Tiempo lineal. Paralelo. Alternativo. Real o imaginado. Eterno.

Por Arantxa Acosta

"Y desterrados Adán y Eva del paraíso terrenal, Dios colocó a un ángel con una
espada llameante para guardar el camino que conducía al árbol de la vida".

Génesis, 3:24



Teorías del tiempo... breve introducción

Todos sabemos qué es el tiempo. El tiempo es la cuarta dimensión, ¿verdad? Perfecto hasta aquí. Podemos, entonces, introducir la variable espacio. Coordenadas x, y, z. Tiempo y espacio.   ¿Podemos vivir en un mismo espacio en tiempos distintos?  Sí, claro. Y en un mismo tiempo, en espacios distintos, por supuesto. Hasta aquí todo fácil, si pensamos, claro está, en vidas de distintas personas, de la humanidad en general... no en nuestra propia y única vida.

Si la cosa se complica, compliquemos, entonces: teorías sobre el tiempo. El tiempo es lineal y, por tanto, nuestras vidas avanzan inexorablemente hasta que se extinguen. Lo único que podemos hacer es recordar. En films como El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008) conocemos toda la vida de su narrador (con el aliciente de que se trata de una fantasía, en la que Button nace viejo y muere joven). Si la historia pudiese cambiarse, si pudiésemos viajar al pasado, con la modificación de un insignificante evento podríamos variar el resultado, dando lugar a futuros alternativos, bifurcaciones dentro de una misma linealidad, aunque no podríamos volver a ella a no ser que, otra vez, modificásemos el evento del pasado (y sin saber, en realidad, si conseguiríamos regresar a la misma línea temporal de partida).

Esta es la teoría que podemos encontrar en films como Regreso al Futuro (Robert Zemekis, 1985/89/90) o la imprescindible Primer (Shane Carruth, 2004), que muestra los repetidos viajes en el tiempo que los mismos protagonistas realizan al pasado en pocas horas de diferencia, encontrándose así (y para dificultad del espectador) en un mismo espacio temporal varios "yo" viajeros.

La otra teoría más extendida es la de que existen realidades paralelas, y cada uno de nosotros está viviendo en un mismo tiempo y espacios distintos. En Mr Nobody (Jaco Van Dormael, 2009), por ejemplo, se explican las diferentes vidas que el protagonista ha podido disfrutar, de forma paralela, y que se han desarrollado en función de las decisiones más o menos importantes que ha tomado a lo largo de su vida.

La  fuente, la película¡Ah! Pero en todas estas teorías, estamos dando por hecho que el tiempo, como elemento principal, existe y tiene continuidad. ¿Y si no fuese así? ¿Y si, según indica Borges en el relato "Tlön, Upbar, Orbis Tertius", el tiempo no existe, es una pura y simple invención del hombre para dar explicación a lo que le pasa? Borges, a través de una de las escuelas de Tlön, razona que "el tiempo es indefinido, el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente. El instante es lo eterno del cosmos"

Aunque parezca una teoría filosófica sin sentido, es la que mejor nos ayuda a explicar uno de los films más inclasificables dentro del género fantástico, tan alabado como odiado (como ya está acostumbrado su autor, Darren Aronofsky), y que sin embargo debería ser considerado uno de los mejores del género, como mínimo en esta década. Estamos hablando, cómo no, de La Fuente (2006).


'Termínalo': Pasado. Presente. Futuro. La Fuente.

Simplificada en su presentación hasta la mínima expresión (seguramente para conseguir mayor audiencia), hablando exclusivamente de la historia de amor eterna entre Thomas e Izzi, la complejidad del guión de La Fuente no puede resumirse en algo tan básico, es imposible. Su análisis nos lleva a darnos cuenta de que el autor va muchísimo más allá, encontrando definiciones o explicaciones teóricas a la visión sobre las dualidades ciencia/religión, racionalidad/creencia, muerte/vida, realidad/ficción, fatalismo/esperanza... Momento o Eternidad.

Película La fuenteNarrada a través de tres espacios temporales que se entremezclan entre sí, siendo incomprensible e inexistente una historia sin la otra, pero que no obstante, en realidad paralelas, Aranofsky nos emplaza en los siglos XVI, XXI y XXV.

1535. Época oscura, de tinieblas. Conocemos a Tomás, conquistador español, en Sudamérica, rezando mientras recuerda a su amada reina Isabel y aprieta en su mano el anillo que ésta le entregó como prueba de su amor por él por encargarse de la búsqueda del árbol que aparece en el Génesis, el árbol de la vida. Él, fiel a su amada, a su reina e imperio, pronuncia "Acabemos con esto". Poco después le vemos adentrándose en la frondosa jungla, donde sufre una emboscada ("No pienso morir, ni aquí, ni ahora", grita) y es conducido ante el chamán, que le ataca e hiere mortalmente con una espada en llamas mientras pronuncia "El primer padre se sacrificó por el árbol de la vida. Entra, y comparte su destino. La muerte es el camino hacia el sobrecogimiento".

