Críticas

La sagrada personalidad humana que se encuentra tras las apariencias

The Door

Otros títulos: Tras la puerta.

István Szabó. Hungría / Alemania, 2012.

The Door, cartelLa personalidad humana con todos sus misterios, con sus infinitas variaciones, en la cuales se oscila entre la capacidad para expresar los sentimientos más bellos y la generosidad extrema, y la incapacidad para sentir o para relacionarse, será siempre un magnífico pretexto para hacer buen cine. Cualquier trama puede servir de base para explorar al hombre y a la mujer, para recorrer esos recovecos del alma humana. Cuando se penetra por allá adentro, se traspasan las puertas de las apariencias y se llega a los sagrados recintos de la personalidad.

El asunto es que la mayor parte de las películas no van a poner mucho énfasis en estas cosas por varias razones. Una de ellas tiene que ver con la enorme tentación que reside en contar historias entretenidas, cuyo hilo se convierte en elemento hipnótico que domina a todos los involucrados, desde el equipo que hace la película hasta los espectadores y los críticos. Otra tiene que ver con los conflictos que se narran, esos intercambios de palabras, de gestos y actuaciones que igualmente atrapan con sus texturas dramáticas. O, en el otro extremo, con la comedia, que nos hace reír y navegar superficialmente, sin hundirnos en los personajes. En otras ocasiones, es el tema el protagonista, y nuestra atención se centra en asuntos ideológicos o nos empapamos de cultura o de diversidad a través del cine.

En The Door/Tras la puerta, nos vamos a llenar del ser humano, sin que la historia, el drama, el tema o los sutiles momentos divertidos nos alejen de la esencia que se narra: qué pasa tras la puerta que nos aísla de los demás. Emerenc es una mujer de edad, magníficamente interpretada por Helen Mirren, que hace el papel de una mujer de cara adusta y extraños comportamientos, que  trabaja a veces por horas, a veces por días, como empleada de servicio para una pareja que vive en la misma vecindad. Magda (Martina Gedeck) es la señora de la casa, una escritora de edad indefinible y belleza serena, amante de su esposo y de sentimientos amables y abiertos. Nada de esto es realmente extraordinario, excepto que Szabó mantiene el tema de la puerta como foco de atención para que vayamos penetrando atrevidamente por la intimidad de un ser humano absolutamente valioso y heroico. La puerta es algunas veces una muy  real, la de la casa de Emerenc, que nunca se abre a los visitantes, pero que se va abriendo al espectador, hasta que nos damos cuenta que es poco lo que oculta, que es más bien un símbolo de otra puerta más compleja y más misteriosa todavía, la que oculta los sentimientos profundos y la realidad adormecida, reprimida o denegada de las personas.

Tras la puerta, fotogramaA medida que se abre esta puerta humana, controlada por las comunicaciones, es decir, por los gestos, las palabras, las actuaciones, por los atisbos de relación con el otro y por la atención y la escucha, empezamos a experimentar empatía, una cercanía untuosa y curiosa por el otro, que nos da la sensación de comodidad y de completitud. Dejamos de sentirnos aislados y nos damos cuenta que el otro es también como uno, igualmente extraño, misterioso, valioso y sagrado. En la película, estas aperturas están representadas por las actitudes de la pareja a la cual Emerenc sirve, especialmente las de Magda, que cuando escribe sus trozos literarios, se adentra en el ser de la extraña mujer y nos invita también a adentrarnos, llevados de la mano por ellos.

Helen Mirren en The DoorEsta es una interesante metáfora que vale la pena captar y que con frecuencia escritores, como por ejemplo Gabriel García Márquez, nos sugieren con sus obras: al otro podemos llegar a través del escrito literario, ojalá poético, siendo la estética de las palabras una delicada forma de tocar a las puertas de los recintos, una preciosa forma de acercamiento, con la cual caemos en cuenta de las deformaciones inherentes en las apariencias externas.

Esas deformaciones pueden convertirse en unas terribles puertas cerradas, cuando definimos al otro como un ser antipático, que nos causa rechazo con solo mirarlo, cuando nos dejamos llevar por comentarios o de leyendas urbanas o familiares. En The Door, Emerenc ha sido definida tan fuertemente por su propia adustez, que ella misma se lo cree, reforzando esas actitudes aquí y allá con dureza y terquedad, hasta que se convierten en  lugar común en el vecindario, no obstante el aprecio real que todos sienten por ella, pero que no se atreven a manifestar.

The Door, fotogramaEs bien interesante lo que se plantea sobre los animales, a través de la estrecha relación de la protagonista con una multitud de gatos que mantiene en sus habitaciones privadas y con un extraño perro-persona, los que se convierten para ella en amigos obsesivamente cercanos, en los cuales parece apreciar total fidelidad, carencia de cuestionamientos o de críticas y entera sumisión. Es otro de los temas simbólicos de esta película, los animales como focos de atención obsesiva que pueden llenar vacíos, pero a la vez, desviar o reemplazar la atención hacia el otro realmente humano, pero más conflictivo, menos leal, menos sumiso, menos amigo fiel.

The Door nos sugiere que vale la pena acercarse, tocar la puerta y entrar, con respeto y aprecio, sin violencias ni violaciones. Y Szabó nos lo dice con una bella cinematografía, jugando con los ambientes para sugerir todo tipo de sentimientos de acercamiento. Utiliza el respeto por la escena como elemento de diseño, deteniéndose en detalles del decorado y del vestuario de forma continua, pero suave, mediante una mezcla muy agradable y sugestiva de tonos vivos y pasteles  que invita a observar calladamente, sin atropellar. El tiempo transcurre y, sin que apenas nos demos cuenta, con la ayuda de pasajes en flashback que iluminan sin grandes explicaciones, llegamos a descubrir qué es lo que pasa, enterados al fin de que el ser humano es, ante todo, una sagrada personalidad que vale la pena apreciar y respetar.

Tráiler:

Ficha técnica:

The Door  / Tras la puerta ,  Hungría / Alemania, 2012.

Dirección: István Szabó
Guion: István Szabó, Andrea Vészits, basado en la novela ‘The door’ de Magda Szabó
Producción: Jenõ Hábermann, Sándor Söth
Fotografía: Elemér Ragályi
Reparto: Helen Mirren, Martina Gedeck, Károly Eperjes, Gábor Koncz, Enikö Börcsök, Ági Szirtes, Erika Marozsán, Ildikó Tóth), Mari Nagy, Péter Andorai

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