08/10: 9, Enter the void, Morphia y Dorian Gray
El día de hoy viene lleno de ficción de distintos tipos y formatos: desde la historia apocalíptica de 9, pura infografía, que nos muestra un mundo gobernado por máquinas; la nueva adaptación de una de las grandes novelas de la historia inglesa, la conocida "El cuadro de Dorian Gray" de Oscar Wilde, pasando por la historia de un médico adicto a la morfina y la visión del viaje post-mortem del alma de un chico asesinado que sobrevuela Tokio...
Sección Oficial Fantastic Panorama. 9, de Shane Acker (USA, 2009)
Héroes de trapo
Como en Terminator o Matrix, 9 (Shane Acker, 2009) nos presenta un mundo post-apocalíptico, donde la guerra contra las máquinas ha llegado a su fin, siendo el resultado la muerte de todos los humanos. Pero no está todo perdido: antes de morir, un científico insufló su propia alma a un total de nueve muñecos de trapo, que se verán en el deber de devolver al mundo la Paz.
Avalada por Tim Burton, Timur Bekmambetov y Jim Lemley, 9 es imaginativa (hay que reconocer que pensar en muñecos de trapo para representar a los héroes que van a salvar del mundo no es una idea muy común), pero se hace demasiado larga. Y es que el guión da para un corto, sí (de hecho, este film es la evolución de la incursión que hizo en este nivel, presentado en el Festival de Sitges de 2005 y nominado a los Oscar), pero para hacer un largometraje se debía ampliar la narrativa, no se podía dejar la misma idea original sin evolucionar... porque el resultado final no es del todo consistente. Para llegar a largo, parece que simplemente se hayan escrito escenas de acción. Y llega un momento en el que tanta persecución máquina-muñecos, llega a agotar. Hubiese sido muy interesante que se centrase más en el hecho de por qué se ha llegado a este estado, dotar de un poco más de historia al inicio de la guerra y profundizar en las relaciones entre los muñecos (al fin y al cabo, provienen de la misma fuente... ¿por qué son tan diferentes?). Aunque supongo que esto es mucho pedir. Eso sí, a nivel técnico, abrumadora: muy recomendable para amantes de la infografía.
Sección Oficial Fantàstic Competición. Enter the void, de Gaspar Noe (Francia, 2009)
Delirio psicodélico
Oscar es un "camello" en la gran ciudad de Tokio. Linda, su hermana, es stripper. Una noche, una de las entregas de Oscar tiene final trágico: la policía japonesa acaba con su vida en el baño de un bar. A partir de aquí, el chico (o mejor dicho, su alma), que se niega a dejar el mundo de los vivos, vagará por la ciudad, en un viaje lleno de alucinaciones, colores y recuerdos de pasado y presente que se entremezclan con un único objetivo: proteger a su hermana, a la que prometió que nunca abandonaría. Enter the Void (Gaspar Noé, 2009) es toda una experiencia visual. Ya los créditos iniciales nos preparan al viaje que, nosotros, los espectadores, vamos también a realizar junto al personaje.
Para representar el delirio por el que va a pasar el protagonista, pero también para que nos introduzcamos en su piel, Gaspar Noé nos hace ver en todo momento las imágenes que Oscar está viendo, como si mirásemos el mundo con sus propios ojos mientras habla con su hermana, con su amigo Alex o cuando sobrevuela la ciudad. El resto de veces, nos deja "descansar" siguiendo muy de cerca al chico (la cámara siempre situada en su nuca). En cualquier caso, nosotros somos el protagonista... sólo "nos veremos la cara" cuando decide mirarse en un espejo. Por otro lado, cuando está muerto, lo que vemos es cómo nos movemos por la ciudad, gracias a larguísimos planos, buscando a los protagonistas, entrando en edificios traspasando paredes o a través de objetos que nos llevan a otros espacios, incluso nos introducimos en el cuerpo de otras personas para ver y sentir lo que están haciendo... siempre bajo un prisma donde predomina la psicodelia de colores, la deformación de las imágenes, la mezcla temporal... un auténtico viaje a lo desconocido. Con esta excusa, el director explora el mundo nocturno de drogas, alcohol y sexo, pero también en los comportamientos del ser humano, y, por encima de todo, en el hecho de que puedes perderlo todo en un instante... temática que también podíamos ver, desde otro enfoque, en su polémica Irreversible.
