Críticas

Infierno Mitológico

Dioses de Egipto

Gods of Egypt. Alex Proyas. Estados Unidos, 2016.

Póster promocional de Dioses de EgiptoBuenos recuerdos de adolescencia despierta en mí el bueno del señor Alex Proyas. El director de este engendro infumable dejó para la imagenería de mi generación aquel fenomenal espectáculo pseudogótico de venganza mística, El Cuervo (1994). Aunque yo me quedo de sus esperanzadores inicios con su segunda película, Dark City (1998), un extraño y fascinante relato de ciencia ficción con toques neo-noir que siempre tendré entre mis favoritos dentro del género fantástico. Pero poco queda ya de aquel director de excelentes referencias visuales e hipnótico mundo propio. Dioses de Egipto es la confirmación de que Alex Proyas se ha quedado por el camino, devorado por una inoperante megalomanía incapaz de disfrazar el insoportable vacío de su cine.

Proyas siempre ha hecho uso de los efectos digitales en sus obras, pero mostrando un respeto reverencial por la historia que estaba contando. Todo el aparatoso despliegue de efectos especiales estaba al servicio del relato, para enriquecer el entorno fantástico o fantasmagórico que imprime a su idea de cine. En Dioses de Egipto, el director ha renunciado a cualquier atisbo de interés en el aspecto dramático de la propuesta, convencido con una falta de humildad hiriente que el vistoso envoltorio camufla la ridiculez insultante de esta reducción a broma infantiloide de la compleja mitología egipcia.

Los relatos míticos son la semilla de nuestras ficciones, el principio básico de cualquier lucha entre el bien y el mal. Los elementos básicos de estas leyendas que conformaban las creencias de pueblos milenarios sirven incluso hoy, a veces de manera inconsciente, como pilar fundamental de nuestras propias mitologías actuales. Del cine negro al boom de los superhéroes, estas narraciones sobre amor, deseo, muerte y vida son el espejo en el que se mira la épica de hoy. Otra cosa es que sus hijos literarios tengan el más mínimo respeto por la fuente, y lo cierto es que la cultura milenaria no ha sido tratada con mimo por Hollywood, precisamente. Hace no mucho veíamos cómo se destrozaba sin paliativos el mundo de la cultura clásica y los mitos griegos con la innecesaria Furia de Titanes (2010) y secuela. Exprimido el mundo griego, los productores sin escrúpulos saltan a la otra orilla del Mediterráneo para escupir con vehemencia sobre las tradiciones egipcias.

Imagen de Dioses de EgiptoEl resultado es este indigesto e interminable despliegue de luces y estruendo, sin más contenido que la simpleza del eterno enfrentamiento entre la luz y la oscuridad, reducido a la pueril excusa para el espectáculo. No hay nada aprovechable en las eternas dos horas que dura Dioses de Egipto. Hasta el plano más inocente es forzado por el ansia de un director incapaz de rebajar la innecesaria tensión que ahoga algo tan escaso como es esta película. La intensidad pretenciosa de Proyas destruye cualquier simpatía por el resultado final. Si Proyas hubiese aceptado la condición de su propuesta como serie B pasada de vueltas, quizá hubiese encontrado algo de conexión con un público capaz de perdonar excesos visuales, pero con ganas de diversión sin más. El director se toma demasiado en serio Dioses de Egipto, como si no fuese consciente de las enormes debilidades de un guion infantil, mentiroso y pordiosero.

Nada tiene sentido en el avance a trompicones por esta trama agujereada por la condescendencia de unos guionistas tirando de mínimos. Los personajes se arrastran sin carisma por el imposible escenario, que parece extirpado de un episodio malo de Saint Seiya más que de la cultura egipcia. Se ahogan en su esencia de cliché mal dibujado, simples excusas para que la trama avance, sometidos a relaciones bastante confusas entre ellos. El guionista obliga al espectador a hacer el trabajo sucio, incapaz de un manejo coherente de la información. Deja huérfanos de algo de humanidad a sus protagonistas, irritantes y totalmente distantes a las simpatías del espectador. Proyas y su equipo consiguen algo imperdonable: que te dé igual lo que ocurra con dioses o humanos. Lo único que deseas es que la cosa acelere y acabe pronto.

Esa es otra de las piedras en el camino de Dioses de Egipto, su absurda duración. Es algo incomprensible que se necesiten dos horas para contar nada, a base de personajes esclavos de la propia desgana de los escritores de este bodrio, realizando acciones absurdas e inútiles continuadas por otra colección de acciones absurdas e inútiles. Cada sacrificio, cada paso por mil y un peligros, cada momento épico, es innecesario, contraproducente o contradictorio. El mal diseño de personajes se da la mano con la fe incómoda de los guionistas en su historia, en la que las cosas suceden porque sí, sin más explicación que la desvergüenza de unos tipos con muy poco amor por las películas y mucho por cobrar el cheque.

Set, el malvado dios del desiertoPero, como decía, todavía se podían haber salvado los muebles si Proyas hubiese entendido la clase de basura que tenía entre manos. Con un poco más de ligereza y sentido del humor, Dioses de Egipto se hubiese transformado en una de esas películas olvidables, pero ideales en el contexto veraniego. Yo, personalmente, estoy dispuesto a tragar con películas que harían vomitar a una cabra con tal del disfrute sin complejos del aire acondicionado nivel polar de una sala de cine. Pero Dioses de Egipto no consigue ni eso. Al revés. Como espectador, te insulta, se ríe de ti, te recuerda lo peor del cine comercial del siglo veintiuno, transmitiendo la sensación, para más gasolina al enfado, de que Proyas cree que está rodando Ben-Hur.

Lo que en la cabeza de Proyas funciona como inmenso espectáculo, directo a las emociones del espectador, se reduce a la aburridísima sucesión de tics del cine de género. Los peligros del Egipto de esta película tienen el aspecto de un videojuego, sin emoción, sin alma, alimentado el desastre por la pretenciosidad de un director demasiado encantado de conocerse.

De lo peor del año, y es decir. Corran, insensatos.

Tráiler:

Ficha técnica:

Dioses de Egipto (Gods of Egypt),  Estados Unidos, 2016.

Dirección: Alex Proyas
Guión: Alex Proyas, Matt Sazama, Burk Sharpless
Producción: Summit Entertainment / Mystery Clock Cinema
Fotografía: Peter Menzies Jr.
Música: Marco Beltrami
Reparto: Gerard Butler, Nikolaj Coster-Waldau, Geoffrey Rush, Brenton Thwaites, Courtney Eaton, Chadwick Boseman, Elodie Yung, Bruce Spence, Bryan Brown, Emma Booth, Rachael Blake, Robyn Nevin, Goran D. Kleut, Abbey Lee, Paula Arundell

Santiago Negro

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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