rec4Nadie dijo que el Apocalipsis fuese fácil de resolver.

Han pasado siete años desde que [Rec] se presentara en la edición del año 2007 del Festival de Sitges. El dúo Jaume Balagueró y Paco Plaza dejaba aparcado la temática más paranormal de sus anteriores films para adentrarse en un subgénero mucho más terrenal. El de las vísceras y la hemoglobina infecta.

El éxito conseguido con aquella primera entrega estaba, en parte, vinculado al momento de su estreno, cuando el auge de los films found footage de terror marcaban tendencia, sumado al nuevo resurgir de las cintas que llegaban a la cartelera con temática zombie, que había comenzado en 2002 con 28 días después (Danny Bloyle), que no solo revitalizó el subgénero, sino que además marcó los comienzos de los rodajes en digital dentro del cine de distribución comercial. Los zombies ya no caminaban, sino que corrían y mucho.

[Rec] se convirtió en la película nacional con temática zombie de mayor éxito comercial. Narrada en tiempo real y cámara al hombro, conseguía una gran verosimilitud a la que sumaba la naturalidad en las actuaciones —principalmente la de una desconocida Manuela Velasco— basadas en un rodaje donde los actores improvisaban sobre situaciones que desconocían. Además, el humor typical spanish, perfecto para destensar y equilibrar el film, fue otra seña de identidad que han querido mantener a lo largo de la saga. En definitiva, [Rec] fue el falso reportaje televisivo que captó a un público expectante por conocer los misterios que envolvían lo ocurrido en aquel edificio en el centro de Barcelona.

 

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a-girl-walks-home-alone-at-nightBad City es un lugar fantasmal, con una central térmica a sus afueras. Sus habitantes deambulan por las calles, en solitario, en mitad de la noche. Están marcados por una vida infeliz, enclaustrados en el mismo infierno. Gente con problemas, que huye a través de sus adicciones. En este inhóspito paraje, habita una chica (Shelia Vand) que se alimenta de aquellos que sufren y casi piden a gritos acabar con su existencia. Otros lo merecen. Ella es un vampiro de aspecto joven y misterioso que transita las calles con hiyáb y un monopatín.

A Girl Walks Home Alone at Night es el primer largometraje de Ana Lily Amirpour que toma como referencia el corto que rodó en el año 2011, de igual título. El blanco y negro altamente contrastado, consigue una estética expresionista muy llamativa, gracias al uso de lentes anamórficas. La constante utilización de objetivos macro, con profundidades de campo comprometidas, que comprenden un espacio mínimo entre lo que está a foco y lo que queda afuera, consigue una atmósfera enfocada en mostrar sentimientos y emociones. A favor de ese clima, la música opera como un cruce entre sonidos propios de western, creados por Bei Ru, el estilo Ennio Morricone de Federale y bandas de rock iraní, como Kiosk. Ritmos que acompañan el ocaso en esta nueva visión del vampiro contemporáneo, que se mueve en un presente desolador, pero donde todavía queda esperanza para una noche más, cuando el sol se oculte.

 

Premio a Mejor Dirección Novel / Premio Jurado Carnet Joven a Mejor Película / Mención Especial de la Sección Oficial a Competición

aux-yeux-des-vivantsCuando Julien Maury y Alexandre Bustillo presentaron en el año 2007 A´l interieur, consiguieron revitalizar, a golpe de machete, el cine de género fantástico y de terror francés que se estaba haciendo hasta la fecha. En la misma línea, Pascal Laugier lo hizo con Martyrs (2008). A partir de ese contundente salto, el dúo Julien Maury y Alexandre Bustillo bajaron las revoluciones adrenalínicas y hemoglobínicas para centrase en historias con una clara intención de mirar hacia el pasado del género para homenajearlo desde el regusto de la nostalgia, sin dejar a un lado cierta carga de violencia, marca de la casa. Si en Livide (2011) retomaban las historias clásicas de casas encantadas que guardan secretos oscuros con matices paranormales, ahora con Aux yeux des vivants se retrotraen a los slasher ochenteros del cine americano donde habitan los personajes con traumas de posguerra, que viven en la clandestinidad porque ocultan a algún ser con malformaciones, lo que les hace recluirse de la sociedad y refugiarse, en este caso, en unos estudios de cine abandonados. Un grupo de niños que se escapan de la escuela, que llevan a cuesta unas infancias no tan felices, deciden ir a dar una vuelta a los míticos estudios de cine, donde serán testigos de cosas que no deberían haber visto. En la segunda parte de la cinta, el slasher sufre una interesante modificación e indaga el home invasion. El asesino con máscara de payaso sale de su hábitat.

