Entrevistas
Lucid: Entrevista a Deanna Milligan

De entre la amplia programación que nos ofreció el Festival de Sitges 2025, en la sección Noves Visions, donde la apuesta fuerte es reivindicar ese talento emergente que no teme a la experimentación con el lenguaje cinematográfico y sus formas, apareció, algo escondida, Lucid, una película canadiense dirigida por Deanna Milligan y Ramsey Fendall.
Lucid cuenta la historia de Mia, una trabajadora resignada en un restaurante de comida rápida y estudiante en una escuela de arte. El bloqueo creativo que arrastra —tema central en la obra— no es bien recibido por su profesor, quien le exige un último trabajo artístico que esté a la altura. Su última esperanza se encuentra en un elixir mágico de sueños lúcidos cuyos efectos permiten adentrarse en el subconsciente y expandir la mente. Pero, además de despertar su creatividad, Mia deberá enfrentarse a heridas del pasado y a la compleja relación que mantenía con su madre.
Filme desacomplejado que hibrida sin miedo entre los 35mm y el Super-8, con una estética marcada por la saturación cromática y los fuertes contrastes, así como planos recargados de elementos y objetos que manifiestan un caos latente como extensión estética de la mente de su protagonista y de unos convulsos años noventa. El universo onírico que desvela el elixir es una mirada hacia el abismo que repele y atrae al mismo tiempo como dos constantes en un viaje de autodescubrimiento con lo artístico como telón de fondo. La mirada desafiante de Mia y su respiración agitada marcan las pulsaciones de un filme lisérgico y emotivo que se activa gracias a una ansiedad creativa insatisfecha y a un deseo interno por comprenderse a sí misma.
Lucid, nominada a mejor película en su sección, capta bien la esencia de ese espíritu rebelde y juvenil que se siente desencantado a la hora que intenta abordar preguntas existenciales vitales. No estamos hablando de la intencionalidad de elaborar una película perfectamente ensamblada, sino de aceptar las imperfecciones como parte de un viaje creativo que intenta proyectar una experiencia de sensaciones en el espectador.
Como uno de mis objetivos en el festival era el de apoyar el talento independiente emergente, me preguntaba si podía entrevistar a algún miembro del equipo. Tuve suerte.
Daniel Urquijo: ¿De dónde viene la idea de Lucid? ¿Ha sido el propio bloqueo creativo una forma de abordarlo artísticamente?
Deanna Milligan: La idea de Lucid surgió en realidad de una especie de ilusión. Ramsey y yo hemos luchado contra los bloqueos creativos toda nuestra vida, y estos pueden minar por completo tu confianza y tu fluidez. Empezamos a bromear sobre lo increíble que sería que existiera un elixir mágico capaz de disolver los bloqueos creativos y permitir que todo fluyera a la perfección y sin esfuerzo, sin dolor ni dudas. Ese sueño se convirtió en la semilla del caramelo Lucid de la película.
Lo irónico es que el cine en sí mismo es un gran bloqueo creativo. Constantemente estás resolviendo problemas, dando giros y encontrando belleza en el caos. Nos dimos cuenta de que el bloqueo es donde están las cosas buenas y aprendimos a ponerlo en evidencia. Los bloqueos están representados por puertas rojas en la película y son portales hacia la belleza.
DU: ¿Podríamos decir que Lucid es una película narrativa convencional de corte experimental, o una película experimental de corte convencional?
DM: Lucid es una especie de historia sobre «la llegada de un monstruo». Sigue una narrativa sobre la madurez que ofrece al público una estructura familiar a la que aferrarse. Cuando conseguimos que el público se sienta cómodo en este lugar seguro, de repente nos adentramos en el mundo descontrolado y volátil de la mente de una joven artista. En la película, «Mia» descubre la inspiración creativa, los recuerdos de la infancia, los recuerdos implantados y las imágenes subconscientes, que chocan entre sí y se convierten en ecos psíquicos. Nuestro objetivo era lograr un equilibrio entre una narrativa con los pies en la tierra y un salto de cabeza a lo surrealista.
DU: Me parece una película muy punk y llena de rabia. En algunos momentos incluso me recordaba al cine de John Waters. Sobre todo, por esa idea de tener que encajar dentro de una institución artística cuando quizás esa misma idea ya sea una limitación.
DM: Lucid es taaaaan punk. La película trata sobre temas punk y también se creó con ese espíritu. Rebeldía, bricolaje, creatividad y rechazo de las opciones convencionales. Queríamos mostrar los límites de todo lo que estábamos haciendo para que se pudiera sentir realmente lo artesanal. Lucid celebra lo extraño, lo desordenado y la belleza de la imperfección. La lucha de Mia con la escuela de arte representa ese choque entre la validación institucional y la expresión sin filtros. Trabajamos fuera del sistema hasta que conseguimos financiación en la fase de posproducción, lo que nos permitió tener mucha libertad. Lucid se hizo con ese espíritu, con un grupo de artistas outsiders que se unieron para apoyar esta visión que despegó con un impulso innegable. Todos jugamos juntos a este juego, creando juntos un mundo que se sentía auténtico y que tiene las huellas pegajosas de todos los que lo hicieron.
DU: Las drogas han jugado un papel histórico importante en la historia del arte. Desde William Blake hasta Van Gogh, han servido para expandir mundos, pero en Lucid también son una puerta abierta a traumas no reconciliados con la infancia y la relación materna. ¿Un artista tiene que estar roto por dentro para crear arte?
DM: Es cierto que crear arte requiere indagar en lugares desordenados, incómodos y vulnerables. No creo que un artista tenga que estar destrozado para crear. Lucid explora cómo el trauma y las emociones no resueltas pueden aflorar a través de la creatividad, pero la película trata más sobre el coraje, la curiosidad y la inmersión en tu mundo interior que sobre estar dañado. El arte proviene de la honestidad y la presencia en el aquí y ahora. Para llegar allí, es posible que tengas que atravesar momentos difíciles. Pero si trabajas en ti mismo como es necesario, tal vez te resulte más fácil acceder y tengas menos momentos difíciles que atravesar.
DU: Lucid es una película sobrecargada estéticamente, muchos planos contienen elementos y objetos; pocas veces encontramos imágenes limpias o austeras. ¿Esto tiene relación con la angustia y el caos interno de su protagonista? O simplemente es porque la estética busca una esencia en el cine trash.
DM: La película refleja el funcionamiento interno de la mente de Mia. Ella está llena de caos y desorden emocional. El collage y el enfoque táctil y texturizado de la película celebran los detalles artesanales. Siempre buscamos formas de incluir elementos de la escuela de arte, y las capas de película y collage son una forma maravillosa de que la película entierre los tesoros secretos de Mia en su corazón.
DU: Enhorabuena a todo el equipo que ha hecho posible esta película. Se nota que os lo habéis pasado bien haciéndola a la vez que respira libertad creativa. Creo que eso es importante. Mucha suerte con los futuros proyectos.

