02/10: La Naranja Mecánica, The Countess, Crows Zero 2 y Thirst
Después del arranque, el festival empezó con muchas ganas, y con la proyección de films de lo más dispares. Nosotros aquí nos hemos acercado a dos películas en competición, una de la sección Fantástic Panorama y otra de los Especiales que la edición de este año nos reserva. Empecemos por el final y es que...
Just singing in the rain
Sitges Especial. La naranja mecánica (A clockwork orange) de Stanley Kubrick (Reino Unido, 1971)
Tengo que empezar la crónica de este segundo día con una valoración muy personal, no puedo evitarlo. Y es que ésta vuestra servidora, a las 12:48 p.m., supo por fin qué era la felicidad... de la mano de La naranja mecánica. Una de las grandes obras maestras de Standley Kubrick, estrenada en 1971. Por fin la podía ver en pantalla grande, un sueño que la verdad no creía que iba a poder ver realizado y, si eso no fuera poco, presentada por el mismísimo Malcolm McDowell ("welly welly welly", empezó... y nos metió a todos en el bolsillo). En definitiva, un lujo para ojos y oídos...
Al finalizar la proyección tanto el productor como el actor de esta maravilla cinematográfica se prestaron a responder las preguntas de un público más que entregado. Preguntas que, lamentablemente, siempre son las mismas (¿Cómo fue trabajar con Standley Kubrick? ¿Era ángel o diablo?...), pero siempre se aprende algo nuevo: por aquel entonces Kubrick era ya perfeccionista y autoexigente (nos recuerdan que Eyes wide shut tardó treinta años en prepararla), sí, pero, al contrario de la crudeza de sus films, era una persona totalmente optimista. A lo único que le tenía miedo (aparte de a volar) era a realizar una película que no importase, que fuese irrelevante. Y, respondiendo a la pregunta de si ven que sigue siendo tan actual y sigue sorprendiendo tanto como hace más de veinte años, la respuesta del actor fue clara: "Pensábamos que estábamos rodando una comedia negra, pero la reacción del público fue incompresiblemente negativa, desmesurada. Hace dos años asistí a la proyección del film, y vi cómo, por fin, el público reía a pleno pulmón. Por fin se entiende lo que el film y el autor - Anthony Burguess - querían hacernos ver". ¿El broche final? McDowell, bajo petición de un incondicional, cantó algunas estrofas de Singing in the rain...
Cómo destrozar un mito (o Julie Delpy otra vez en la dirección)
Sección Oficial Fantàstic en Competició. The Countess de Julie Delpy (Francia, 2009)
The Countess fue presentada también durante la segunda jornada del festival, con una más que discreta acogida. Y es que a Julie Delpy se le ha ido la mano: una cosa es intentar desmitificar la figura de Elisabeth Báthory, la denominada "Drácula femenina", y otra muy diferente llevar al otro extremo ese mito, convirtiendo a la Condesa en una pobre incomprendida que enloquece de amor y cuestionando las barbaridades que en realidad cometió esta mujer.
Por poco que se conozca la historia de Báthory, y aun creyendo exclusivamente un tercio de lo que se dice que hizo... santa santa, no fue. La aproximación de la directora es acertada, sí, al hacernos ver que su condena pudo estar relacionada con la envidia y ansias de poder de alguno de sus familiares, pero sobre todo por librar al rey de la deuda que éste tenia pendiente con su familia como pago a la "dedicación" en la matanza del enemigo. Pero Elisabeth Báthory fue una mujer en un mundo de hombres. Criada bajo disciplina militar y abandonada por su marido por culpa de la guerra, la única forma de imponerse y ser respetada era, inequívocamente, siendo cruel. Eso sí, es posible que esa crueldad, común en la época y necesaria en su entorno, le llegase a gustar. Demasiado.
En el segundo pase que se realizó de la película en el cine de El Retiro al día siguiente sin ausencia de prensa acreditada y con la sala llena por el público fiel del festival, se ratificó nuevamente, una recepción gélida con un tímido aplauso al principio y al final. En clara contraposición a la sesión de la que pudimos ser testigos, la noche del mismo viernes de, pongamos por caso, una película en apariencia menor dentro de la selección de la programación del festival: Yatterman de Takeshi Miike. La sobriedad y el intimismo tenebrista de la historia de Julie Delpy perdió la partida frente al multicolor lisérgico del kitsch con denominación de origen (japonés para más señas) en un hipotético duelo entre ambos largometrajes.
Y es que aunque Julie Delpy quiere darle un sentido actual a una historia enclavada en el territorio mítico de las ancestrales leyendas de vampiros (y ver asimismo qué hubo de realidad detrás de la leyenda), por mucho que busque una composición pictórica en alguno de sus encuadres o que cierre su film con abundantes planos medios y primeros planos, el intimismo de una locura de amor no alcanza para una película que acaba resultando bastante aletargada e insatisfactoria.