El homenaje a ese cine de los ochenta es tan perfecto que no solo los perfiles de los personajes no tienen ningún fondo ni trayectoria sino que incluso recae en los mismos deslices, incongruencias y facilidades de guion, que lo hace tan divertido.

Cold in JulyLa cuarta película de Jim Mickle es un thriller con reminiscencias de los años ochenta, basada en la novela de Joe R. Lansdale. Richard Dane (Michael C. Hall) es un hombre común, padre de familia que vive en un pequeño pueblo donde trabaja en una tienda de marcos. Una noche, mientras su familia duerme, entra un desconocido en su casa. A Richard se le dispara el arma y mata al intruso. Todo su confortable mundo se vendrá abajo cuando aparece el padre del chico al que supuestamente ha matado, con sed de venganza. El entuerto en el que Richard se ve involucrado le hará cambiar la perspectiva de todo lo que le rodea, no quedándole más remedio que actuar en consecuencia. Cold in July es la transformación de un jçhombre normal en alguien que decide tomar la justicia por su mano. En este camino se encuentra con otros dos hombres (Sam Shepard y Don Johnson) con gran experiencia en el mundo del crimen, a los que acompañará, dejándose llevar. Cold in July comienza como un southern criminal americano y termina en una explosión más típica del cine coreano del Kim Jee-woon de I Saw the Devil (2010).

goodnight-moomyLa imaginación de los niños siempre ocasiona cierto encontronazo con las barreras inamovibles del adulto. Lo que les pasa por la cabeza, lleno de estímulos y libre de pretextos y condicionamientos, puede llegar a causarnos mucho miedo. Sobre esta base se construye el segundo film de los directores austriacos Veronika Franz y Severin Fiala.

Los gemelos Lukas y Elias reciben a su madre en casa tras una operación de cirugía plástica. Tiene la cabeza vendada y necesita mucho descanso. Su comportamiento es frío, distante y más estricto de lo normal. Con el paso del tiempo, los hermanos empiezan a preguntarse si esa persona que regresó del hospital es su verdadera madre. Harán todo lo necesario para descubrirlo.

La cinta planea muy bien en el clima de tensión y suspense, en un avance paulatino dentro de la rutina en el interior de la casa. Poco a poco, cuando el planteamiento inicial se va distorsionando y la atmósfera enrarecida traspasa la pantalla, toma protagonismo la violencia. Es inevitable recordar Funny Games del también austriaco Michael Hanneke, por su frialdad y brutalidad en su puesta en escena o Inseparables (David Cronenberg), por la relación y vínculo emocional enfermizos de los gemelos. Lástima que la resolución final de Goodnight Mommy se aleje y rompa demasiado con la sutil y elegante composición visual y ritmo narrativo de los que hace gala a lo largo del film.

 

Mención Especial de la Crítica / Premio Méliès de Plata al Mejor Largometraje

It FollowsIt Follows se presentaba en el festival pasado en el Ecuador, justo cuando las pocas películas de terror que habían podido verse hasta entonces no habían conseguido agitar ni un ápice al respetable. Seleccionada en la Semana de la Crítica del pasado Festival de Cannes, ha sido una de las grandes ausentes del palmarés de este Sitges 2014, a pesar de ser la película más terrorífica de esta edición, de cuantas ha podido ver la que aquí escribe.

La segunda película de David Robert Mitchell vuelve a estar protagonizada por un grupo de jóvenes que se mueven en el terreno fronterizo entre la adolescencia y la edad adulta, y al igual que en The Myth of the American Sleepover (2010), los adolescentes viven sus experiencias ante la ausencia de adultos. El paso a la etapa adulta con el descubrimiento de la sexualidad como una experiencia que se presenta llena de dudas y peligros, donde la promiscuidad tendrá su representación e importancia dentro de esta historia de perfil paranormal.

Desde la primera secuencia, con la que abre el film, Mitchell pone sobre la mesa las cartas con las que va a jugar. Su protagonista es la víctima. La maldición, ese “It” del título, es algo que muta de apariencia, la acecha y es invisible para los demás. Va tras ella, lentamente, paso a paso, de forma inevitable.

Mitchell maneja a la perfección la atmósfera y ritmo para no dejar que el interés del espectador decaiga, en esa tensa espera ante la incertidumbre por saber cuándo será la próxima vez en que el mal vuelva a aparecer. El sueño puede ser una trampa, casi como lo era en Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984). La persecución por parte del asesino en serie, que ocasiona muertes con un rumbo fijo, nos remite a los slasher más clásicos, como la noche de Halloween (John Carpenter, 1984) o La matanza de Texas (Tobe Hopee, 1974). En It Follows, el miedo viene de la mano de esa combinación entre el serial killer y la naturaleza paranormal de ese “algo”.

