Críticas

Las apariencias que engañan

Un hombre llamado Ove

En man som heter Oveaka . Hannes Holm. Suecia, 2015.

Cartel de la película Un hombre llamado OveCasi todos conocemos a una persona como Ove. Un viejo gruñón que solo abre la boca para gritar a todo el mundo, que parece que lo sabe todo, que mira por encima del hombro a los demás, particularmente a los jóvenes, y que exige el respeto sin respetar a nadie a su alrededor. Todas esas características se aplican a un amargado viudo, Ove (Rolf Lassgård), de 59 años, principios estrictos y mal genio, que vive en el extrarradio de alguna ciudad sueca y está obsesionado con mantener el orden en su barrio. Sus relaciones e interacciones con los residentes y sus vecinos están muy tensas, porque Ove los atemoriza con sus insultos, su manía y su falta de consideración. Encerrado en su propio mundo, solo quiere que le dejen en paz y cree que su intimidante apariencia le va a ayudar a disuadir a los demás de las continuas molestias que le causan. Esa es la primera impresión que los espectadores tienen del protagonista de la película Un hombre llamado Ove, dirigida por Hannes Holm, nominada este año al Oscar a la mejor película de habla no inglesa y basada en una novela con el mismo título, escrita por el sueco superventas en su país, Fredrik Backman.

Poco después de identificar a Ove como ejemplo prototípico de un viejo gruñón, uno empieza a sospechar que lo que está mostrando el personaje es solo una fachada. ¿Por qué? Porque alguien capaz de tanto amor, como el que demuestra hacía su difunta mujer Sonja (Ida Engvoll), no puede ser una persona fundamentalmente mala. Ove visita la tumba de Sonja cada día con un ramo de flores y le cuenta todo, como si ella siguiera viva, incluso un día le pide perdón por no poder volver al día siguiente. A través de constantes flashbacks, que de manera muy cinematográfica tienen lugar justo antes de los intentos de suicidio de Ove, como si fueran esos recuerdos que, supuestamente, uno tiene antes de morir, descubrimos cómo nació y floreció ese amor, y la fuerza que les dio a los dos para superar las desdichas que tuvo la familia. Resulta que Ove había sido víctima de muchas más tragedias que suele tener una persona media. Su madre murió cuando era joven, su padre lo crió solo e hizo muy buen trabajo. Por desgracia, un día feliz, cuando el joven Ove terminaba sus estudios, su padre, por su falta de cuidado, fue atropellado por un tren en la estación donde trabajaba. Luego Ove perdió su casa por un incendio. Más tarde, cuando parece que su suerte por fin había cambiado, a la vuelta del viaje a España con su embarazada esposa, ocurrió un accidente en el autobús, que resultó en la perdida de su hijo aún no nacido, así como en la discapacidad de Sonja, que la pasó en una silla de ruedas hasta su reciente muerte de cáncer, dejando solo a quien había dedicado su vida a ella. Pues, no es de sorprender que después de haber sido forzado a una jubilación anticipada, Ove se sienta como si no tuviera nada por qué vivir y varias veces intenta colgarse para reunirse con su querida mujer. Todos esos eventos trágicos pueden servir como una explicación de por qué Ove ha llegado a ser la persona que es hoy.

Fotograma de Un hombre llamado Ove

Se podría concluir, a partir de lo que acabo de escribir, que la película es una tragedia más negra de lo que puede ser, pero este no es el caso. La cinta tiene el estilo de comedia negra, comedia triste o tragicomedia, si prefieren. Es una muestra de humor escandinavo, y como tal, recibió el premio de la mejor comedia en los Premios del Cine Europeo en 2016. Incluso, la escena más trágica de la película, cuando Ove intenta suicidarse, son bastante divertidos, pero que quede bien claro que no surgen de una burla del dolor que está sufriendo el personaje; el dolor es real y comprensible. Más bien, el humor viene de la terquedad pura de Ove, una criatura de hábitos y costumbres. Continuamente intenta hacer respetar las reglas de convivir en su barrio, donde es el presidente del consejo; reglas que a nadie más le importa o a las que nadie adhiere. Ove, por otro lado, no puede resistir la oportunidad de echar la bronca a los que violan las normas, y como se enorgullece tanto de su formalidad y seriedad, el hombre se ve obligado a abandonar temporalmente sus intentos de suicidio para ocuparse de los problemas que tienen los residentes.

Otra fuente del humor es la yuxtaposición de la intimidante apariencia que Ove quiere perpetuar delante de los residentes y un cierto nivel del desinterés inherente a su carácter. Aunque parezca que todos lo sacan de quicio, incluso la nueva vecina, la alegre, jovial y muy embarazada Parvaneh (Bahar Pars), de ascendencia iraní, que acaba de mudarse al barrio con su marido sueco y dos hijas, Ove establece una relación de padre-hija con ella, pero sin dejar de ser destemplado e impulsivo. Por ejemplo, cuando le enseña a conducir el coche, le dice de manera brusca: “Has sobrevivido las peleas en Irán, has venido aquí, aprendido un idioma nuevo y te has casado con este idiota [su marido]. ¡Conducir un coche no debería ser un problema para ti!” Sin embargo, es evidente que bajo toda la descortesía, está presente la preocupación y el cariño, porque en la misma secuencia Ove sale del coche que está parado ante el semáforo, se acerca al conductor del automóvil que está detrás y le echa la bronca por tocar la bocina porque Parvaneh no puede arrancar el coche y seguir adelante.

IMagen de Un hombre llamado Ove

Además, la mencionada yuxtaposición está muy clara cuando Ove, empeñado en aferrarse a un mundo que ya no existe, incapaz de amoldarse a los cambios de la sociedad, un hombre que malvive en una época equivocada, permite que se quede en su casa un chico gay que acaba de declararse como tal ante sus padres y que le han echado de casa.

Un hombre llamado Ove es una película sencilla y honesta que nos enseña a no juzgar por las apariencias y tener respeto a “los viejos gruñones solitarios”, que tal vez tienen una historia complicada y trágica de la de no nos damos cuenta y ni siquiera queremos entender.

Tráiler:

Ficha técnica:

Un hombre llamado Ove (En man som heter Oveaka ),  Suecia, 2015.

Dirección: Hannes Holm
Duración: 116 minutos
Guion: Hannes Holm (Novela: Fredrik Backman)
Producción: Film i Väst / Nordisk Film / Nordsvensk Filmunderhallning / Sveriges Television (SVT) / Tre Vänner Produktion AB
Fotografía: Göran Hallberg
Música: Gaute Storaas
Reparto: Rolf Lassgård, Bahar Pars, Filip Berg, Ida Engvoll, Tobias Almborg, Klas Wiljergård, Chatarina Larsson, Börje Lundberg, Stefan Gödicke, Johan Widerberg, Anna-Lena Brundin, Nelly Jamarani, Zozan Akgün, Viktor Baagøe, Simon Edenroth, Poyan Karimi, Maja Rung, Simeon Da Costa Maya, Jessica Olsson

Una respuesta a “Un hombre llamado Ove”

  1. El actor es EXTRAORDINARIO….. MARAVILLOSO…. SUPERLATIVO….. pero no tiene 59 años…. tiene muchos más. Por lo demás una película muy querible.

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