Críticas

La película es mejor que el libro

La Asistenta

Otros títulos: La empleada.

The Housemaid. Paul Feig. EUA, 2025.

Pocas veces se ve ese fenómeno en el que una adaptación cinematográfica sea mejor que su fuente original, que generalmente es un libro. Yo solo había visto ese caso anteriormente con El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook, David O. Russell, 2012), que parte de un libro de Matthew Quick. Y ahora, La asistenta (The Housemaid, Paul Feig, 2025), que le hace un gran favor al despropósito de libro que hizo Freida McFadden, una médica especializada en lesiones cerebrales que se convirtió en exitosa autora de thrillers. En esta primera parte de la saga conocemos a Millie (Sydney Sweeney), una mujer que se presenta a la entrevista para ser la “asistenta” (como se diría en España, o “empleada”, como se le conoce en Latinoamérica) en la casa de la familia Winchester, compuesta por la señora de la casa, Nina (Amanda Seyfried), su esposo Andrew (Brandon Sklenar) y la pequeña Cece (Indiana Elle). Millie logra el trabajo, obviamente, y lo que parece ser un lugar ideal termina convirtiéndose en una pesadilla, predecible para el espectador y no para los personajes de ese drama con tintes de terror y mucho de camp.

Sigo sin entender cómo un libro tan malo se convierte en una adaptación de la pantalla grande. Puede ser uno de los más vendidos del año pasado y demás, pero eso no hace que su historia sea más verosímil, su nivel de cliché y ridiculez no se compara ni con las telenovelas latinoamericanas, pues hasta estas han evolucionado y tratan constantemente de reinventar el mismo drama de clases, envidias y conflictos familiares. Sin embargo, la libretista elegida para la adaptación (Rebecca Sonnenshine, que ha tenido dos nominaciones a los Premios Emmy por su trabajo en la serie de Amazon Prime The Boys) ha sabido pulir todas las obviedades del libro, eligiendo la base de la historia y tomando solo lo que necesita para tratar de hacerla verosímil, una tarea titánica que se queda a medio camino.

La familia Winchester ya no vive en una casa en un barrio, sino una gran mansión con rejas de seguridad, así que el jardinero (Michele Morrone) solo trabaja para ellos y no se sostiene su presencia en la historia, es una herramienta explicativa. Así como la voz en off, cuando uno usa esa herramienta en una historia es porque no ha sido capaz de explicar con imágenes lo suficiente, y acá usan un diario y una carta como excusas para sostener los giros argumentales. Sydney Sweeney tampoco ayuda mucho, su interpretación es muy floja, siempre actúa de ella misma y sus matices se perdieron hace mucho, si es que realmente los ha tenido.

En los aspectos en los que mejoró la historia se encuentra la interpretación de Andrew, desde el comienzo se ve que algo tiene guardado por sus actitudes, así como inclusión de la mamá (Elizabeth Perkins), para tratar de justificar mejor el “gran giro” de la historia. Amanda Seyfried entendió perfecto su papel y lo hace con la exageración, drama y cliché necesarios, ese que viene de las telenovelas y tanto le gusta a los espectadores.

Millie no se justifica tanto como en el libro, es más sumisa y acepta las órdenes de Nina sin quejarse, y tiene un verdadero riesgo de perder su trabajo. La información se va entregando a cuentagotas a lo largo de la historia, todo se va revelando más lentamente y se van sembrando pistas del giro que sorprende tanto a las audiencias, y lo digo porque lo viví en la sala de cine: los murmullos y las expresiones de sorpresa abundaban, especialmente de mi vecino de silla, el hombre de la pareja estaba más sorprendido e interesado por la historia que la mujer, quien se veía bastante aburrida. Seguro leyó el libro y sabía lo que le esperaba.

Los ángulos, los contraluces y la música le aportan muchos detalles para hacer verosímil la historia tan ridícula de la que parten y le suma a la tensión que le falta tanto al libro, todo gracias a Paul Feig, el director, que ha tenido una carrera bastante exitosa con cintas como La boda de mi mejor amiga (Bridesmaids, 2010), o Un pequeño favor (A Simple Favor, 2018), mientras que en televisión creó y dirigió varios capítulos de la serie de culto Freaks and Geeks (1999-2000), y dirigió capítulos de series tan exitosas como The Office en su versión americana, Mad Men, 30 RockArrested Development, entre otras.

Y no podía faltar la innecesaria escena de ducha para mostrar los atributos de Sweeney y terminar de iniciar la chispa entre el esposo de la jefa y la asistenta. Y la escena de sexo no podía faltar, con desnudos y canción de pop incluida, una versión barata de Cincuenta sombras de Grey (Fifty Shades of Grey, Sam Taylor-Johnson, 2015), otra adaptación mediocre de un libro igual de tibio, a pesar de lo calenturiento que quiere ser. Muy telenovela mexicana.

No, me equivoco, ellos lo hacen mejor, ya tienen años de experiencia en este asunto. La diferencia es que ellos preservan la «pureza» de la protagonista y no cruzan el umbral hasta que ambos sean solteros. Acá, en cambio, a Millie no le queda bien el acostarse con el esposo de su jefe. A pesar de que Nina parezca una loca de remate, no es «ético» ante la sociedad que esto suceda, a pesar de la liberación sexual de este nuevo milenio. Ni tampoco es «ético» todo el plan de venganza de Millie, por más miserable que sea Andrew.

La historia buscar cruzar los límites sociales de las apariencias y lo políticamente correcto, pero no tiene un personaje que actúe de manera medianamente “decente”, recurren a la justicia por su propia mano sin remordimiento ni el menor análisis de la situación. Y la justificación final no se sostiene, se lo sacan del sombrero del mago por sororidad, supongo, pero no hace quedar bien a nadie.

Y al final, ¿eso importa a estas alturas de la vida? Creo que a la gente le da igual lo que vea en pantallas mientras lo entretenga, y no se ponen a pensar en lo que realmente quiere contarnos la historia, o si está bien o mal. La capacidad de retentiva y concentración que se pierde cada vez más por culpa de TikTok y otras redes hace que se vendan las películas y los libros que están “de moda”, mientras se vendan, y cada uno puede opinar lo que quiera porque al final lo único importante es que venda. Y eso es lo que ha logrado La asistenta, con más de 180 millones de dólares en taquilla y un presupuesto de 35 millones. Ya están haciendo la segunda parte. Les deseo suerte a los que la vayan a ver.

Tráiler:

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Ficha técnica:

La Asistenta  / La empleada (The Housemaid),  EUA, 2025.

Dirección: Paul Feig
Duración: 131 minutos
Guion: Rebecca Sonnenshine. Basado en el libro de Freida McFadden
Producción: Paul Feig, Amanda Seyfried, Sydney Sweeney, Freida McFadden, Todd Lieberman, Laura Allen Fischer
Fotografía: John Schwartzman
Música: Theodore Shapiro
Reparto: Sydney Sweeney, Amanda Seyfried, Brandon Sklenar, Michele Morrone, Indiana Elle, Elizabeth Perkins

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