Mitchell consigue una cinta muy fresca de terror estilizado, no exento de una buena carga de violencia, que maneja los códigos convencionales del género en una combinación que nos lleva directo a los ochenta, guiados por la música electrónica de aquellos años, creada por el compositor de música para videojuegos Rich Vreeland (Disasterpeace).

jamie-marks-is-deadLa utilización del género fantástico y de terror como alegoría de cuestiones existenciales o crítica política y social es uno de los recursos más habituales que siempre han tenido lugar, tanto en la literatura como en el cine. El paso de la adolescencia a la edad adulta, como una transición que puede ser traumática, ha estado presente en esta edición, principalmente en las cintas It Follows y Jamie Marks is Dead. Esta última es el segundo trabajo del director Carter Smith quien adapta la novela One for Sorrow, de Christopher Barzak. Smith recurre a una historia de terror gótico y el enfoque más paranormal referido al sentido de la vida, la muerte y la vida después de la muerte, como alegoría del camino hacia la edad adulta.

Jamie ha muerto en circunstancias desconocidas. Sus compañeros del colegio se quedan muy impresionados y preocupados. Gracie fue la que le encontró al lado de un río, semidesnudo, Adam comienza a interesarse por lo que se esconde detrás de la muerte de su amigo, hasta que se dan cuenta de que ambos pueden ver a Jamie y hablar con él. Poco a poco, se establece una estrecha relación entre ellos, un triángulo de amor del que Gracie quiere distanciarse. La presencia de Jamie actúa como un ente vampírico sobre Adam, al que quiere guiar hacia un lugar donde no pertenece. El amor como el sentimiento invencible que perdura más allá de la muerte, en este caso el que Jamie siente por su amigo Adam.

 

Premio a la Mejor Fotografía de la Sección Oficial a Competición

maps-to-the-starsDavid Cronenberg siempre ha sido uno de los autores fetiche del Festival de Sitges, aunque hace ya mucho tiempo que se desmarcó de aquellas cintas de puro género fantástico y de terror que durante los años 70 y 80 le encumbraron como uno de los mejores directores del sector. La evolución de su cine tiene un punto de inflexión paulatino que puede fijarse en Spiders (2002) y se confirma con Una historia de violencia (2005). Films que se alejan de los códigos tradicionales del fantástico. Son historias menos evidentes, más sofisticadas y depuradas, pero su interés, el que está presente a lo largo de toda su filmografía y le motiva a la hora de dirigir una nueva historia, sigue siendo el mismo: la capacidad humana de hacer el mal, sus perversiones y en definitiva el lado más oscuro y oculto de la condición humana. Si en Cosmópolis (2012) realizaba una crítica directa contra el sistema capitalista, como un monstruo devastador, ahora en Maps to the Stars apunta con la mirilla hacia Hollywood y la vida plastificada de los famosos que viven en ese entorno y la frustración a raudales que destilan. Actores y guionistas frustrados que se conforman con conducir las limusinas de los famosos, estrellas casi olvidadas que venden su alma al diablo por un determinado papel o familias truncadas que sobreviven gracias a la fama televisiva de su hijo menor de edad. La envidia y la frustración pasan factura, pero por suerte siempre se puede recurrir a los estupefacientes para aliviar la existencia. El film adolece de una primera parte demasiado dilatada, donde la presentación de los personajes se pierde demasiado en sus preocupaciones, sin interés alguno. Sin embargo, Cronenberg logra desplegarse en su estado puro, cuando el ambiente general es tan enfermo, lleno de traumas y adicciones, que el retrato se completa a base de oscuridad, perversión y una sensación final de desazón.

musaranasEs todo un lujo poder presentar un primer largometraje auspiciado por la producción y apoyo incondicional de alguien como Alex de la Iglesia. Esa es la suerte que han tenido los directores Juanfer Andrés y Esteban Roel, quienes presentan Musarañas. Un trabajo que bien podría estar firmado por el mismo De la Iglesia, por la carga de influencias de su cine, como es el humor negro y macabro, aunque él mismo se desvincula de cualquier labor en la dirección del film.

