Críticas

Tempus non fugit

Regreso al futuro

Otros títulos: Volver al futuro, Vuelta al futuro.

Back to the Future. Robert Zemeckis. EUA, 1985.

Hay experiencias cinematográficas que van más allá de la simple fruición o del simple goce visual. Efectivamente, hay experiencias que son, de por sí, elementos culturales que forman parte de un continuum social; se reconocen, los que estas experiencias las han vivido, por el hecho de haber sabido extraer del elemento fílmico algo que supera el concepto de narración y que, en consecuencia, crea un diálogo entre espectador y espectáculo. Se supone que en algunos casos el zeitgeist está tan bien atrapado que traspasa los límites de su temporalidad (el cuando de su creación) y sin perder el rumbo de las barreras inquebrantables de su fecha de nacimiento logra abrirse ante las repercusiones singulares que nacen en el momento de ser conquistado por los ojos (en el caso de los filmes, se entiende). Es un elemento cultural, entonces, lo que se presenta en la pantalla (la diminuta, probablemente, la de las televisiones o de algo similar), una “cosa” que logra crear su espacio dentro de lo que resulta ser emblemático de una determinada época y que, al mismo tiempo, se inserta en las ideas sempiternas que se basan en los deseos repetidos de cada uno de nosotros.

El viaje temporal, efectivamente, forma parte de las ideas de cada persona (o a lo mejor de la gran mayoría). Poder moverse en el fluir de las cosas, como en el caso de Wells y de su tripulante, es un deseo que nunca podrá verse cumplido por las leyes de la física (por lo menos, hasta hoy). Es algo onírico, entonces, que se basa en el hecho de reconocer que si pudiéramos viajar en la historia de la humanidad para cambiar su rumbo (se espera hacia mejores objetivos) sí lo haríamos. Y viajar en los segundos, minutos, horas y más significa también poder ver lo que fue y lo que será, abriéndonos paso hacia el acto mismo de experimentar algo que nos resulta imposible en nuestra vidas cotidianas (¿qué es el tiempo, efectivamente, el aquí y ahora que ya se fue y nunca volverá?). La cuestión es entonces muy humana, casi parte de nuestra misma carne, y bien se ve llevada a la pantalla por un Fox capaz de ser nuestro avatar y de permitirnos ir más allá de lo que la ciencia nos permite. Perfecto, efectivamente, es el concepto de un pasado no muy lejano que es también el punto de partida para una revancha, para descubrir cómo eran nuestros padres, y para acercarse peligrosamente al incesto (¿no es toda esta película un hablar de nuestros deseos escondidos, los freudianamente inconscientes?).

Y es también, la película de Gale y Zemeckis, la representación de sus época, la de Pepsi y Reagan, la de un consumismo que todavía estaba en sus fases iniciales y que mantenía cierta pizca de inocencia. Es un volver a un pasado no muy lejano, de los años que fueron, a través de un punto de vista de los años ochenta en unos Estados Unidos que resultaban ser el sueño de muchos de los que vivían por el globo en aquel entonces. El American Dream de las grandes marcas así como de unos años cincuenta tan livianos como también tan humanos. Son los padres que se convierten en seres tridimensionales, diferentes de como los conocemos en nuestra contemporaneidad, quizás completamente distintos de e iguales a nosotros mismos. Todo funciona, entonces, desde un punto de vista cultural y social, y efectivamente la película se ha convertido en un emblema de los años ochenta estadounidenses, gracias a la idea de un Marty McFly completamente hijo de su tiempo dentro del marco del de sus padres. Una cuestión, por supuesto, que las secuelas seguirían explotando para el goce del público.

¿Qué es, entonces, Back to the Future? ¿Qué representa dentro de la historia cinematográfica? Es una mezcla pop de cuestiones fundamentales del ser humano, como la de superar nuestros miedos, el hecho de encontrar nuestra propia capacidad de creer en nosotros mismos, de cómo unas simples elecciones pueden cambiar el rumbo de nuestra vida. Y es también un producto extremadamente pulp ya que logra reelaborar la ciencia ficción barata (en el sentido del precio de las revistas) y remoldear el elemento del científico loco o de las leyes temporales. Es, más simplemente, un elemento imprescindible de la filmografía cultural o de la cultura fílmica, y permite a todos acercarse a cuestiones tan profundas, como la muerte y la amistad, desde un punto de vista tan ligero y divertido que nos hace pensar que el pasado como el futuro confluyen muchas veces en el acto de enajenarnos de nuestra realidad y de sumergirnos en la de los sueños, la que solo el arte, como el fílmico, sabe ofrecer.

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Ficha técnica:

Regreso al futuro  / Volver al futuro, Vuelta al futuro (Back to the Future),  EUA, 1985.

Dirección: Robert Zemeckis
Duración: 116 minutos
Guion: Robert Zemeckis, Bob Gale
Producción: Bob Gale, Neil Canton
Fotografía: Dean Cundey
Música: Alan Silvestri
Reparto: Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Lea Thompson, Crispin Glover, Thomas F. Wilson

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