Pero el recurso, imaginativo y muy aplaudido al inicio, acaba agotando sobremanera. Porque nuestro personal viaje al mundo de los muertos, donde absolutamente todos los planos son hipnóticos, dura 2 h 45 min. Si a esto le añadimos que el final es más que previsible poco después del comienzo del film... la agonía es total y absoluta. Acabamos suplicando que se termine, y mirando cien veces un reloj que parece haberse parado. Y da mucha pena, porque sólo que hubiese tenido un metraje digno, el film hubiese estado en el Top 5 de los visionados durante este festival.
Sección Oficial Fantàstic Competición. Morphia, de Alexei Balabanov (2008)
Cómo arruinar tu vida
Ambientada en 1917, Morphia nos habla de un joven médico, brillante pero con poca experiencia, que es trasladado a un pueblo de la Rusia profunda. Un pequeño accidente con uno de sus pacientes será el inicio de su rápido final... Adicto a la morfina, hará cualquier cosa, hasta robarla del hospital, para conseguir sus dosis diarias.
Morphia no es el típico film del festival. No es terrorífica, no es fantástica y ni mucho menos de zombies. Pero, dentro de la sección de Nuevas Visiones, destaca por escenificar fielmente la Rusia inmersa en la revolución (con sus diferentes estratos sociales) y los medios que disponía un simple doctor rural para hacer operaciones de riesgo. Así, se nos muestra claramente cómo se las tenían que arreglar por aquel entonces para realizar una amputación o una traqueotomía, y el agradecimiento de los más pobres para con el milagroso doctor. La verdad es que no es de extrañar que se volviese adicto... Un film intimista, a veces cómico por algunas de sus situaciones, a veces angustiante por ver cómo va a acabar todo, pero siempre recomendable si en algún momento llega a distribuirse. A destacar sobre todo su fotografía.
Sección Oficial Fantàstic Competición. Dorian Gray, de Oliver Parker (Reino Unido, 2009)
Nuevo tributo a Oscar Wilde
Reconozco que me esperaba que, quizá por el amor que le tengo al libro, de alguna forma se destrozase el relato de Oscar Wilde. Pero me olvidé de que el director de Dorian Gray, Oliver Parker, ya tiene experiencia en llevar a la gran pantalla textos del gran escritor... y no defraudó.
La historia de Dorian Gray es más que conocida: al verse retratado en un cuadro, se da cuenta de que no será capaz de ver cómo irá perdiendo su belleza. Un pacto con el diablo hará que durante años pueda disfrutar de los placeres de la vida sin que su cuerpo cambie respecto al que fue retratado pero, en cambio, su podrida alma, llena de las acciones malvadas que va perpetrando, se verá reflejada en el cuadro, escondido en el desván.
Parker consigue plasmar fielmente el espíritu del libro, y aunque moderniza el relato (no únicamente por alguna de las escenas, sino también por el vestuario -para el de Dorian se inspiraron en lo que podría llevar el Mick Jagger de la época, figura que también inspiró para la definición de este nuevo Gray- y por el casting -las facciones de Ben Barnes están muy alejadas de la masculinidad más radical de otras adaptaciones), no ha caído en tentaciones, como la de abusar de efectos especiales (aunque muchos de los que hay no harían falta) o exagerar demasiado a alguno de los personajes. Hay que reconocer que nos encontramos ante un film donde se ha cuidado tanto la puesta en escena como, por encima de todo, encontrar a unos intérpretes que estén a la altura. Y, en este sentido, hay que decir que los dos protagonistas principales son de "chapeau": Ben Barnes, más conocido hasta la fecha por su aparición en Las Crónicas de Narnia, es todo un descubrimiento. Consigue mostrar a la perfección los inocentes sentimientos de un joven Dorian Gray que llega a la gran Londres sin haber vivido lo suficiente como para conocer los peligros de la vida, pero también el malvado Gray que descubre de lo que es capaz y no se detendrá para conseguirlo. Pero, lo más importante, consigue cambiar de uno a otro sin ningún tipo de problema. Nos ha dejado estupefactos. El segundo, Colin Firth, a la altura como siempre. Se le dan muy bien los papeles de hombre sarcástico, aunque no sea los que más interprete. Estamos ante un Henry Wotton que, tal y como indica el actor, "es un mirón, no está preparado para ensuciarse las manos. El hecho de que tenga una hija lo vuelve vulnerable, no puede seguir siendo tan frívolo... por ello deja de ser un observador más y se convierte en parte implicada". Y es que, con esta definición, el Henry de Colin Firth nos recuerda y hace pensar en que hubiese interpretado un extremísimo Sr. Darcy... que le va como anillo al dedo a la historia.
Para resumir: muy recomendable, tanto para los que quieren volver a disfrutar de una adaptación del relato como para aquellos que quieren (y deben) descubrirlo.