Años cincuenta. Interior de un piso donde viven dos hermanas. Montse (magnífica Macarena Gómez) es la mayor y desde hace años vive confinada en la casa, víctima de agorafobia. Su relación con su hermana es maternal, marcada por el temprano fallecimiento de su madre. De manera accidental, Carlos (Hugo Silva) entrará en sus vidas, momento en que comenzará a vivir la mayor de sus pesadillas. El rol de Montse es dual. Es víctima de su pasado y las secuelas que le ha ocasionado, pero al mismo tiempo juega el papel de villana, descontrolada por sus desequilibrios mentales.

El terror psicológico de Musarañas nos remite a películas como Misery (Rob Reiner, 1990), por la relación de dependencia que se establece entre Carlos y Montse; ¿Qué fue de Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962), por el vínculo enfermizo entre las hermanas, e incluso El seductor (Don Siegel, 1971). El clima que logra el film se balancea entre el drama —con las apariciones casi fantasmales del padre de familia (Luis Tosar), en referencia constante al pasado— el thriller criminal y el terror que destila la enfermedad mental. Las constantes referencias antirreligiosas, enfocadas con la máxima de las irreverencias, llevan a los creadores de Musarañas a estrenar el film al estilo Von Trier, el día de Navidad.

Over Your Dead BodyTakashi Miike ha encontrado el equilibrio dentro de su polifacética filmografía. En la combinación de historias clásicas relacionadas con la cultura japonesa y la faceta más macabra, violenta y, en ocasiones, enfermiza, tan presente en su cine Los ejemplos más cercanos los encontramos en Hara-Kiri: muerte de un samurái (2010) y en su nueva cinta, Over Your Dead Body, adaptación de la obra teatral kabuki Yotsuya Kaidan, escrita en 1825, una de las más importantes historias de fantasmas de la tradición japonesa, llevada a la pantalla grande en más de una treintena de ocasiones.

Kosuke y Miyuki son una pareja que no solo viven juntos, sino que además interpretan una obra de teatro, que dedican gran parte del día a ensayar. La plataforma circular que forma parte del escenario gira en una puesta en escena moderna y muy estilizada, pero también, en un sentido alegórico, entre la ficción de la historia teatral, la vida real de Kosuke y Miyuki y el diálogo entre los códigos teatrales y cinematográficos. Una historia de traición y venganza que encuentra su conexión fuera de los escenarios, cuando la maldición que persigue a los personajes de la obra teatral consigue traspasar los límites de esa plataforma giratoria.

Es un placer poder disfrutar de este otro Miike, en una obra compleja, llena de capas que se deshojan a un ritmo pausado pero lleno de contundencia.

Pos esoEn la presentación de Pos eso, su creador Samuel Orti Marti señalaba, de una manera muy peculiar y algo macabra, lo tedioso de llevar a cabo un largometraje de animación stop-motion, destacando lo largo del proceso, en concreto, cuatro años, en función de la sucesión de muertes de personas que han participado en el proyecto, como las de Alex Angulo y Mariví Bilbao. Ellos han sido parte de un larguísimo listado de voces que han interpretado cada uno de los personajes de esta historia que aúna una gran cantidad de referencias a películas de culto como son El exorcista (William Friedkin, 1973) y The Evil Dead (Sam Raimi, 1981), para rendirles un homenaje desde la comedia, que hará las delicias de los amantes de estos clásicos del terror. El humor negro e irónico está muy presente, utilizado como arma para arremeter contra diversas causas, como los personajes más grotescos que pueblan la televisión o el mundillo de la prensa rosa.

La Trini es una bailaora de flamenco que tras la muerte de su marido, uno de los toreros más importantes de España, tendrá que hacer frente a los demonios que han infectado a su hijo, con la inestimable ayuda de su suegra, su patético representante y un cura más entregado a la bebida que sus oraciones.

Pos eso asegura un buen rato de diversión. Dado que su máxima es la de entretener, lo consigue sin problemas, que no es poco.

 

