Guion: Catherine Breillat
Producción: Coproducción Francia-Italia; Flach Film / CB Films / Arte France Cinema / Immagine & Cinema / Urania Pictures
Fotografía: Yorgos Arvanitis
Música: Jean-Paul Jamot, Fabrice Nguyen Thai
Reparto: Anaïs Reboux, Roxane Mesquida, Libero de Rienzo, Arsinee Khanjian, Romain Goupil, Laura Betti, Albert Goldberg

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