Críticas

Dejen que los niños se acerquen

Predator: Badlands

Otros títulos: Depredador: Tierras Salvajes.

Dan Trachtenberg. EUA, 2025.

Las secuelas implican seguir andando con una historia. Obvio, puede parecer, ya que se trata de narraciones que siguen lo que pasó antes para ir más allá y ofrecernos algo nuevo. Se supone, también, que las secuelas son capaces de expandir (allí donde sea posible) el alcance de la primera parte (o segunda, en el caso de tercera, y así para adelante) hasta construir una estructura más compleja y más variada. Algo parecido se da en el caso de las precuelas, las que nos hablan de lo que ocurrió en el pasado y que nos permiten acceder a un mundo antiguo (según los cánones de la obra que se trate, o sea dentro del marco del contexto fílmico del que se desprende) con el cual descubrir algo nuevo, si bien ya se sabe cómo todo va a terminar (habría que preguntarse, entonces, una vez que hayamos todos los elementos, de qué forma cronológica habría que experimentar la saga). Diferente es la cuestión de los capítulos que se amontonan fuera de una voluntad de ars narrandi bastante clara que nos hace pensar que después de A tiene que seguir B; los capítulos separados, los que se pueden ver cada uno singularmente, serían parte de la idea de antología (y no solo), algo por nada nuevo que, por ejemplo, ya se veía en el mundo pulp de Howard y Lovecraft. Y es que, cuando bien hechas, las antologías sí pueden darnos cierto placer.

El segundo capítulo de la narración de Trachtenberg se basa en la voluntad de cambiar el punto de vista : ya no estamos en una situación de seres humanos protagonistas de una lucha por la supervivencia ante una(s) criatura(s) que representan el ápice de los cazadores. Todo lo contrario : aquí el foco está en un depredador muy joven cuyo objetivo es matar a uno de los animales más fuertes (y mortíferos) del universo. Bostezamos, por supuesto, ante la idea de ser llevados al planeta más peligrosos de todos los mundos peligrosos, para lograr el trofeo representado por lo que sería el ser vivo más peligrosos de todos los seres peligrosos. Por supuesto, hay que regalarles algo nuevo a los espectadores, si bien la idea del non plus ultra no puede sino resultar ridícula hasta la nausea, ya que la pregunta será qué más ver ya que hemos visto a lo que nada resulta ser superior (y, sí, es posible que un día nos hablen de otro mundo, quizás escondido, que es más peligroso del mundo más peligroso, para después jugar al rinse and repeat). Idea poco lista, a lo mejor, si bien no tiene que restar placer a una visión que, de por sí, no es tan mala.

Efectivamente esta aventura nos permite acceder a cierto grado de deleite, y la estructura narrativa es bastante sólida, hasta darnos lo que se puede definir con la frase “pasar un buen rato”. Algo que, fijémonos bien, era lo mismo de la entrega anterior, Prey, la cual resultaba (y sigue resultando) más violenta y más de acción que esta. Y es que Badlands es una película que todo espectador puede ver, ya que se baja mucho (¡muchísimo!) la presencia de acciones sangrientas, hasta desaparecer por completo la sangre humana (por supuesto, en esta película no aparecemos). Se ha convertido, la franquicia del depredador, en una aventura con tintas de comedia, algo que nos abre las puertas a otras opciones y que las cierra ante lo que hemos apreciado en las entregas anteriores : podemos llevar a nuestros hijos (bueno, a vuestros, a los que algunos tengáis) al cine sin miedo a que crezcan llenos de violencia postiza (la que nunca hizo daño a nadie y con la que hemos crecido sin que nos hayamos convertido en asesinos seriales). Que guste o menos va a ser una cuestión personal, mientras que menos lo es la de decir efectivamente qué tipo de película es : no es tanto el cambio de punto de vista, con el depredador como eje, sino la tipología misma de película, ahora más bien una especie de buddy adventure con un poco de violencia dulcificada (¿oxímoron?) y de comedia liviana.

Existe en el mundo norteamericano (diferente, en parte, del europeo del cual me propongo representante, o del sudamericano, o del asiático, o del africano, o del oceánico, si bien todo ser humano resulta estar hecho, al fin y al cabo, de la misma estructura) el espectáculo del wrestling, con su violencia tan falsa y, sin embargo, capaz de excitar al público. La nueva película del depredador par excellence es representada muy bien por este tipo de entretenimiento que finge ser una versión más de lo que es, en realidad, un deporte con su dignidad, el boxeo (o tan solo el kickboxing, para los que utilizamos también las piernas). Puede que la cosa resulte ser una buena metodología para atraer a un público más amplio, si bien siempre hay que subrayar que en el troque se nota cierta pérdida (de color, de esencia, de valor). Funciona, sí, la película, ya que nos abre los ojos ante nuevos horizontes, y, sin embargo, es como si algo faltara, como si, alejándonos de las costas hacia tierra inexploradas empezáramos a darnos cuenta de que quizás algunos de nosotros podrían estar sufriendo cierto mareo.

Comparte este contenido:

Ficha técnica:

Predator: Badlands  / Depredador: Tierras Salvajes ,  EUA, 2025.

Dirección: Dan Trachtenberg
Duración: 107 minutos
Guion: Patrick Aison
Producción: John Davis, Brent O'Connor, Marc Toberoff, Dan Trachtenberg, Ben Rosenblatt
Fotografía: Jeff Cutter
Música: Sarah Schachner, Benjamin Wallfisch
Reparto: Elle Fanning, Dimitrius Schuster-Koloamatangi

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.