Mención especial en la Sección Oficial a Competición

realiteQuentin Dupieux aterrizaba en su nave espacial en el Festival de Sitges en el año 2010 para hacernos reflexionar sobre cuestiones tan trascendentales como “¿Por qué E.T. era de color marrón?” o “¿por qué los personajes de La matanza de Texas no van nunca al baño ni se lavan las manos?”. Su conclusión era clara: “Por ningún motivo”. Todo esto estaba dentro de una historia llamada Rubber, cuyo protagonista era un neumático asesino. Esta película le hizo merecedor de los premios a Mejor Película Fantàstic, el Premio Citizen Kane de la crítica al director/a revelación y el Méliès de Plata a la Mejor Película Europea. Desde ese momento, Dupieux pasó a formar parte de los autores a tener en cuenta, que contaba con un lugar privilegiado dentro del festival, para estrenar cada una de sus nuevas obras. Por derecho propio. Por partir de preceptos cotidianos y transformarlos, en un solo paso, en algo nuevo con propiedades capaces de desconcertar, que rompe con las reglas. Por ser irreverente y encontrar alternativas a lo convencional. Y así ha sido. En los años subsiguientes se proyectaron Wrong (2012) y Wrong Cops (2013). En este 2014, Dupieux nos volvía a sorprender con Réalité. Quizás la película que mejor se ha ajustado al leit motiv del festival, que rendía homenaje al mundo de los sueños. El territorio de lo onírico como inspiración que impulsa la creatividad, como lugar laberíntico y encriptado que recorre nuestro subconsciente.

 

Premio de la crítica a mejor película

 

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The DoubleEl mito del doppelgänger está presente en una gran cantidad de obras literarias y cinematográficas. Esa visión que uno puede tener de sí mismo, como un doble que de alguna manera desestabiliza su existencia, fue empleado por Fiódor Dostoievsky en su novela El Doble (1866), con un enfoque psicológico acerca de ese lado oculto y oscuro de la condición humana.
Richard Ayoade, en su anterior cinta, Submarine (2010), describía la compleja existencia del adolescente Oliver Tate, ensimismado en pensamientos que traslucían su gran inquietud por encontrar su lugar en el pequeño universo de Sawnsea. Ese pequeño antihéroe se sentía diferente a los demás y todavía tenía por delante el descubrir si esto era algo bueno o malo. El protagonista de The Double podría ser ese mismo Oliver Tate, años más tarde, cuando la diferencia le ha alejado y enclaustrado en su propio ser, cargándole de complejos y frustraciones.

Simon es un joven tímido y apocado que trabaja como oficinista en un departamento de la burocracia estatal. La llegada de un nuevo trabajador a la oficina supondrá una pesadilla para él, cuando se dé cuenta de que este es un doble de sí mismo, físicamente idéntico, aunque en las antípodas de su personalidad. Este doble de Simon pronto se convertirá en un parásito que conseguirá todos los éxitos profesionales y sociales que él no ha sido capaz de alcanzar.
El film de Ayoade bebe de la atmósfera de Brazil (Terry Gilliam, 1985) o la novela 1984 (George Orwell, 1948) con las que comparte la opresión del Estado sobre el individuo, mediante el control absoluto. The Double nos adentra en el mismo clima que Dostoievsky describía en su novela. El ámbito de la fría y férrea burocracia rusa, en la que habitaba su protagonista, sumido en una existencia triste como trabajador de clase baja, abocado a la insustancialidad personal.

the-midnight-afterDesde la primera secuencia de The Midnight After, somos conscientes de que estamos en Hong Kong, gracias a la aparición de Lam Suet, actor habitual en la filmografía de Johnnie To, quien aquí interpreta a un conductor de un autobús nocturno. Junto a su particular pasaje, emprenderá el que será, sin duda, el trayecto más desconcertante de toda su vida.

Tras pasar uno de los túneles que atraviesan la ciudad, se encontrarán con una ciudad desértica. Están solos ante la desaparición de los siete millones de ciudadanos que habitan Hong Kong. No dan señales de vida. A partir de ese momento los personajes siguen la clásica dinámica de intentar trazar una línea coherente que pueda conectar a unos con otros, atendiendo a posibles nexos en común, algo que nos recuerda al punto de partida de películas como Cube (Vicenzo Natali, 1997) e incluso Saw (James Wan, 2004). Las peripecias de estos supervivientes, ante lo que parece ser el Apocalipsis, irán en el sentido de intentar conocer lo que les está ocurriendo. Cada uno tendrá sus propias teorías y las demostrará de las maneras más rocambolescas posibles. Fruit Chan cambia radicalmente de tercio y nos sorprende con esta alocada película que no escatima en riesgo, con una puesta en escena y un montaje frenéticos, que mezcla de manera casi suicida, drama, terror, comedia y momentos bizarros inclasificables.

 

The Quiet OnesParece que el regreso de la Hammer no ha encabezado títulos destacables que hagan rememorar de alguna manera los grandes clásicos de terror que marcaron desde mediados de los años 30 hasta finales de la década de los 70. The Quiet Ones es la quinta película de la productora británica desde su regreso, dirigida por John Pogue, quien anteriormente había realizado Quarantine 2, secuela del remake de la española [Rec] (Jaume Balagueró, 2007).
Ambientada en la década de los 70, Joseph Coupland es un profesor de universidad, que de manera particular, lleva el caso de Jane Harper (Olivia Cooke), una joven con un largo historial psiquiátrico, que padece la desdicha de sentirse poseída por otro ser, de características demoníacas, que la manipula y le hace actuar con un comportamiento sobrenatural. El profesor Coupland, mediante su método científico, intentará demostrar que los fenómenos que están detrás de la joven no son más que los efectos de una descontrolada fuerza mental.