Alguna concesión guignolesca con alguna escena de explicitud hemoglobínica, pareciendo querer rendir cuentas a los fans del fantastique, no son elementos suficientes para que pueda inscribirse en el ámbito fantástico, porque el romanticismo dramático como brújula sesga el vuelo a un relato que podría haber dado muchas posibilidades si Julie Delpy hubiese querido adentrarse de pleno en los cauces del fantástico. Entendemos el discurso feminista que se esconde ante esta historia. Vemos la obsesión por la eterna juventud como obcecación del pasado y, sobre todo, del presente. Y sí, Julie Delpy está genial en su interpretación. Pero ya decimos, otro planteamiento hubiese sido más agradecido. Quizás es que estemos pensando en The Pit and The Pendulum (1961) de Roger Corman, película también rescatada en la edición de este festival.
Sección Oficial Fantàstic Panorama. Crows zero 2 de Takashi Miike (Japón, 2009)
Moderno cine de adolescentes... gracias, Takashi
El espectáculo del día llegó con una de las películas más esperadas por un público absolutamente fanático: Crows 2, de Takashi Miike.
Secuela de la ya famosa Crows-Zero, que se estrenó el año pasado en Sitges, Crows 2 va más allá del manga en el que se basó la primera: después de dos años de la batalla inicial, que acabó con la injusta muerte del líder de una de las bandas, la tregua entre los dos institutos, Suzuran y Hosen, llega a su fin. Hosen quiere venganza y Suzuran está dividido, lo que hace que el planteamiento y ejecución de la ineludible batalla final no sea fácil.
Si fuese un film americano, seguramente hubiese sido muy aburrido o muy típico. Pero éste se convierte en toda una experiencia gracias a tres elementos: un director especializado en acción, que sabe sacarle provecho a cualquier escena. La segunda, una banda sonora de infarto, protagonista también en el film, compuesta por canciones de las mejores bandas de rock japonés de la actualidad. Por último, los actores, que en Japón son la "nueva hornada" y que, sinceramente, sorprenden quizá por su parecido con los dibujos manga que interpretan (a destacar también el maquillaje: ojos morados como siempre vemos en las viñetas...). Evidentemente, está el choque cultural. Y es que no deja de sorprender esa habilidad que tienen para mezclar acción, drama y humor, saltando de uno a otro sin que parezca haber conexiones lógicas entre ellas y que, sin embargo, funcionan. En contra de lo que podíamos pensar en un inicio, es muy muy recomendable (pronto será editada en DVD).
Camisetas con la efigie de Ichi the Killer atestiguaban que había espectadores seguidores de Miike haciendo cola para ver la secuela de Crows Zero. Y fuesen muchos, o no, los seguidores del director, el caso es que la recepción a la película por parte del público presente en El Retiro fue estruendosa y nadie podría catalogarlo de fracaso. Y eso que contábamos con unas condiciones atmosféricas insufribles por una mala refrigeración del cine en un sábado que se despertó todavía muy veraniego para las fechas en las que estamos. Pensar que lluvia y frío siempre han ido de la mano en el festival...
Para los que hayan visto la primera parte, saben lo que nos vamos a encontrar ante una secuela que respeta con pulcritud los planteamientos de la primera. Y contra todo pronóstico, la acción aparece dosificada, casi solo reservada para la escena final. Si queréis seguir leyendo sobre el segundo plato de Miike en el festival, os acompañamos a la crítica que realizamos.
Sección Oficial Fantàstic en Competició. Thirst de Park Chan Wook (Corea del Sur, 2009)
Amor de sangre...
Ay, Park Chan Wook. Después de la majestuosa trilogía de la venganza con esa obra maestra de esta década (Old boy, 2003), Park Chan Wook necesitó darse un cambio de aires y se lanzó al ruedo con una comedia romántica de dos locos en un manicomio y claramente poppy y happy, no sin su humor excéntrico (I'm a Cyborg, but that's ok, 2006).
Ahora se acerca al festival no solo con su película bajo el brazo, sino a recoger La máquina del temps como premio a toda una carrera. Y Park Chan Wook, después del pequeño paréntesis se adentra en el género vampírico en una película que es un festín para todo aquel seguidor del fantástico. Una película excesiva, purulenta, hemoglobínica y desagradable a ratos, que cuenta con una secuencia de un polvo de órdago entre el cura vampiro (la super estrella coreana Song Kang-ho) y la retorcida protagonista.
Porque coincidiendo con la jarana que se montó en el festival con la presentación de la nueva película de la saga Crepúsculo, Thirst es un bofetón en toda la cara ante un relato con un humor negrísimo en el que no falta sexo y mucha sangre, tal como deben ser los relatos vampíricos.
Lo dicho, una auténtica gozada, para los amantes del género.