Críticas

Forma mentis

Scanners

Otros títulos: Scanners: Su solo pensamiento podía matar.

David Cronenberg. Canadá, 1981.

Las mutaciones en cuanto parte de nuestro legado genético son, de por sí, elementos normales que se insertan en el cambio natural de las especies. La diversificación de nuestros cuerpos, por ejemplo, crea una diferenciación en lo biológico que permite una variación interna de las comunidades (hoy en día de un tamaño increíble, nada que ver con las antiguas tribus) gracias a lo cual somos llevados hacia un mejoramiento de nuestro ADN. Efectivamente, las mutaciones son un elemento imprescindible para los seres vivos de gran complejidad genética, y permiten que se cree una simbiosis positiva con el ambiente en el cual estos seres se encuentran. El cuerpo, entonces, punto de partida para el desarrollo de la mente, establece unos lazos con lo que lo rodea, desde el tipo de comida con el que se puede sustentar, hasta el color de la piel según el tipo de rayos solares que la rozan, todo esto, por supuesto, sin la presencia de lo vital de Bergson y sí con la casualidad del naturalista inglés quien escribió primero (pidiéndole permiso a Wallace) sobre la evolución en términos modernos.

Y, de hecho, es la evolución del ser humano, no natural sino por mano de científicos, la que se nos presenta en Scanners. Situados fuera de la comunidad humana, son seres de por sí superiores y, al mismo tiempo, ya no humanos, los que pueden penetrar en la mente de los otros y moverlos como si de muñecas se trataran se insertan en un discurso sobre el cambio del ser humano en su misma constitución biológica. ¿Qué es, efectivamente, un scanner? Producto de un cambio genético, incapaz de vivir en la sociedad, se inserta en un discurso de superioridad e inferioridad que pone de manifiesto el problema de la relación entre los que definimos dotados y una mayoría que navega por la vida a través de su mediocridad. Se supone, entonces, que no siempre los dones son positivos y que, efectivamente, tener unas habilidades desconocidas y, supuestamente, superiores no es de por sí un elemento que lleva a unas mejoras en la vida de un individuo.

El juego entre lo biológico y lo mental, como hay que esperar en un filme de Cronenberg, se carga de un valor discursivo más grande en lo que a la relación entre lo biológico y lo abstracto se refiere. Más allá de la penetración virtual de los cerebros, el director aumenta el valor del juego insertando la posibilidad de conectarse también con las máquinas pensantes, aquellos ordenadores que, en el año de producción de la película, solo tenían pantallas en verde y negro. Penetraciones activas y pasivas, entonces, en un mundo en el cual los dotados de esta capacidad mental intentan vivir entre sí mismos, creando clanes modernos que, en su función de subrogado de la familia, se unen y se separan, nacen y mueren, dejando abierta la problemática de qué significa exactamente ser un padre y, obviamente, ser un hijo o ser un hermano. ¿Vale más la relación dictada por el ADN o la que nos conecta a todos como parte de la misma especie?

Película de culto (más que merecido), Scanners es parte integrante de las narraciones de body horror (y no solo) del director canadiense. Hay que preguntarse, entonces, cómo no dejarse llevar por una sensación casi apocalíptica en su deprimente visión de un mundo negativo. El elemento de soledad, así como el de frialdad sensorial y emotiva, carga el discurso de una voluntad de escapar, de alejarse de una sociedad que no nos acepta y, al mismo tiempo, de una necesidad de salvarla, de ayudar al ser humano en cuanto parte de nosotros mismos. Dicotomía profunda, la metáfora que se nos abre delante es también (a lo mejor) la de una duda sobre el futuro mismo de la humanidad en cuanto especie, sobre los cambios que la ciencia puede provocar en nosotros, desde un punto de vista genético, y por esto cambiar la estructura no solo de nuestra biología, sino también de nuestro lugar en la sociedad. En la globalidad de una red conectada entre sus mínimos elementos, lo físico y lo abstracto reverberan el uno en el otro.

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Ficha técnica:

Scanners  / Scanners: Su solo pensamiento podía matar ,  Canadá, 1981.

Dirección: David Cronenberg
Duración: 103 minutos
Guion: David Cronenberg
Producción: Claude Héroux
Fotografía: Mark Irwin
Música: Howard Shore
Reparto: Jennifer O'Neill, Stephen Lack, Patrick McGoohan, Lawrence Dane, Michael Ironside

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