Esta desavenencia entre lo científico y la interpretación más esotérica de procesos que escapan al entendimiento más racional, es lo más interesante del film. Cuando la hipótesis inicial que explica lo que le ocurre a Jane da bandazos ante la coherencia. Esta es la razón que lleva a iniciar la cinta con la ya clásica coletilla de “basado en hechos reales”. La confrontación del conocimiento científico cuando no alcanza a dar explicación sobre ciertos aspectos de la psicología o enfermedad humana. Justo donde hace presencia el ámbito de lo paranormal. The Quiet Ones logra transmitir ese desconcierto a través de escenas que sí consiguen producir gran inquietud, sin embargo, como suele ser habitual, la historia se descamina por derroteros donde pierde la esencia de la premisa con la que se inició.

The RoverCon Animal Kingdom (2010), Michôd demostró su excelente habilidad para transmitir mundos claustrofóbicos, donde el sentimiento de humanidad ha desaparecido, poblados de personajes outsiders a la deriva, que se ajustan a la perfección a la frase promocional que adorna el cartel de su nuevo film, The Rover: “Teme al hombre que no tiene nada que perder”. Eric entra en un bar de mala muerte en mitad de un desierto. En un lugar donde no pasa un alma, un grupo de maleantes en huida roban su coche. Eric no tendrá más remedio que ir a saldar este agravio y recuperar su automóvil, como una obsesión que le persigue desde ese mismo momento. En su camino se encuentra con Rey, hermano de uno de los asaltantes, al que han abandonado malherido.

Lo más destacado del film es el dúo protagonizado por Guy Pierce y Robert Pattinson. No solo por sus excelentes interpretaciones —Pattinson ha dejado hace tiempo atrás el estigma “crepuscular”—, sino por la evolución de su vínculo, que rueda al mismo tiempo que vamos conociendo un poquito más de la historia que arrastra cada uno, a través de los silencios de Eric y de los inocentes diálogos de Rey.

El desierto australiano demuestra ser tan hostil como el oeste americano. Un extenso territorio que abarca miles de kilómetros que, sin embargo, nos suspende en sentimientos de opresión, angustia y desolación, los mismos en los que está sumido Eric.

 

The SignalEn tiempos en los que los efectos especiales lo han monopolizado todo y parece que no se pueden desligar del cine de género fantástico, Primer (Shane Carruth, 2004) supo demostrar que también existe una ciencia ficción de bajo presupuesto, sin que esto signifique abaratar la calidad de la propuesta. Ciencia ficción para hablar sobre los conflictos psicológicos del hombre, la metafísica como filosofía del ser e incluso la antropología. Otros films como Moon (Ducan Jones, 2009) o Love (William Eubank, 2011) fueron construidas sobre ese mismo principio, aunque los escenarios en los que situaban al hombre en el espacio partían de una elaboración mayor. El hombre en el espacio extraterrestre para hablar de asuntos tan terrenales como del sentimiento de soledad. Películas más emparentadas con la adaptación de Solaris que realizó Tarkovsky, en 1972, que con la de Steven Soderbergh.

William Eubank nos presenta su segundo film, que cuenta con más medios y efectos visuales que el anterior, pero se inscribe en la misma línea de una ciencia ficción intimista. El punto de partida de The Signal es simple. El viaje de tres amigos en busca de un supuesto hacker informático con el que han comunicado desde hace un tiempo, al que quieren dar captura. Cuando llegan a las coordenadas indicadas, se encontrarán con algo totalmente inesperado. A partir de ese punto de inflexión, la historia se desarrolla sobre los misterios y conspiraciones relacionados con las comunicaciones que existen con la vida extraterrestre. Lugares, como el destacamento en mitad del desierto de Mojave, conocido como Área 51, tienen su relevancia en este relato sobre la vieja incógnita de la soledad del hombre en el Universo.

