Poster Dallas Buyers Club

De vez en cuando un actor encadena tres o cuatro películas que suponen un punto álgido en su carrera. El estado de gracia del actor es tal que podríamos estar hablando de un momento de madurez profesional. Si esto fuera cierto, Matthew McConaughey estaría, sin dudarlo, en ese punto. Las recientes Killer Joe (2011), Mud (2012), Magic Mike (2012) y, la próxima, Dallas Buyers Club significan todo un logro para un actor que parecía no querer aportar demasiado a su profesión. Pues bien, está claro que las tornas han cambiado, ya que gran parte del éxito de esta última cinta radica en su interpretación.

En ella, McConaughey interpreta a un personaje real, Ron Woodroof. Electricista de profesión, este ciudadano de Texas contrajo el sida a mediados de los ochenta. Hasta aquí todo normal, triste, pero normal. Los sorprendente de la historia es que, en vez de aceptar que le quedaban unas semanas de vida, como le advirtieron los médicos, dedicó hasta su último aliento a conseguir las drogas necesarias para superar su enfermedad, sean éstas legales o no en los Estados Unidos. Acompaña en el reparto al susodicho actor un también formidable Jared Leto y dirige Jean-Marc Vallée, realizador que ya trató temas como la homosexualidad o las drogas en la muy recomendable CRAZY (2005)

Poster New World

País de origen de la cinta: Corea del Sur, género: thriller / mafia. Algunos no necesitamos más que este par de datos para abalanzarnos y visionar una película. Los admiradores del cine coreano actual estamos de enhorabuena gracias a New World, un thriller de mafiosos actual con la medida justa de acción. Cuenta en el reparto con caras conocidas del cine coreano, donde destaca Choi-Min-sik, el protagonista de aquella genial y retorcida, a partes iguales, fábula de la venganza que es Oldboy (2003). A pesar de sus imperfecciones, gracias a unos actores y factura técnica envidiable, New World queda resuelta en un divertimento de calidad del cual esperemos que, al contrario de muchas producciones asiáticas, tenga la difusión internacional que se merece.

Dirigida y escrita por Park Hong-jung, guionista de la brutal Encontré al diablo (2010), la película nos cuenta las peripecias de un detective infiltrado en la mayor banda criminal de su país. Debido a la muerte del líder de la organización, hay una crisis de liderazgo que provocará una lucha interna con fatídico resultado. Muy en la línea de The Departed (2006), el protagonista se verá forzado a tomar una decisión sobre dónde está su lealtad.

Poster Prisioners

Aprovechando el tirón que las grandes estrellas suponen en los festivales de cine, Hugh Jackman tuvo la oportunidad de pasearse por San Sebastián y recibir el premio Donostia gracias a la película Prisioneros. Este oscuro thriller nos cuenta la historia de un padre que es llevado al límite debido a la materialización de su peor pesadilla, el secuestro de su propia hija. Desesperado, decide tomar cartas en el asunto e iniciar su propia investigación para recuperar a su pequeña. Ahora la pregunta resulta obvia, ¿qué está dispuesto a hacer este hombre para salvar a su hija?

A pesar de su larga duración de dos horas y media, Prisioneros es un angustioso retrato de los días posteriores de un secuestro que nos mantendrá en vilo durante todo el metraje. Y tal vez ese sea su mayor y más admirado logro. El impecable guión de Aaron Guzikowski juega un papel determinante en ello. Su detallado simbolismo y medidos puntos de giro hacen que el espectador esté pegado a la pantalla, atento a las sorprendentes reacciones de los personajes. El director de esta cocción a fuego lento no es otro que el canadiense Denis Villeneuve que, después del éxito que supuso su adaptación de la obra de teatro de Wajdi Mouawad, Incendies (2010), se ha decidido a dar el salto a Hollywood. Y vaya salto.

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Poster The Wind Rises

Jiro Horikoshi fue un ingeniero aeronáutico determinante en la historia de Japón. Gracias al avión de combate que diseñó, el modelo Zero, el ejército japonés pudo atacar la bahía de Pearl Harbor, suponiendo, consecuentemente, la intrusión del país en la Segunda Guerra Mundial. The Wind Rises se basa libremente en la vida de este significativo personaje, que ya desde muy pequeño, y a pesar de no poder ser piloto por su corta visión, sueña con volar y diseñar aviones como los de su gran ídolo, Gianni Caproni. Así, acompañando a Jiro, se narrarán importantes acontecimientos del Japón de principios de siglo, como por ejemplo; el terremoto de Kanto de 1923, la Gran Depresión o la epidemia de tuberculosis.

Declarado pacifista y ecologista, tal vez resulte atípico que Hayao Miyazaki haya elegido una historia de este calibre para la que será, según dicen, su última película. Sin embargo, al contrario que en aquella insustancialidad creada por Michael Bay, Miyazaki no vanagloria ni los éxitos de unos ni las derrotas de otros. No juzga lo acontecido históricamente, sino que se centra en plasmar la pasión que Horikoshi sentía por volar y como ese entusiasmo es secuestrado por las circunstancias históricas de la época. Al contrario que en el cine animación más convencional, con Miyazaki los estándares del bien y del mal vuelven a no estar definidos.

Violet

Alex es un joven de San Sebastián que vive en Santa Monica, California. Entre sus hobbies está el de recoger viejas polaroids en mercadillos y clasificarlas. Gracias a ello, un día se enamora de una chica que, curiosamente, sólo ha visto en una de estas fotos. A pesar de ello, decide emprender su búsqueda sin tener idea de quién es ni dónde vive. El viaje no será únicamente físico, Alex se cuestionará su existencia en todo un ejercicio de introspección. ¿Es esta desconocida la respuesta que busca nuestro protagonista?, o ¿tal vez tenga la respuesta más cerca de lo que cree? En esta línea camina Violet, una historia de personajes perdidos en un mundo extraño.

La otra hija (2009), rutinaria cinta de terror protagonizada por Kevin Costner, supuso el estreno en Hollywood del guionista y director guipuzcoano Luiso Berdejo. Allí su escaso margen de maniobra a la hora de tomar decisiones creativas dieron como resultado un film anodino. Esta vez, con Violet, Berdejo ha gozado de total libertad. Parece ser que su incursión en la ciudad de Los Ángeles le ha dado una gran lección, que le servirá, entre otras cosas, para no infravalorar el albedrío creativo. La cinta gustará más o menos, pero impregna toda ella un toque autoral al alcance de muy pocas grandes producciones norteamericanas.