2463. Camino de luz. "Ya falta poco", dice Tomás, mientras se traslada volando, ingrávido, dentro de su transparente nave espacial, junto al árbol de la vida y rodeado de estrellas, camino de Xibalbá, la nebulosa que, según la creencia maya, es el lugar donde las almas de los muertos van a renacer. "Lo conseguirás, no te dejaré morir", le dice al árbol. Se oye un susurro: "Termínalo". Él coge un trozo de corteza y la come.

1997. "¿Qué haces tú aquí?", le dice enfadado a su mujer, Isabel... "Lo siento, en serio. Nos veremos esta noche". Tomás es un científico obsesionado con encontrar una cura para el cáncer.

2463. "Termínalo". "Por favor, déjame en paz... no sé cómo termina. Confío en ti. Muéstramelo"

1997.  ¿Qué haces aquí? "Ven a pasear conmigo", le contesta su mujer. Y así iniciamos el principio del fin, el fin que da lugar al inicio, terminando la historia que pide el árbol, que pide Isabel a su esposo.

La  fuentePorque, poco a poco, somos conscientes de que la historia del conquistador y la reina es en realidad el libro que está escribiendo Izzi, Isabel. La esperanza de la reina es encontrar el árbol del paraíso de Adán y Eva para recuperar su reino, luchando contra el mal, los religiosos que desean apartarla de todo lo que ha conseguido alegando brujería. Descubrimos pronto un paralelismo claro con lo que la Isabel del presente, la real, está viviendo: el mal contra el que lucha es el tumor que la está matando, pero también la indiferencia hacia ella en la que se ha convertido el matrimonio con Tomás, que pasa más tiempo en el laboratorio que compartiendo con ella sus últimos días.

Es entonces cuando Izzi decide que el que debe terminar su libro es Tomás, para ayudarle a comprender que ella es feliz, que la muerte no es el fin, es el inicio. "La muerte libera el alma", dice el inquisidor español del libro que escribe... y eso es lo que Isabel quiere hacer entender a Tomás: hay que aceptar la muerte para vivir eternamente, para asumir nuestro destino y poder, entonces, disfrutar del presente.

Tomás, una vez lo entiende, consigue cerrar el ciclo, las tres etapas espacio-temporales, imaginando el desenlace del libro en un futuro lejano, proyectándose en el Tomás que sigue deseando recuperar y convivir eternamente con su amada esposa. Finalmente, y siguiendo la historia iniciada por su mujer, convierte al Tomás del siglo XXV en el Primer Padre del que habla el chamán y, por tanto, en el Tomás del siglo XVI, que logra llegar al árbol de la vida, utilizando su savia para curar la herida mortal, y, por su codicia (la misma del científico, él mismo, creyéndose Dios para encontrar la curación del cáncer), acaba muriendo al beber ansiosamente del árbol... sacrificándose y creando, de nuevo, vida.

La  fuenteLa riqueza visual con la que Aranofsky sabe enlazar las tres épocas, con elementos comunes que nos hacen avanzar por el camino de la revelación, de la verdad, siempre yendo de la oscuridad a la luz, como temible presagio de lo que inevitablemente debe suceder. Una verdad que es, ni más ni menos, el darse cuenta de que un momento vale más que toda una vida, que la muerte es el único sacrificio posible para la creación...

Algunos ejemplos de los que se sirve el director y guionista para representar el enlace de las tres historias:

i. El avance del tiempo tatuado en la piel del Tomás futuro:

Iniciado con el tatuaje del dedo anular -verdadero inicio de la invención de la historia transcurrida en el futuro- tras la culpa que siente por haber perdido el anillo de su matrimonio el Tomás del presente, que simboliza, también, el anillo entregado por la reina Isabel al Tomás del pasado

ii. La semilla del árbol de la vida:

Que planta el Tomás del presente en la tumba de Isabel, recordando la historia que su mujer le explicó sobre que el alma del muerto, que se transfiere a las ramas dando vida al árbol del que ella crecerá. Árbol moribundo que acompaña al Tomás futuro en la nave espacial con la esperanza de que Xibalbá le devuelva la vida. Árbol de la creencia cristiana, que dará la vida eterna a todo aquél que beba de su savia, en la historia del pasado.

En fin, como decíamos, todo en La Fuente está relacionado a través de ese camino, representado con la búsqueda de la luz, de la verdad, de la revelación, iniciado en el siglo XVI, en plena oscuridad, con continuas luchas de poder e intereses, hasta la explosión de luz, que literalmente ciega al espectador, de Xibalbá, que con su muerte consigue dar la vida a otras estrellas. Y todo ello envuelto con la genialidad musical de Clint Mansell, que consigue que la música sea el tercer personaje principal. La dualidad de nuestra vida, originada exclusivamente tras el alejamiento de Adán y Eva del Paraíso.

Las religiones como representación contrapuesta de la esperanza, y del mal (tal y como Aranofsky también explora en Pi, 1998). La muerte como representación única de vida. El amor como símbolo de vida. La vida como símbolo de eternidad. Y la eternidad... representación del paso del tiempo que, sin embargo, es posiblemente inexistente.

 




Fuentes:

Novela gráfica "La Fuente", Darren Aronofsky (guión) y Kent Williams (ilustración), Planeta de Agostini Comics

www.wikipedia.es

www.youtube.com

DVD "La Fuente", película y contenido adicional.

 

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