Críticas
Ser y no ser
Hamnet
Chloé Zhao. Reino Unido, EUA, 2025.
Quizás la cuestión sea muy sencilla: saber hasta qué punto se puede ir dentro del análisis de las emociones despertadas. Se trata, en palabras más llanas (o simplemente diferentes, aclaradoras, comprensibles) del hecho de darse cuenta de que una obra de arte puede utilizar ciertas estrategias para que nos sintamos llevados hacia una dirección precisa: lloras, entonces, no porque quieres llorar naturalmente, sino por el hecho de haberse dejado guiar, sin reconocerlo, por manos ajenas. Y es que, efectivamente, una estrategia de este tipo puede funcionar, si bien queda la pregunta de si la razón que nos lleva a actuar de cierta manera, sentados en nuestras butacas, no sería en realidad un ejercicio de estilo que poco que ver tiene con la realidad efectiva de nuestra vida. Y esto porque, al fin y al cabo, las emociones que sentimos ante una película son reales, y es entonces deber del director (o de la directora, para los que amáis las cuestiones de género) asegurarse de que aquellas lágrimas que nos salen de los ojos son efectivamente debidas a una estrategia de estimulación moral y éticamente aceptables: lloro ante lo falso de la actuación, pero reconozco la realidad del mensaje de carácter humano, concreto.
La obra cinematográfica de Hamnet se presenta como ejercicio correcto, perfecto, impecable dentro del modus operandi típico de las producciones americanas tanto intimistas como taquilleras. Es una obra que se puede ver, que sabe cómo y dónde actuar para que se respete el juego de las emociones y se abra ante el espectador un conjunto de elementos sentimentales con el cual dejarse llevar. Es, efectivamente, una obra bien hecha, bien estructurada, bien actuada, bien escrita. Un “bien” tan grande que nos deja entonces en la situación de preguntarnos qué es Hamnet, si todo no es más que simple apariencia y si su estructura, tan perfecta hasta el perfeccionismo mismo, no esconde dentro de sí un vacío afectivo real que aparenta ser un abismo de dolor y de pathos humano. Un ejercicio de estilo, entonces, que parece convertir elementos naturales del dolor humano en un gran juego de exageraciones, de manierismo.

¿Qué es el dolor? ¿Qué es el concepto de pérdida? Desvanece en Hamnet el factor de realidad humana, de las diferentes facetas de lo natural, y se convierte la historia en una serie de acciones que así tienen que pasar porque así tienen que ser. Es un mecanismo impecable que puede, cuando nos acerquemos a la pantalla e intentemos mirar detrás de ellas, darse al acto de analizar hasta dejar al descubierto un esqueleto más ligero y frágil de lo que aparentaba tener. La perfección puede, efectivamente, volverse elemento innatural, hasta una saciedad visual y narrativa que poco espacio deja a la sensación de estar viviendo algo profundo y no postizo. Y es así es cómo en el cuento se amontonan elementos sobrenaturales, metafóricos, simbólicos, que se cargan de un valor tan asfixiante que al final pueden llevar a tener cierto malestar intelectual y emotivo.
Hamnet es un filme perfecto, pulido, estructurado según las técnicas claras del andamiaje narrativo. Es tan bueno técnicamente que logra esconder sus engranajes dentro de una temática que no puede sino resultar de fundamental importancia dentro de un conjunto de sacralidad humana : la muerte, el duelo, el luto. Juega con los símbolos, con la idea de un mundo que está más allá del nuestro, de los emblemas que parten de una concepción arquetípica de las personas, de las acciones, de los eventos. Resulta tan impecable como fríamente correcto, como si efectivamente estuviéramos ante un estilo de increíble nivel, y está también tan libre de manchas técnicas y narrativas que puede resultar difícil o casi imposible encontrar problemas si bien ante la reflexión ex post algo parece no encajar, como si nos hubieran regalado unas emociones que querían ser naturales y que resultan ser tan postizas como perfectas en su despertar.
Ficha técnica:
Hamnet , Reino Unido, EUA, 2025.Dirección: Chloé Zhao
Duración: 126 minutos
Guion: Chloé Zhao, Maggie O'Farrell
Producción: Liza Marshall, Pippa Harris, Nicolas Gonda, Steven Spielberg, Sam Mendes
Fotografía: Łukasz Żal
Música: Max Richter
Reparto: Jessie Buckley, Paul Mescal, Emily Watson, Joe Alwyn, Jacobi Jupe, Olivia Lynes, Bodhi Rae Breathnach

