Cortometrajes
Cuac cuac
El rostro del Führer
Der Führer’s Face. Jack Kinney. EUA, 1943.
Pequeña obra, un cortometraje de poco menos de diez minutos (tendrían que ser unos ocho), esta parodia del mundo nazi y de la Europa dictatorial de los años cuarenta nos pone en una situación de reconocimiento del valor absoluto de la libertad democrática (estadounidense, en este caso, pero nada nos impide pensar en todas las otras que pueblan este mundo). Lo que se nos pide en esta obra, para que podamos disfrutarla correctamente, es tener en consideración el valor de carácter no tanto propagandístico, sino más bien paródico, ya que el objetivo final no es una simple demostración de la importancia de las libertades que, en los años cuarenta, los EUA ofrecían a su joven población, parte de la cual ya se había alistado para salvar a Europa (y al mundo) del cáncer del nazismo y del fascismo. Si el significado aparente de este breve cuento imaginario se consume en el hecho de subrayar la bondad de las democracias, verdad es que se instaura también una relación dialógica que se viste de una forma más indirecta y, por esta razón, quizás menos analizada.
Efectivamente, el juego intertextual que se pone en marcha en la estructura interior del cortometraje es el intento de mostrarle al público de las democracias lo que significa(ba) vivir bajo el dominio socio-cultural del hitlerismo. La falta de comida y la esclavitud oculta (en el sentido de no poderla llamar así) serían, si seguimos el engranaje narrativo, los ejemplos de gran importancia ya que subrayan dos típicas faltas: la de materiales y productos de primera necesidad (en este caso, pan y café), y la de libertad a la hora de convertir nuestro trabajo (obligatorio, aquí) en dinero con el que construir nuestra vida. Las expectativas de carácter utópico, elementos de las promesas de Hitler (así como de Mussolini) como podían ser más trabajo y más orden, se muestran aquí por lo que efectivamente son, la disminución de la libertad personal, así como de cualquier tipo de pensamientos diferentes. Todos tienen que funcionar exactamente en su rol de esclavos, ya desde un punto de vista físico como también intelectual.

Sin embargo, si de cuestión indirecta hemos hablado, esto se debe a que la lectura del cortometraje necesita formar parte de una hipertextualidad más grande. Der Füher’s Face es una parodia porque, efectivamente, lo que nos está diciendo es que en cualquier tipo de democracia es posible (quizás necesario, como si de un factor biológico se tratara) mofarse de personajes que, en su mundo cerrado, resultan intocables. La bondad del principio democrático, entonces, se manifiesta en la posibilidad de entablar un discurso de desmitificación de figuras que se supone tienen un elemento ontológico de carácter sagrado: aquel tipo de religiosidad asfixiante que Donald demuestra en sus infinitos heil ponen patas arriba el significado de respeto ante unos personajes que transforman al individuo (con sus libertades primarias) en un simple trabajador anónimo, esclavo legal en una sociedad que finge ser el único baluarte del conjunto “orden-trabajo-futuro”.
El acto de abrazar una miniatura de la estatua de la libertad, acción final que nos hace pasar de la pesadilla a la realidad, es entonces la demostración de la fuerza no solo de la democracia (con sus problemas, por supuesto, los EUA de los cuarenta no estaban, por ejemplo, exentos del racismo) en cuanto única estructura política capaz de regalarles la felicidad a los ciudadanos, sino también el darse cuenta de que los derechos básicos no son algo que se nos ofrecen por sí solos, sino que además de respetarlos hay que hacer todo lo que se pueda para que sigan formando parte de nuestro mundo.Estos ojos modernos con los que nos acercamos a esta pequeña obra nos permiten crear unas conexiones ideales con un pasado que sentimos distante y, por la guerra(s) que sentimos cerca de nosotros en este mundo hoy en día siempre más pequeño, nos permite volver a una consideración muy simple que quizás olvidemos a veces, sacios de nuestras libertades; el mal humano existe, sí, pero las parodias nos pueden ayudar a que las cosas mejoren. Adiós, Hitler, tu presencia aquí no fue un placer.
Ficha técnica:
El rostro del Führer (Der Führer’s Face), EUA, 1943.Dirección: Jack Kinney
Duración: 8 minutos
Guion: Joe Grant, Dick Huemer
Producción: Walt Disney
Música: Oliver Wallace
Reparto: Clarence Nash, Cliff Edwards, Charles Judels

