Críticas

¡Palabrotas!

Incontrolable

I swear. Kirk Jones. Reino Unido, 2025.

Habría que hablar, por supuesto, de la cuestión de los que presentan problemas de carácter neurológico. Se trataría, efectivamente, de poner en marcha una lectura sobre el concepto de aceptar al otro, no dentro de un marco simplista y de aquella caridad típica de la literatura de muy bajo rango, sino de aquella aceptación que se construye en el reconocimiento de lo normal que puede ser la anormalidad misma, siempre cuando esta no implique efectos negativos para la comunidad (de la que no solo somos parte, sino de la que tenemos que cuidar activamente). Y, no, no se está hablando de cuestiones filosóficas de gran nivel, de aquella ética sobre la cual muchas hojas se han escritos (metonimia, las hojas no se escriben, las frases sí), sino más bien de una reflexión sobre la necesidad de aceptar lo que somos dentro del conjunto de reconocer los posibles problemas (o tan solo unicidades) que puedan surgir (y gritar palabrotas durante los BAFTA no es un pecado mortal si la cuestión se conecta con problemas de cómo está hecho el cerebro, que nos ahorren estériles polémicas).

Narración de la vida de una persona : nada ficticio dentro de, por supuesto, la necesidad de la ficción para que el cuento funcione narrativamente. Más bien dicho, una biografía que se basa en la realidad para poder ser transformada, reestructurada y ofrecida al público a través de una estructura fílmica con la que poder relacionarse (canónicamente, se podría añadir). Es una lectura intimista, de las que intentan profundizar aquellos elementos típicos de la tragedia humana, entendida aquí como la dificultad de encajar en la comunidad de la que formamos parte, tan solo por haber nacido en ella. Y el problema “trágico”, en el sentido de crisis, se desarrolla en la necesidad de cohabitar, como si una edificio fuésemos, con el síndrome de Tourette. Trastorno neurológico, quizás desconocido por muchos, que afecta al habla y provoca que se digan cosas que normalmente ni pensamos ni queremos decir. Un infierno, quizás, tan profundamente secular en el cual algunas personas viven.

Sin embargo, la construcción del cuento que aquí se nos presenta subraya la importancia de la aceptación dentro de un trabajo de análisis estructural de nuestra sociedad. Palabras que podrían parecer de gran profundidad, pero que, de hecho, solo nos llevan a tener que darnos cuenta de que a veces lo que nos provoca miedo o hasta disgusto es, al fin y al cabo, solo algo que no entendemos bien. Y así es como, dentro de los pliegues de la vida de una persona (llevada a la pantalla, grande o pequeña que sea), la película de Kirk Jones logra presentar a la comunidad (a nosotros, a los que formamos parte de la sociedad en cuanto estructura de interrelaciones) la vida de John Davidson en una Inglaterra que paulatinamente, gracias al activismo del protagonista y a la comprensión de algunas personas, logra aceptar la síndrome y dejarse atrás así la idea de que quizás aquellos personajes raros solo quieren llamar la atención.

Los problemas de la sociedad son, por supuesto, también problemas que atañen a una parte quizás minúscula de ella en cuanto a la acción directa y a la totalidad en cuanto a la indirecta, al hecho de reconocer y convivir. Somos lo que somos (como decía el personaje de E. C. Segar) y no siempre podemos cambiar, sobre todo cuando hablamos de cómo efectivamente estamos hechos, de nuestra misma estructura, de nuestra (más sencillamente) realidad. Lo trágico que puede ser un síndrome (o lo que sea) se reelabora, entonces, dentro del mecanismo de aceptación por parte de la comunidad misma, lo cual solo se puede llevar a cabo una vez se haya hablado de la cuestión, o tan solo (tan simplemente) se haya reconocido la existencia de aquellos miembros que la padecen, que la presentan, que la experimentan. Y así es como la narración cinematográfica de la vida de una persona puede, dentro de los límites de sus cuatro bordes (dos horizontales y dos verticales), ayudar para que se eduque al público (o sea a nosotros).

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Ficha técnica:

Incontrolable (I swear),  Reino Unido, 2025.

Dirección: Kirk Jones
Duración: 120 minutos
Guion: Kirk Jones
Producción: Georgia Bayliff, Kirk Jones, Piers Tempest
Fotografía: James Blann
Música: Stephen Rennicks
Reparto: Robert Aramayo, Maxine Peake, Shirley Henderson, Peter Mullan, Scott Ellis Watson

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