 

Premio a los Mejores Efectos Especiales de la Sección Oficial a Competición

the-voicesMarjane Satrapi se dio a conocer gracias a la novela gráfica autobiográfica Persépolis (2000-2004), que llevó a la gran pantalla en el año 2007, con un film de animación absolutamente exquisito. The Voices es su cuarto trabajo como realizadora, con el que se adentra en el mundo fantástico de Jerry, interpretado por el insuperable Ryan Raynolds. Le conocemos trabajando en su nueva empresa. A primera vista parece una persona sociable, optimista, que siempre está de buen humor. Vive en un apartamento aislado, junto a Bosco y Mr. Whiskers. Ellos son su perro y su gato, con los tiene la costumbre de hablar. Sí, es un tipo muy peculiar pero sus mascotas lo son aún más, porque le contestan y son capaces de mantener conversaciones con él. De hecho, en cierta manera son como el yin y el yang o el ángel y el demonio de su conciencia, que le ayudan a tomar decisiones o se atreven, incluso, a darle consejos sobre su próxima cita con su compañera de trabajo, Fiona (Gemma Arterton). ¿Será un gran ventrílocuo? ¿Es adicto a algún estupefaciente que distorsiona su realidad?

El film pivota constantemente entre dos mundos paralelos que no confluyen ni en las mismas perspectivas ni en las mismas motivaciones, pero que llegan a las mismas conclusiones sobre la necesidad de evasión que, de un modo u otro, todos tenemos.

The Voices es un viaje entre la mente de Jerry y la realidad en la que se mueve en el día a día. Ese ir y venir transita entre la comedia descacharrante, el drama y la atmósfera oscura y perturbadora que va ganando espacio, a medida que avanza la cinta. Una mescolanza arriesgada que se atreve incluso con un numerito musical para los títulos de crédito que consigue, una vez más, cambiar nuestro modo de ver y que salgamos de la sala tarareando “Sing a happy song” de The O´jays, con una sonrisa de oreja a oreja.

These Final HoursQuien no ha pensado alguna vez sobre lo que haría en el supuesto de encontrarse en las últimas horas del fin del mundo. Ese fin de todo, con hora y día exactos. Zak Hilditch nos lleva justo a ese instante. Recorremos esos últimos momentos junto a James (Nathan Phillips), quien quiere huir de todo y no sufrir las consecuencias de los últimos instantes del hombre sobre la faz de la Tierra. Para ello, deja atrás, incluso a la persona que más le importa. En su camino hacia la debacle personal encuentra a una niña que busca desesperadamente a su padre. James la llevará junto a su familia, no sin antes hacer una parada en una de las grandes fiestas de despedida donde están sus amigos y novia. En esta relación de protección que establece con la niña, comenzará a entender que aunque está a pocas horas del fin de su existencia. Todavía hay tiempo de hacer las cosas bien.

La cinta mantiene un ritmo frenético en ese intento de huida de James. Un film apocalíptico que no se ceba del drama de la situación, sino del motor por querer concluir del mejor modo posible algunos de los retazos que forman parte de la existencia humana.

 

what-we-do-in-shadowsDesde Nueva Zelanda nos llegaba What We Do in the Shadows, un mockumentary en el que un equipo de reporteros, cámara al hombro, realiza el seguimiento de cuatro vampiros que, lejos de vivir en un castillo medieval en las afueras de la ciudad, comparten un piso tradicional, desde que se conocieron, hace algún siglo que otro. Cada uno nos contará su propia historia, en las clásicas entrevistas de personaje sentado mirando a cámara, relatando cómo llegó a ser vampiro. Los directores han querido desligarse por completo del halo terrorífico del vampiro condicional y para ello muestra las facetas más humanas que aún conservan y por eso siguen después de siglos discutiendo por a quién le toca lavar los platos o quién se ha saltado el turno de limpieza del piso. Son vampiros sin elegancia ni misterio ni sofisticación alguna. Los directores Taika Waititi y Jemaine Clement han querido construir una historia que se distancia por completo de las posibilidades terroríficas del vampiro convencional, y recurren para ello a la parodia de cada una de las características de conforman el perfil del vampiro, sin olvidarse de ninguna. El film es una sucesión de sketches, algunos hilarantes e ingeniosos y otros demasiado fáciles y elementales, que son tan incisivos y constantes que no dejan lugar al respiro y pueden llegar a saturar.

 

Gran Premio del Público Sección Oficial a Competición/ Mención Especial de la Sección Oficial a Competición

When Animals DreamMarie vive en un pueblo costero del norte de Dinamarca, junto a su madre enferma y un padre protector. Es una chica tímida que comienza a trabajar en una planta de procesado de pescado, donde empezará poco a poco a interactuar con sus compañeros, a la vez que descubrirá la extraña enfermedad que afecta a su madre que parece también afectarle a ella.

La fotografía de este thriller nórdico, nos remite a la atmósfera de Let the Right One In (Thomas Alfredson, 2008), con esos tonos en escala de azules que nos acerca a la frialdad de la mitología del ser sobrenatural, aislado de la sociedad, que aquí se revela contra el entorno y lejos de conformarse con el ostracismo, comienza una espiral de venganza. La niña tímida pronto se descubre en su plena naturaleza.

When Animals Dream es un film coming of age, interesado en la rebeldía de la adolescencia ante la sobreprotección paternal y la necesidad de independencia.

Jonas Alexander Arnby, asistente artístico de algunas cintas de Lars Von Trier, nos presenta su ópera prima, que cuenta con una primera parte bastante dilatada, que se transmutará, como la misma Marie, cambiando del tono austero y pausado a la energía y dinamismo que aporta la violencia.

 

Mención especial del Premio Citizen Kane

Young OnesEn un futuro distópico, donde la tecnología de la robótica ha llegado hasta el oeste más árido de los Estados Unidos, la falta de agua mantiene a su reducida población en una situación muy comprometida. El agua es el bien más preciado en tierras donde antaño se extendían grandes campos fértiles. Ahora la subsistencia está basada en el comercio de alimentos y bebidas alcohólicas. Young Ones está dividida en tres episodios con los nombres que forman los vértices de esta historia: Ernest Holm, Flem Lever y Jerome Holm. Los tres hombres que protagonizan un film que se define por completo dentro del género western, donde los estereotipos se cumplen a la perfección. Entre otros, la figura de la mujer queda relegada como ser frágil que necesita la protección masculina, ausente de las decisiones importantes y ocupada exclusivamente del mantenimiento del hogar o como la mujer de Ernest Holm, internada en un centro de rehabilitación tras un accidente, donde solo puede moverse y caminar, como si fuera una marioneta, a través de un complejo sistema de cableado. Lo más interesante del film es la aparición de ciertos flecos que escapan de estas concepciones anacrónicas, como evidencia de estar en un futuro —aunque este sea postapocalíptico— que nos deja ver que las mujeres saben valerse por sí mismas, aunque sea, en las fronteras de la legalidad, entre dos territorios, donde pasan inadvertidas.

Jake Paltrow ha construido un relato que narra de la manera más clásica, por lo que ha sido comedido en la utilización de efectos especiales, resaltando, por encima de todo, un paisaje natural desbastado y su interacción con el hombre. La cinta indaga la codicia humana y las envidias, en un sistema capitalista que ha arrasado con el entorno pero también con el hombre, porque como repite un eslogan dentro del film, “te quitarán el agua, tus tierras y luego tu coche”. Tal vez, esa distopía no nos quede tan lejos como pensamos.

 

Premio al Mejor Guión de la Sección Oficial a Competición

ZombeaverZombeavers ha sido uno de los films más solicitados en este Sitges 2014, algo que puede deberse al parentesco que esta guarda con Sharknado y su secuela (Anthony C. Ferrante, 2013-2014). Una mezcla absurda de tornados y tiburones que dinamitaron las expectativas de sus creadores y que arrasaron las redes sociales, revitalizado un cine de serie B, cuya máxima ambición siempre ha estado en el video doméstico o emisiones televisivas en canales especializados en el fantástico como Syfy. Zombeavers ha llegado en el mejor momento de este auge y ha tenido el recibimiento esperado. La cinta cumple con ese perfil de cine de mala calidad que ofrece argumentos llenos de agujeros, personajes con todos los estereotipos, cargados siempre de una buena dosis sexista. Un cine que se disfruta en compañía, cuyo divertimento radica en la risa fácil de la parodia deliberadamente descuidada que representa, que toma como base grandes clásicos del cine de terror de los años setenta y ochenta. En ese sentido, Zombeavers bebe de las cabañas en mitad del bosque de The Evil Dead (Sam Raimi, 1981). Los amenazantes castores que aguardan en la oscuridad de la noche, rinden homenaje, a su manera, a las marionetas animatrónicas de películas como Gremlins (Joe Dante, 1984).

Tres amigas deciden pasar el fin de semana en una casa de campo familiar. La idea de disfrutar unos días sin chicos se ve truncada cuando sus parejas aparecen en la cabaña. Unos días antes, unos trabajadores que transportaban unos bidones con material tóxico tienen un pequeño incidente en la carretera y pierden uno. La corriente del río aledaño se lo lleva hasta que queda retenido en una construcción de castores. El resto del argumento se puede deducir fácilmente.